El más reciente informe de la ONG
venezolana CECODAP llamado “Somos Noticia 2016”, revela que más de 1000
infantes murieron violentamente en Venezuela durante ese año, también refleja
que la violencia entre los jóvenes se incrementó en un 52%, estas son cifras
realmente alarmantes.
Ellos analizaron 18.802 noticias que muestran tal porcentaje. Sin embargo en el caso del
suicidio, dichas reseñas no profundizan en las causas que
los llevaron a acabar con sus vidas. Comentan: “estos casos deben servir para
impulsar una reflexión en la colectividad en torno al ¿Por qué estas
situaciones están pasando nuestros niños, niñas y adolescentes en sus hogares,
escuelas y comunidades para tomar la decisión de quitarse la vida?”.
Considero que lo primero es reconocer que estamos
viviendo en un país tóxico desde todo punto de vista, luego del rápido diagnóstico,
es urgente tomar las riendas del futuro próximo de Venezuela, empezando por transformar
nuestra mentalidad convirtiendo la rabia o frustración que nos produce tanta negatividad en
fuerza de cambio positivo y luego tomar las riendas de nuestros argumentos,
dedicarnos a educar efectivamente a nuestros niños desde una perspectiva de
cultura de paz con enfoque hacia los derechos humanos. Sí se puede, siempre se va a poder, esto es una lucha constante desde que el mundo es mundo, no es un tema exclusivo de Venezuela por estar en crisis, ha pasado y seguirán pasando los abusos de los derechos humanos, así que para ello debemos prepararnos los adultos para poder darle las herramientas necesarias a los niños de hoy para que en el futuro puedan ejercer su ciudadanía.
Recordar que ciudadanos
informados son menos vulnerables a violaciones de sus derechos.
Me pasma la idea de pensar que nuestros
niños venezolanos prefieran quitarse la vida que seguir adelante a pesar de los
problemas que puedan tener.
Fuente: Diario 2001, Miércoles, 15 de marzo de 2017, pp. 6
Hace varias décadas atrás, en las clases
de sociales, mi maestra María Carreño, me enseñó la importancia de los deberes
y derechos, sin embargo, fue mi madre la que me enseñó a defenderlos y cumplir
con mis deberes. Fue en ese momento donde me di cuenta que la sociedad no es
perfecta y que hay que luchar por lo que se quiere.
Referencias buenas y malas las hay,
entonces tomemos una buena referencia, la idea de Fernando Savater que dice: “Todo el
mundo recibe educación, lo importante es saber de quién la recibe."
Considero que por la misma dinámica
tóxica que vive el país, no se están atendiendo las necesidades emocionales de
las niñas, niños, madres, padres y representantes, bien interesante sería poner
en práctica la inteligencia emocional de la que habla la profesora Anita Yudkin Suliveres, con colaboración
entre las escuelas y las familias. Con frecuencia se confunden las prácticas de
tolerancia, respeto y crecimiento con dejar pasar las cosas para no
complicarnos la vida. Vuelvo a decirlo, se confunde la paz con sumisión, lo que
hace que algunos entren en una pasividad abismal, en la llamada cultura de
descarte.
Me gusta una de las características que
menciona la profesora Anita: “Desaprender la
guerra”, reevaluando quienes son los héroes de los más pequeños y qué
valores fomentan ante el público.
Dejo esta frase a manera de reflexión: “Condenando el presente de los niños
venezolanos, comprometemos el futuro de Venezuela”
Las ideas que expone Fernando Savater
en su charla sobre la enseñanza y el aprendizaje tocan muchas aristas
importantes en relación a la capacidad de aprovechar la educación para mejorar la
sociedad.
Siento el compromiso de decir que son
incontables las opiniones que debo emitir al escuchar las sabias palabras del
filósofo, comenzando por lo que a primera vista, me llama más la atención, me
refiero a eso de “provocar coloquios”, entendiendo por coloquio aquella
conversación sana entre varias personas y que se da en vivo y directo, de tú a
tú, donde se pueden ver expresiones faciales además de las simples palabras que
van y vienen por las redes sociales, que nos aíslan de la vida real.
Parece mentira pero se extrañan esas
relaciones interpersonales presenciales acompañadas de un buen café, las cuales
han sido sustituidas por redes sociales y pantallas electrónicas, donde con
frecuencia, dicho sea de paso, se observan batallas campales de guerreros del
teclado que escudándose detrás del anonimato generan caos emocionales en un
país que ya por su sola crisis económica, social y política, tiene a sus
ciudadanos con el alma en un hilo.
Considero que siempre que se pueda hay
que poner a la educación sobre la mesa, este debe ser un tema constante en
nuestras vidas sin llegar a obsesiones, pero sí con la convicción de que es el
único camino pacífico que construye sociedades mejores, no titubeo en creer que
de allí nacerán otras virtudes que sin duda alguna pueden y deben ser
aprendidas por todos los ciudadanos por igual en la medida de lo posible y
relacionándolos con sus contextos inmediatos, realidades, cambiando a medida
que cambia el país, evolucionando.
Comenta Savater: “Las sociedades mejor preparadas educativamente, que tienen una mejor
formación profesional y no solamente formación académica en otros campos, a
pesar de sufrir la crisis como todas las demás, tienen más posibilidades de
salir de ella, que sus ciudadanos padezcan o sufran menos y tienen un futuro
más prometedor a un medio plazo.”
Venezuela siempre fue un país excelentemente
capacitado con grandes profesionales, intelectuales y líderes, basta dar una
mirada al pasado de múltiples publicaciones de otrora para ver reflejado en
ellas el concepto de avance y progreso nacional donde había una mejor educación
que ahora. Por ejemplo, para el año de 1952, la revista “Mecánica Popular” publicaba
en sus páginas “la construcción de la
autopista más costosa del mundo”, que sin caer adulaciones a dictadores, ni
querer repetir aquella frase inconscientemente aprendida de: “esa sí fue una
buena dictadura”, caramba, no existe ninguna dictadura buena para ningún país
de este mundo, pues también es cierto que nuestro país crecía aceleradamente,
no únicamente por su sistema educativo sino también por una favorable economía,
un contexto muy distinto al actual. Otra revista importante, que circulaba a
nivel regional, en Guayana, era El Minero, publicación editada por la empresa
Ferrominera Orinoco, donde se destacaban las fortalezas laborales de la
empresa, la cultura regional desde el reconocimiento a sus empleados,
costumbres, sentido de arraigo y quedando como referencia histórica del estado
para futuras generaciones.
No puedo dejar por fuera a grandes personajes
como lo fueron el comunicador Renny Ottolina y el polímata Arturo Uslar Pietri,
quienes con sus programas de televisión "Conocer a Venezuela para quererla más" y “Valores Humanos” respectivamente, despertaron el
interés de grandes y chicos por lo nuestro, sin despreciar lo ajeno ya que
somos un país mixto con influencias de inmigrantes que enriquecieron nuestra
cultura, no cabe aquí el desprecio por lo extranjero, ambos personajes que
menciono inculcaron gran sentido de amor por el empuje de Venezuela hacia la
excelencia. ¿Qué quiero decir con esto? Que la educación no se trata solamente
de ir al colegio o a la universidad a aprobar materias, va mucho más allá.
Volviendo al discurso de Savater,
rescato otra idea que da en el clavo: “Es
evidente que la buena educación es una empresa cara, pero la mala educación
sale mucho más cara todavía a los países. De ahí la importancia de que la
sociedad se mentalice, se conciencie sobre la necesidad de la educación y exija
a los políticos una atención prioritaria a la educación.”
Es que tener un país con deficiencia
en su educación, llámese escuelas con infraestructuras deplorables, currículo
académico desactualizado a conveniencia del presidente nacional de turno o
deserción escolar, niños que se desmayan del hambre en las escuelas, por
supuesto que sale más caro a la nación debido al vacío que deja en las bases de
la sociedad. Esta situación genera ciudadanos desactualizados, ignorantes, sin
metas, sin interés de evolucionar, desocupados que caen en el mal camino de las
drogas, la delincuencia y la corrupción, entonces es un círculo vicioso que si
no se frena a tiempo genera un efecto bola de nieve negativo, que con el pasar
del tiempo, es el mismo Estado, aquel que no se ocupó de ciertas
responsabilidades, pues, le tocará sufrir las consecuencias de un caos que
genera gastos a la nación.
Como dice Fernando: “La educación es una transmisión de
humanidad”, para mí es transferir la capacidad de sentir afecto o
solidaridad por los demás, capacidad de ser ciudadanos, producir, aportar
soluciones y emplear las garantías democráticas a favor de la mayoría a través
de la buena educación.
“La
educación es una preparación para una convivencia plena”, esta frase me lleva a pensar que
debemos comprender que tenemos objetivos comunes como sociedad y que los
contenidos que generemos como individuos deben ser más humanistas, contenidos
responsables, no sólo con enfoque individual sino social también.
Haciendo mi recorrido diario por las redes sociales, me he topado con esta fotografía de Beatríz, donde comenta que se va del país con su señor padre.
Esta imagen me dejó pasmada, tal vez para algunos no signifique mucho, pero para mí motivó muchos pensamientos y en ese mismo instante decidí escribirle lo siguiente en mi página de facebook:
Querido señor Ramón, Santa de la Cota Mil. Hoy, 23 de febrero de 2017, quiero despedirte, nunca te conocí personalmente pero si sabía de tu existencia y cada año, en diciembre, esperaba la reseña de tu aparición en los medios de comunicación para sentir algo de alegría navideña.
Quiero darte las gracias por endulzar con caramelos de amor a todos los caraqueños y te pido perdón por todos aquellos indolentes que han destruido nuestro país, ese país que te cobijó por tantos años.
Esto duele mucho en el alma, por lo cual deseo que se multipliquen los venezolanos con un corazón tan bondadoso como el tuyo y con un sentido de arraigo más grande que el Ávila.
Espero que en España, tu tierra natal, puedas vivir el ocaso de tu vida con dignidad, amor y tranquilidad.
Para el próximo diciembre hará mucha falta su presencia anunciando la navidad pero deja el legado de aquellos recuerdos alegres de cuando repartía amor a los transeúntes de la Cotal Mil junto al majestuoso Ávila.
En
un mundo tan convulsionado como en el que vivimos en la actualidad, que va desde
una situación país confusa a partir de varios puntos de vista, como lo social, económico
y político, hasta una guerra santa que no se le ve fin inmediato y que genera
una movilización abismal de ciudadanos que migran a otros países para salvar
sus vidas de extremistas religiosos y en general, la vulneración a los Derechos
Humanos, es indispensable y urgente tomar acciones para mejorar la calidad de
vida de todos los que habitamos este planeta.
Muchas
situaciones reprochables se repiten por doquier día a día, son tan cotidianas
que se vuelven normales de tanto repetirse, pero es allí donde justamente
debemos detenernos, no solamente a pensar o generar diagnósticos sino también a
proponer soluciones viables según el contexto de cada país.
Deseo
llamar la atención de todo aquel que lea este ensayo para motivar a ese cambio
que tanto queremos pero pocos trabajamos por él, aclarando conceptos y características
asociados a la cultura de paz. Trabajar por la paz no debe tener fin, es infinita,
continua, evoluciona con el pasar de los años y muta con las realidades que vive
cada país. Es un tema complejo con muchas aristas que exige compromiso
ciudadano.
Fortalecer
el tema de cultura de paz debe ir más allá de las instituciones educativas asociadas
a la UNESCO, escuelas en zonas de frontera, entre otros. Estos conceptos deben
ser promovidos en todos los ámbitos posibles, desde nuestras familias, vecinos,
comunidad, ciudad, provincia, país, promoviendo la creación de herramientas didácticas
para aquellas personas que están desinformadas en cuanto a este tema tan
importante, de ese modo, avanzar en materia de paz.
Recordad
que la educación de calidad ayuda a promover inclusión para todos. Una persona que
tiene conocimientos es menos vulnerable que una que no sabe nada.
Son
diversos los conceptos asociados a la cultura de paz, sin embargo, popularmente
se relacionan la desaparición de guerras y la sumisión a la quietud, como si se
tratara de rendirse ante lo imposible o inalcanzable, como si dependiera de
alguien más y no de nosotros mismos lograr un mundo mejor, donde se pueda vivir
en condiciones favorables.
De
hecho, La Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz de las
Naciones Unidas (1999) expresa lo siguiente:
“Recordando
que en la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura se declara que “puesto que las guerras nacen en la
mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los
baluartes de la paz”. Reconociendo que la paz no sólo es la ausencia de
conflictos, sino que también requiere un proceso positivo, dinámico y
participativo en que se promueva el diálogo y se solucionen los conflictos en
un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos” (p.2).
También
hay percepciones que podemos mancomunar, para complementar ideas, las cuales
son: Libertad, respeto, humanidad, igualdad, desarrollo, seguridad, responsabilidad
social, cultura ciudadana, deberes, derechos y la educación, que ya mencioné en
la introducción. La concepción de estas ideas compactadas en una sola fortalece
la cultura de paz como un gran músculo de acción social y motiva el respeto de
los Derechos Humanos.
Definamos
las siguientes palabras para comprender de qué tratan y con qué están
relacionadas.
Libertad: Facultad
y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de
actuar dentro de una sociedad.
Respeto: Consideración
con que se trata a una persona por alguna cualidad, situación o circunstancia
que las determina y que lleva a acatar lo que dice para no causarle ofensa o
perjuicio.
Humanidad: Capacidad
para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás personas.
Igualdad: Condición
de tener una misma naturaleza, cantidad, calidad, valor, o de compartir alguna
cualidad o característica.
Desarrollo: Mejora
cualitativa y durable de una economía y de su funcionamiento. Hacer pasar una
cosa del orden físico, intelectual o moral por una serie de estados sucesivos,
cada uno de ellos más perfecto más complejo que el anterior.
Seguridad: Ausencia
de peligro o riesgo. Sensación de total confianza que se tiene en algo o
alguien.
Responsabilidad social: Se
refiere a la carga, compromiso u obligación, de los miembros de una sociedad ya
sea como individuos o como miembros de algún grupo, tanto entre sí como para la
sociedad en su conjunto.
Cultura ciudadana: Se
define como el conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas
que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y conducen
al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes
ciudadanos” (Alcaldía de Bogotá, 1995)
Deberes:
Obligaciones morales, económicas, sociales o políticas.
Derechos: Conjunto
de normas que regulan la convivencia social y permiten resolver los conflictos
jurídicos.
Educación: Transmisión
de conocimientos a una persona para que esta adquiera una determinada
formación; Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y
afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia
de la sociedad a la que pertenecen.
En
cuanto a las características que posee la cultura de paz, encontramos que son
conceptos aprendidos, tiene que ver con la sociedad; son percepciones que se transmiten
entre los seres humanos; se basa en ideales que se relacionan con realidades; es
dinámica porque lleva a una constante transformación o la hacen posible; lleva
a la integración porque hace que las personas se incorporen a ella para formar
parte de la misma; es universal ya quese refiere a todos los
países, a todos los tiempos, a todas las personas o cosas, porque todo debe
importar, todo se relaciona; se debe fundamentar en la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, la historia de los acontecimientos, artículos que la
conforman y partes de este tratado, los tipos de derechos, su práctica, las
violaciones. La paz está estrechamente relacionada con la democracia, porque
sin democracia no se puede defender la soberanía de los pueblos, por lo tanto,
un país sin libertad no puede tener equilibrio, no puede tener paz.
Concluyo
que educar continua y permanentemente para la paz y la interculturalidad es,
sin duda alguna, en lo que debemos enfocarnos como ciudadanos, cada quien desde
su ámbito profesional con proyección a la sociedad, a todos los seres humanos,
donde quiera que se encuentren para visibilizar el deber ser.
Si
bien es cierto que tenemos diferencias en fenotipos, genotipos, culturas,
geografías, idiomas, costumbres, políticas y pensamientos, también es cierto
que nos une la universalidad de ser humanos con la característica inherente de
tener sentimientos y cerebros que piensan.
KAM Los invito a compartir en sus redes sociales reflexiones sobre la cultura de paz, empleando las etiquetas #CulturadePaz #DDHHFrontera #CPIProgDDHH y en twitter mencionando a @ProgramaDDHH
He comenzado con un diplomado que me genera mucha satisfacción. Así que comparto con mis lectores mis motivaciones.
¿Qué te motivó a tomar el Diplomado de Cultura de Paz e Interculturalidad?
Principalmente la situación país es lo que más me motiva a realizar este diplomado de cultura de paz e interculturalidad. Considero que como periodista debo estar en continua formación académica para luego fomentar ciudadanía a través de mi carrera, desde el ámbito familiar hasta el ámbito nacional. Yo pienso y sueño en grande. Más adelante voy a conformar una fundación que trabaje para educar a los venezolanos, desde los más chicos en los barrios hasta los estratos más altos. Necesitamos ciudadanos que obedezcan a los deberes y derechos de la sociedad con inteligencia. Sólo así estaremos en la cima de la pirámide de Maslow donde la jerarquía de las necesidades humanas nos ubique en la creatividad, moralidad, auto reconocimiento, respeto, confianza y éxitos. Sólo así Venezuela será grande.
¿Has visto o vivido situaciones de violencia o intolerancia en tu entorno familiar o en tu comunidad? De ser afirmativo, explica algunos casos.
Sí.
Vecinos irrespetuosos, que a pesar de tener diferencias entre nosotros no se proponen a sí mismos respetar a quienes piensan distinto. No poseen valores de solidaridad, tolerancia, respeto. He recibido agresiones verbales y psicológicas de algunos residentes del sector. De hecho, considero que el ignorar o aplicar ley del hielo a los demás es una forma de violencia y discriminación.
El abuso en el uso excesivo de sonido de carros tunning todas las madrugadas de los fines de semana es un problema grave. Muchos no tenemos derecho a descansar porque los demás no respetan las normas de convivencia ciudadana.
¿Cómo actúas ante situaciones de injusticia, de violencia o de intolerancia?
Actúo con sentido crítico muy agudo, lo expreso a través de denuncias y lo visibilizo a través de mis redes sociales, a mi entorno cercano y si es posible ante autoridades, personas influyentes y cada vez que se presente la oportunidad de hacer reflexionar a los demás.
¿Dónde comienza la paz?
Es importante expresar que la paz no es sumisión. La paz comienza por uno mismo, internamente. Es un proceso de conocernos a nosotros mismos, saber cuáles son nuestras virtudes y defectos, valores, capacidades, para luego trabajar en pro de una sociedad con cultura ciudadana que propicie un estilo de vida con oportunidades de igualdad para un mejor desarrollo sustentable. La paz es ejercer nuestros derechos por vías regulares, sin violencia pero con mensajes firmes que lleven a acciones positivas donde todos ganemos por igual.
Explica en tus propias palabras el pensamiento de Gandhi “La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero”.
Gandhi, gran pensador y personaje inspirador para mí. Gandhi sufrió transformaciones a lo largo de su vida que son muy interesantes para analizar, ya que a pesar de todo hubo un despertar interno en él que lo llevó a darse cuenta de muchas injusticias, de ahí el nacimiento de "Satyagraha", filosofía que se basa en insistir en la verdad. Y es que todos los seres humanos tenemos demonios internos, esas contradicciones con las que crecemos. Formamos nuestra hoja de vida desde que nacemos, sin embargo cada familia (padre y madre) decide lo que va a sembrar en sus hijos, es por ello que criar hijos debe ser una tarea de suma responsabilidad, ya que esos niños serán futuras generaciones. Quien crece con esos demonios desatados y no busca la manera de ir más allá de los diagnósticos sufrirá una guerra interna que no sólo perjudicará a su yo interior sino también a quienes lo rodean porque todo en la vida es causa y efecto. La inconformidad interior se reflejará en el exterior con negatividad, maltratos, violencia. ¿Y qué pasa cuando esa persona es influyente (líder)? Pues, arrastra a los demás a terrenos de odio que bien sabemos por experiencia nacional que no son nada buenos para nadie.
Explica brevemente tu visión de la frontera
Mi visión de la frontera, en mi caso (Venezuela - Brasil) me lleva a pensar en un limbo, zona de nadie y de todos, el baile de los que sobran. Cuando uno menciona la frontera con Brasil en Caracas, las personas se imaginan monte y culebras solamente, pero en realidad, quienes hemos ido, sabemos que es muy grato ir hasta esa zona tan estratégicamente importante. Hasta no hace mucho tiempo era una zona mayormente tranquila, donde todos sus habitantes se conocían de larga data, por sus tradiciones, cultura y empatías. Pero tristemente, de un tiempo para acá se ha visto afectada por un buen número de irregularidades y abandono de parte de las autoridades a las cuales le competen temas tan importantes como ambiente, conservación, prevención, sanidad (epidemiología), permisologías, tráfico migratorio, minería, masacres y pare usted de contar. Los estados de Bolívar (Venezuela) y Roraima (Brasil) son extraordinariamente bellos en su geografía, de una importancia estratégica mundial debido a su riqueza natural, mineral y cultural, por lo tanto vale la pena darle una mano para que como venezolanos tengamos sentimiento de arraigo por lo nuestro.
Lo que se repite se hace cotidiano y luego de tanto
repetirse se hace normal.
La vida presenta varias perspectivas de una misma
situación, cada quien con sus valores le da el significado a lo que ve. Es como
el arte, cada quien lo percibe de una manera distinta.
Perfectas imperfecciones.
Este video destaca las virtudes y habilidades de cada quien.
Se me viene a la mente la diferencia entre un circo tradicional donde presentan
a los animales en cautiverio de manera triste, donde los payasos se sienten
solos al terminar cada función, versus aquellos circos donde presentan las
habilidades de los artistas de manera primorosa y a la par de ello tienen una
historia que contar donde afloran los sentimientos de sus espectadores.
Gran parte de los seres humanos se deslumbran por
estereotipos. Son muchos los que se dejan llevar por la percepción exagerada de
modelos impuestos por modas absurdas. Hay que tener especial cuidado en
aquellos líderes mesiánicos de la sociedad que por medio de falsas fachadas
físicas y mentales llevan a sus seguidores a actuar de manera perjudicial.
Lo mejor que podemos hacer como seres humanos es ser
sinceros con nosotros mismos y con los demás, no esconderse detrás de máscaras
y sobre todo no juzgar sin tener conocimiento de causa. Cada persona que vemos
está luchando una batalla interna de la que los demás no saben nada, por eso es
preferible ser amable siempre, sin ser sumiso ni complaciente, pero bien vale
la pena ponerse en los zapatos de los demás.
Todos quieren ser como el más famoso, el más visto, como el prototipo
que más se vende en los medios de comunicación, pero muy pocos quieren ser como
aquel desconocido que no sale en ningún medio pero sin embargo lucha día a día
por una sociedad mejor trabajando honradamente, siendo buen ciudadano, etc.
Sometamos a consideración cuáles son los valores que como
sociedad debemos reforzar.
Sin duda alguna el mundo necesita amor, ser amado y amar a
los demás. Puede que suene algo cursi para algunos pero de este valor humano
parten otros que sirven para mejorar la calidad de vida de todos. Con la
palabra amor no me refiero solo a tener pareja, casarse y formar familia, no me
refiero a lo mero carnal o a un sentimiento en forma de corazón.
Yo voy más allá con este pensamiento, me refiero a trabajar
por aquello que nos gusta, a dejar la mal llamada “viveza criolla” que no es
otra cosa que abuso y falta de respeto. Es querer a nuestro país, es sentir
arraigo por lo nuestro sin menospreciar lo ajeno, es tener solidaridad por
aquellos que están en condiciones de necesidad. Es saber que los seres humanos
tenemos diferencias pero podemos vivir en igualdad si nos respetamos entre sí.
Y todos estos valores no solamente compartirlos con nuestro
entorno inmediato sino esforzarnos siempre por ir más allá, porque en cada
rincón del mundo hay un espacio con personas menos favorecidas que otras.
Evitemos la cultura de descarte, donde lo que no me afecta,
lo ignoro.
Constantemente comunicamos, el ser humano es sociable, por
lo tanto no debemos olvidar que siempre hay alguien que nos observa. Entonces,
¿Por qué no aprovechar cada momento para ser modelo de buenas acciones en la colectividad?
Por más cruel que pueda ser la vida, todos somos orugas con la oportunidad de convertirnos
en mariposas y volar alto. Ser mejor y distinto es una decisión.
Nuestras fronteras deben tener integración cultural, económica,
política y social. Quienes viven en estas zonas tienen deberes y derechos, son
ciudadanos, pertenecen a un país, por lo tanto deben ser tomados en cuenta
siempre, no solo cuando exista crisis. El resto del país no debe estar ajeno a
las realidades que se viven en los límites geográficos nacionales.
El Estado está en la obligación de darle las herramientas
necesarias para que los ciudadanos que habitan en zonas de frontera para que se
desarrollen plenamente, para que exista equidad, un desarrollo sustentable que
satisfaga las necesidades presentes y futuras de los menos favorecidos.
KAM
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