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Programa radial conducido por la licenciada Karla Ávila.

Demos

Distintos trabajos de locución realizados por la licenciada Karla Ávila.

Activismo Ciudadano

Poner en práctica el valor de la solidaridad es #CuestiónDeHumanidad

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Orientación que ayuda a promover la igualdad de los Derechos Humanos para la comunidad sexodiversa.

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Por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

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jueves, 17 de noviembre de 2022

Radio Democracia de Ipys Venezuela busca crear comunidad de contenidos sonoros

Radio Democracia de Ipys Venezuela lanzó microsite de podcast realizados por periodistas

Por: Karla Ávila Morillo

El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela) tuvo la iniciativa de desarrollar y publicar en un microsite una serie de historias sonoras centradas en temas locales del país situadas en los estados Apure, Bolívar, Falcón, Guárico, Mérida, Táchira y Zulia. Son 10 los podcasts de Radio Democracia que plasman las historias de personas y comunidades de Venezuela que han vivido, en carne propia, el auge de aquella nación pujante y la decadencia generada por la crisis extendida que atraviesa el país.

Estas historias hiperlocales mostradas en contenidos sonoros, llevarán a las personas a escuchar las dificultades que padecen los pacientes con cáncer en el estado Guárico; oír el suplicio de una mujer indígena que busca ser atendida en medio de su parto; escuchar los relatos de aquellos, quienes intentan migrar forzosamente del país, se quedaron en la frontera del estado Táchira con Colombia; conocer, de voz de las propias víctimas, cómo la justicia venezolana promovió la violación de derechos humanos de jóvenes inocentes, quienes fueron detenidos, torturados y sentenciados a pagar una condena que no les correspondía. Así como algunos relatos históricos testimoniales, que se suman como extraordinarios contenidos sonoros referidos desde los estados Apure, Bolívar, Falcón, Táchira y Zulia.



Ocho de los podcasts de “Radio Democracia” son el resultado del perseverante compromiso de un grupo de periodistas que fueron seleccionados por su valiosa trayectoria profesional para ofrecerles capacitación a través de mentorías. Los licenciados en comunicación social Pedro Izzo, Javier Moreno, Ángel Escalante, Mariana Duque, Williams Navarro, Edwin Urdaneta, Karla Ávila Morillo y María Fernanda Rodríguez estuvieron bajo la tutela de Pedro García Otero, con la participación de destacados periodistas como María Isabel Párraga, César Miguel Rondón, Floralicia Anzola, Emilio Recanatini Méndez, Luis Daniel Luengo y Mariana Zúñiga, quienes han fueron parte de talleres, master classes y competencias académicas.





PODCAST 1

CÁNCER EN VENEZUELA: PEREGRINAR PARA VIVIR



En este episodio el periodista Pedro Izzo narra las dificultades de pacientes con cáncer en Venezuela, un país en crisis y con un precario sistema público oncológico que en 2021 registró más de 30 mil muertes por esta enfermedad, según cifras de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV).



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/cancer-en-venezuela/

PODCAST 2

CAMINÓ SIETE HORAS Y MURIÓ PARIENDO



Esta crónica sonora producida por el periodista Javier Moreno, narra la travesía de una mujer indígena de la comunidad Pumé en el estado Apure, cuando se encontraba en trabajo de parto.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/camino-siete-horas-y-murio-pariendo/ 

PODCAST 3

DISTINTOS Y DISTANTES



En este podcast el periodista Ángel Escalante cuenta la historia de varios de los venezolanos, quienes, buscando nuevos horizontes, decidieron quedarse en la frontera del estado Táchira con Colombia y ser migrantes pendulares, quienes, a pesar de seguir en Venezuela, no dejan de sentirse distintos y distantes.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/distintos-y-distantes/  

PODCAST 4

SAN JOSECITO, OASIS PARA MIGRANTES



La periodista Mariana Duque cuenta la historia de lo que ocurre en la iglesia San José Obrero, en San Josecito, municipio Torbes del estado Táchira, que desde el año 2019 se ha convertido en un centro de atención de migrantes forzados, bajo la dirección del padre Gustavo Alvarado, quien se ha preocupado en “ayudar a los más pobres entre los pobres”.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/san-josecito-oasis-para-migrantes/

PODCAST 5 

EL YACIMIENTO OLVIDADO DE LOS CUMARÍ



Esta narración del periodista Williams Navarro relata la inacción de las instituciones públicas ante los restos arqueológicos de una comunidad indígena aborigen que se desvanecen entre la desmemoria y la indiferencia.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/el-yacimiento-olvidado-de-los-cumari/

PODCAST 6

PUERTO PÁEZ: FRONTERA, VIOLENCIA Y OLVIDO


El equipo de El Pitazo nos narra la historia en la que proyectos ecológicos abandonados, inundaciones anuales, producción agrícola estancada e inseguridad son las características de la otrora pujante zona comercial de Puerto Páez en la parroquia Codazzi del estado Apure.




Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/puerto-paez-frontera-violencia-y-olvido/

PODCAST 7

EN BOBURES HASTA SAN BENITO ESTÁ TRISTE



Esta historia es publicada en alianza con El Pitazo a través de su podcast “Pueblos Olvidados”, contenido sonoro del periodista Edwin Urdaneta que retrata a las localidades que hace tiempo atrás recibieron promesas de las autoridades y ahora solo viven en el olvido y la negligencia gubernamental.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/en-bobures-hasta-san-benito-esta-triste/

PODCAST 8

CIMIENTOS DE GUAYANA: PIONEROS DE UNA CIUDAD



Esta serie compuesta por 10 microprogramas cuenta el apasionante proceso de construcción de la primera ciudad planificada de Venezuela, Ciudad Guayana. La corresponsal en el estado Bolívar de quepasaenvenezuela.org, la periodista Karla Ávila Morillo relata, a partir de varias de las voces que fueron testigos de ese crecimiento, cómo el trabajo en equipo, la explotación de minerales y la unión de diferentes profesionales y migrantes levantó esta gran ciudad del oriente venezolano. Este trabajo contó con la asistencia de producción y edición de Gabriel Ávila, voz de la misma Karla Ávila Morillo junto a Miguel Durán y con la colaboración en la edición de Gustavo Ponne.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/cimientos-de-guayana-pioneros-de-una-ciudad/

PODCAST 9

CASOS “GUARIMBA”: PATRONES DE UNA INJUSTICIA



Esta historia de la periodista María Fernanda Rodríguez cuenta cómo cinco jóvenes fueron detenidos y acusados en Mérida por el asesinato de personas durante las protestas sociales de 2014 y 2017. Cada uno de ellos pasó entre cuatro y más de seis años en prisión siendo inocentes. En la cárcel fueron víctimas de torturas físicas y psicológicas, tratos inhumanos y de la corrupción e imparcialidad del sistema de justicia venezolano. Sus casos eran llamados por los propios funcionarios judiciales como Casos “Guarimba”.



Puede escucharlo aquí:

https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/casos-guarimba-patrones-de-una-injusticia/



PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN PARA CONOCER HISTORIAS LOCALES

El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela) es una organización sin fines de lucro conformada por periodistas con tres ejes de acción: periodismo de investigación, libertad de prensa y acceso a la información. 

Radio Democracia Podcast está bajo la Dirección Ejecutiva del IPYS Venezuela, Marianela Balbi; Productor General de las historias, Pedro García Otero; Coordinador del proyecto y asistente de producción, Yhoger Contreras; Planificación y Gestión de Proyectos, Carolina Carrera; Formadores del programa, María Isabel Párraga y Pedro García Otero.

Como consultor académico, Eduardo Olmos; Coordinación de Comunicación, Aura Elena García, Diseño y visualizaciones, Camila Agelvis; Desarrollo y soporte Web, Francisco Colmenares; Redes y campaña, Carlos Carreño y Kira Al Assad.

Desde su lanzamiento oficial, en febrero de 2022, el programa “Radio Democracia” https://ipysvenezuela.org/radiodemocracia/ ha fortalecido la capacitación en contenidos sonoros ante la presencia de los desiertos informativos en Venezuela y ante el hecho de que la radio fue mencionada como uno de los medios más usados para informarse en el territorio nacional, motivo por el cual se espera que crezca la comunidad de productores de podcast periodísticos en el país y de esa forma vencer dichos desiertos informativos.

lunes, 31 de octubre de 2022

Gallardía: Las balas que no nos mataron

LAS BALAS QUE NO NOS MATARON

Por: Karla Ávila Morillo

Dice mi psicólogo que, si tuviera que escribir un libro de mi vida se llamaría “Gallardía y resiliencia”, el cual sería un fiel reflejo de “Seguir en pie a pesar de”, una historia agridulce de un viaje en la montaña rusa de emociones que por momentos me derrumbaron, pero luego siempre me hicieron una mujer más fuerte.

Por otra parte, dos colegas periodistas me dijeron: “Has pasado tantas cosas que tienes unas historias dignas de contar”, todos estos comentarios me han impulsado a dejar de narrar testimonios ajenos para relatar parte de mí y de Venezuela.

La semana pasada, por ejemplo, cayó cerca a los pies de mi mamá una bala perdida, que no la hirió e indudablemente no la mató, pero nos hizo reflexionar sobre las vicisitudes a las cuales hemos sobrevivido.

Balas


Escritura como ejercicio terapéutico

Es curioso que, sin ser psicólogo ni psiquiatra, y por supuesto que no pretendo serlo, simplemente me dedico a comunicar ideas, testimonios, noticias, reflexiones, pues es un denominador común que cuando converso con alguien, esas personas conciben un alivio, se sienten atendidas sin ser juzgadas, me refiero a esa escucha activa que le permite a uno concentrarse en lo que dice el otro.

Decía una profesora de castellano del colegio: “Más que oír, hay que escuchar”, esa frase, aunque siendo adolescentes nos causaba gracia sobre todo por la entonación que ella le daba, sin querer la dejó tatuada en muchos de nosotros sus alumnos, quienes hoy, después de treinta años la entendemos de una manera muy profunda.

En primer lugar, el asunto de la escucha activa como proceso de metacomunicación, tal vez para algunos sea incomprensible o les suene como un trabalenguas, pero para mí que soy una PAS (Persona Altamente Sensible) adquiere un significado potente a la hora de ejercer mi profesión, porque voy percibiendo un desglose de movimientos corporales, gestos, palabras, sentimientos, emociones y mensajes que me hacen comprender de un modo muy detallado a esa persona que me está contando parte importante de sus vivencias.

Sin embargo, hoy este ejercicio es conmigo misma, por eso mientras escribo, lloro, no de tristeza sino conmovida porque por primera vez en la vida estoy teniendo compasión conmigo misma. Hoy me estoy escuchando a mí, mis historias, mis anécdotas, mis fracasos y triunfos.

Lo que me dio Venezuela

Mi país me ha dado de todo, con eso me refiero a que he vivido experiencias increíblemente emocionantes tanto para bien como para mal, pero todas han forjado lo que hoy soy.

Ahí nací, en mi Caracas preciosa con mi Ávila amado, ese que cuando lo observo me llena el alma de plenitud, la capital de Venezuela donde siempre pasaba mis vacaciones antes de volver cada septiembre al interior de la selva que se transformó en industrias.

Indudablemente no puedo definir a nuestro país como bueno o malo porque eso sencillamente no es posible para mí, hubo épocas mejores que otras, tuve amigos como hermanos que ya no lo son, confiaba ciegamente en ciertas instituciones y gremios, pero hoy ha cambiado mi forma de analizarlo. Creo que a todo esto le llaman madurar.

Pero ¿Cómo madurar con tanto duelo demorado?, vemos en redes sociales batallas campales por sucesos que pasaron hace más de 50 años, un apego a la nostalgia de la Venezuela de antes, esa que no volverá, esa que cambió, nos tiene soñando y accionando para que las cosas mejoren, aunque sepamos que no depende de una sola persona.

En apariencia, sonreímos, seguimos adelante, porque según el absurdo pensamiento colectivo, los venezolanos todo lo podemos y somos el país más feliz del mundo, pero cuando hurgas en cada persona y su historia particular, te consigues con que hay mucho dolor porque lo que hemos vivido cada uno de nosotros durante los últimos veinte años no ha sido el mar de la felicidad.

Mirar atrás y poder decir “Sí pude”

Por supuesto que pude, pero a qué costo…

Perder a mi padre en un accidente aéreo que nunca esclarecieron; ver morir a mis familiares más cercanos porque el régimen los catalogó como personas de cuarta categoría por pensar distinto y tener criterio propio; que mis hermanos de vida me dieran la espalda por defender derechos humanos y por respetar a las personas LGBTI, es decir, que me irrespeten por querer respetar a los demás, ver esos chats donde se referían a mí con toda clase de insultos y palabras denigrantes hacia mi persona, solo por ser distinta a ellos; estar dentro del ámbito de la defensa de los derechos humanos y escuchar que te digan cara a cara “tú no sirves para esto”, junto a las burlas por no ser lo que esperaban; el descubrir que mi hijo es autista nivel 1 (lo que antes llamaban Asperger) después de dieciocho años de su nacimiento y darme cuenta que yo también tenía la condición más de treinta años después.

No, no soy la víctima, que no me victimice nadie y mucho menos que me estén viendo con lástima, tampoco soy un fenómeno, simplemente estuve muy presente en lo que me tocó vivir y aunque dolió, lo asumí con gallardía y con la visión de creer más en mí y lo que hago porque lo concibo con pasión, amor y observando cada arista de lo que se presenta ante mi humanidad.

Aprendí… Aprendí tan bien que hoy en día puedo interpelar a aquellos que me enseñaron a ser como soy.

Todas estas incidencias personales vienen a ser esas balas que no nos han matado; cada paso dado, cada meta lograda, es lo que me hace recrear en mi mente alguna escena con Trinity (La Santísima Trinidad), Neo (El Mesías) y Morfeo (La Conciencia) en The Matrix; son momentos, hechos, cosas, que en mi sofisticado cerebro que funciona distinto a los “normales”, es simplemente un eterno aprendizaje de lecciones y de fortalecer mis capacidades, a mi ritmo, observando cada avance.

Sin dudarlo lo expreso, el confinamiento durante la época de pandemia derrumbó las cenizas de esa otra yo, y como Ave Fénix, salió de mi otra persona, nueva calidez, otra ser humana que está bajo la piel que habito, una mujer que se auto reconoce como lo que es: mente, cuerpo y espíritu; alma, vida y corazón.

Las personas como yo no buscamos la aceptación de nadie, no queremos ser percibidos como una mal necesario ni mucho menos como regalos del cielo; yo quiero vivir y seguir avanzando en mis metas sin más barreras que no nos permitan desarrollarnos en lo que nos guste hacer.

Metáfora de la Venezuela de las balas perdidas

Mi hermosa Venezuela, mi país, la nación que llevo arraigada en el alma, aquella donde hemos vivido tantos acontecimientos no tan buenos los últimos veintitrés años de desgobierno, pero aun así seguimos de pie y no lo digo para romantizar nuestras desgracias sino porque a pesar de todo, hay que seguir viviendo, porque los venezolanos nos cansamos de promesas incumplidas, de frases de marketing político y bailoterapias tricolores. Por eso muchos decidimos sobrevivir a todo y comenzar a vivir desde nuestras posibilidades.

Constantemente por efectos relacionados con mi profesión, monitoreo la situación dentro y fuera del país, hago seguimiento a venezolanos que se quedaron aquí y los que siguen migrando forzosamente a otras latitudes.

En ese ir y venir en redes sociales, me detuve en el video de una colega que documentó la violencia armada de una zona popular de la capital, en el audiovisual se puede observar a la periodista cenando en el suelo de su apartamento mientras cerca de su vivienda se escucha el telón de fondo de un aguacero de balas.

Indudablemente y gracias a no sabemos quién o qué; algunos dirán que protección divina, otros dirán que no le tocaba o que fue prudente al tirarse al suelo, pues gracias a lo que sea en lo que cada quien crea, ella no murió por ninguna bala perdida, ella no sufrió el daño colateral de morir por un proyectil que no tenía su nombre, sin embargo, veintitrés personas no corrieron con la misma “suerte” y de esa veintena solamente cuatro cadáveres fueron identificados como presuntos delincuentes, de resto eran funcionarios y civiles que no pudieron huir de la zozobra de los daños letales de un plomo que en su rumbo cambia de ruta y de protagonista.

No olvidemos que para el año 2015 en el informe sobre fallecimientos y heridos por balas perdidas en Latinoamérica, elaborado por el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe, se dijo que Venezuela figuraba en el segundo lugar en cuanto a los decesos por balas perdidas en Latinoamérica.

Lo cierto es que las pocas o tal vez muchas probabilidades de morir por una bala perdida en Venezuela, no nos quitan las ganas de seguir adelante, nos asustan pero no nos roban valentía; es que obviamente ni vamos bien, ni Venezuela mejoró, ni mucho menos perdemos por cansarnos de lo mismo, al contrario, es precisamente ese agotamiento lo que nos ha hecho mantenernos con firmeza intentando lograr nuestras metas personales y ahora nos enfocamos casi exclusivamente en el futuro inmediato, en el día a día, en alimentarnos y no enfermarnos para no pasar más calamidades.

A pesar de todo lo vivido, aquí nos está pasando algo similar a lo relatado en el guión de la extraordinaria película “La vida es bella” de Roberto Benigni, en Venezuela nos encontramos devastados por la dura realidad, pero no dejamos que se nos note mucho para evitar sufrir nosotros mismos y que tampoco sufra el prójimo más de la cuenta.

En mi caso no me paralizo eternamente a ver esas balas que no nos mataron tiradas en el piso, tengo algunas en mi mano mientras pienso lo que estoy escribiendo ahora, justamente esas dos que no mataron a mi mamá; la realidad es que el sol sigue saliendo todos los días de la vida de cualquiera, aunque lluevan las balas por doquier, las flores siguen naciendo aun cuando a su lado yacen proyectiles.

Esa colega de quien les hablé acaba de tener un bebé hermoso que no solo fue deseado, sino que es bien recibido y amado; las parejas se siguen amando y algunas hasta se casan; microempresarios con muchísimo esfuerzo emprenden; otros más temerarios se gastan los ahorros de un año en ese concierto que siempre soñaron ir, aunque no se sepa con transparencia quién propicia estos eventos que traen a Venezuela.

Estoy segura que en muchos de nosotros prevalece el amor propio, el afecto por el país y por el prójimo, es ese el brío que mueve a algunos venezolanos a seguir adelante con valentía, lo que nos convierte en una suerte de oda a la perseverancia con momentos de desesperanza y mucho dolor, pero que al final decidimos cada uno de nosotros dar ese paso hacia pequeños avances personales, que aprovecho para decir claramente que no es mi intención que mi argumento sea percibido como la romantización de las catástrofes sociales del país, sino como el dejar de sufrir por todo lo que queramos lograr. No creo que sea del todo sano tener que sufrir para lograr metas, al contrario, la planificación, el procesar la realidad tal y como es, el establecer prioridades es lo que nos pudiera mantener de pie.

lunes, 28 de junio de 2021

Les presento a Fundación Lucelia "Academia de solidaridad"

Así nació mi fundación

Fundación Lucelia “Academia de Solidaridad” nace de la inquietud de querer hacer algo más, es decir, desde muy niña he sido activista, recuerdo que la primera acción que llevé a cabo fue a mis 5 años de edad cuando mi maestra Carmen Rodríguez Brito, quien daba clases en el kinder del colegio Loyola Gumilla nos explicó que en el mundo habían niños que no tenían escuelas, ni comida, ni juguetes, que esos niños eran pobres. Recuerdo que ese testimonio me causó un  profundo sentimiento de tristeza, lo cual me hizo buscar en mi casa algo que pudiera donar para que se lo hicieran llegar a los niños pobres en África y así fue como empezó mi camino por la solidaridad hacia el prójimo.



Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad" - Misión


Ahora bien, durante el año 2017 consumo la idea de hacer ese “algo más” y lo materializo en el nacimiento de mi fundación inspirada en mi abuela materna, la señora Lucelia Fernández De Morillo, mujer larense que vino a Guayana a formar familia junto a Bladimiro Morillo y ambos fueron forjadores de una ciudad que apenas nacía. La abuela Lucelia inculcó en mí los valores que hoy enseño, también me dio mucha fortaleza para sobrepasar las vicisitudes de la vida.

A principios del año 2018 comencé las actividades de la organización gracias a la invitación del artista plástico y educador Artemio Fierro, para participar en conversatorios educativos en la escuela Diego de Ordaz, la antigua anexa ubicada en la urbanización Campo A de Ferrominera.


Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad"



Los mayores desafíos que enfrentamos como organización no gubernamental en un país en dictadura

El primer gran desafío era justamente dar ese primer paso a crearla, es decir, poder determinar qué era lo que quería hacer, entonces me tocó estudiar un poco cuál sería la misión, la visión, sinterizar todas mis ideas en una sola página para poder arrancar con bases sólidas.

Al principio hubo valiosas colaboraciones por parte de Gabriel Salicetti quien voluntariamente apoyó el perfeccionamiento de los cimientos de la fundación, igualmente Beatriz Borges de CEPAZ, Juan Carlos Mogollón de REDAC, el profesor Frank Jansen de la UCAB Guayana y Alí Daniels de Acceso a la Justicia quien es un gran maestro en todo sentido.

Luego se fueron presentando barreras que no dependen de mí, son aquellas que tienen que ver con la censura y coacción en contra de las Organizaciones de Sociedad Civil, sobre todo las que hablamos de derechos humanos en un país en emergencia humanitaria compleja, caos social y económico que no nos permite desarrollarnos libremente o como uno quisiera hacer las cosas.

En reiteradas oportunidades, desde Fundación Lucelia hemos hecho y seguiremos haciendo llamados de alerta y rechazo, ante el avanzado deterioro y amenaza a los derechos civiles de los venezolanos, así como la criminalización de las organizaciones de derechos humanos por parte del gobierno.

No aceptamos que se omita la existencia de normas constitucionales, leyes y resoluciones en Venezuela que protegen y regulan la actividad de las organizaciones conforme a su naturaleza sin fines de lucro y su carácter de asociaciones libres, autónomas e independientes.

El trabajo de las ONG en Venezuela es extraordinario, muchos trabajamos con pocos recursos materiales, sin embargo, considero que es el recurso humano lo que más valor tiene dado que todo lo que hacemos es prácticamente contra viento y marea, con un gran esfuerzo para lograr nuestros objetivos, que no son otra cosa que ejercer ciudadanía.

 Enfoques innovadores que han funcionado en Fundación Lucelia

Uno de mis lemas es: “Mientras más dificultades, mayor compromiso de salir adelante”. Con esto quiero decir que no nos rendimos, que aunque el camino sea largo, lo vamos a transitar con fe, ahínco, perseverancia y responsabilidad.

Otro lema que nos define es: “En todo, amar y servir” de San Ignacio de Loyola, lo que quiere decir que cada paso que damos lo hacemos con gran amor propio, por Venezuela y por el prójimo; si bien es cierto que no poseemos grandes sumas de dinero como para llevar a cabo nuestros proyectos, también es verdad que queremos brindar calidad humana y desde nuestras profesiones ponernos al servicio de la sociedad.

Esta época de confinamiento por la pandemia de la Covid19 siento que hemos crecido en cuanto a probar nuevos métodos para llegar a los demás, las redes sociales, las videoconferencias y aplicaciones móviles han sido claves para llevar a cabo nuestros proyectos y actividades.

Entre el 2020 y lo que va de 2021 participamos en más de 60 actividades entre  conferencias, cineforos, forochats, tuitazos, acciones para redes sociales y la más importante que es la campaña “Migración Segura” la cual está sonando en más de 15 emisoras de la zona andina de Venezuela y que pronto relanzaremos por instagram y otras emisoras que desean unirse. En esta campaña nos acompañaron las organizaciones nacionales: Acceso a la Justicia, Caleidoscopio Humano, Kapé Kapé, REDAC y Unión Afirmativa.

Retos que tiene por delante la organización en un momento en el que los derechos humanos por un lado toman fuerza y por otro son cuestionados

Es importante acotar que los derechos humanos no son una moda, estamos hablando que desde la Declaración Universal de los DDHH se han reconocido ampliamente por abrir el camino para la adopción de más de setenta tratados que se aplican desde 1.948 hasta hoy en día a nivel mundial.

Tal y como lo dice la DUDH, la libertad, justicia y paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca e inalienable a todos los seres humanos.

Foro on line de Fundación Lucelia


Todas las personas debemos entender que para ejercer ciudadanía con responsabilidad es primordial cumplir con nuestros deberes y respetar nuestros derechos, por lo tanto no deberían existir brechas que desconozcan y ni menosprecien los derechos humanos.

A mi juicio quien cuestione los derechos humanos, estaría cuestionando a la misma humanidad.

Los derechos de las mujeres en la sociedad

Trabajar por la equidad de género y en pro de los derechos de las mujeres es ir contra la corriente desde siempre, toda vez que se está luchando frente a conductas aprendidas machistas que van en perjuicio de ellas, por eso es indispensable reconocer el valor de las mujeres para promover el progreso social y elevar su nivel de vida, porque eso significa progreso para todas las personas.

No se trata de pensar que las mujeres son superiores que los hombres ni mucho menos entablar una competencia entre géneros sino más bien fomentar el reconocimiento de cada quien desde lo humano, desde el respeto como ser vivo que siente, padece, se desarrolla y desea evolucionar dentro de la sociedad.

Campaña #MantenteFirme - Foto: William Urdaneta


Derechos que no se exigen, se pierden, y en el caso venezolano las mujeres no solamente pierden derechos sino también sus vidas ante la desidia de un Estado y una sociedad que la ignora, basta con ver quiénes son las cuidadoras en los centros de salud públicos y privados para darnos cuentas que son mujeres las que están en la primera línea de batalla contra la Covid19, otro ejemplo es ver cómo cuando una mujer acude a los órganos receptores de denuncias de violencia de género son ridiculizadas y revictimizadas, siendo este el eslabón clave para poder obtener justicia pero está roto por la corrupción, falta de empatía y desconocimiento del prójimo; y así en muchos ámbitos de la vida diaria donde se normalizan ciertas conductas que hacen a la mujer invisible.

 

Valores, principios y derechos que promueve la Fundación Lucelia

Fundación Lucelia es una academia de solidaridad que educa en valores, principios y derechos humanos. Ofrecemos la oportunidad de formación complementaria en áreas de cultura de paz, interculturalidad, valores, educación, bienestar y derechos humanos para integrar dichos conocimientos a su vida personal y profesional.

Objetivos de Desarrollo Sostenible en Fundación Lucelia - ODS


Promovemos todos los derechos humanos pero hacemos énfasis en los derechos de las mujeres, pueblos indígenas, personas con discapacidades, personas LGBTI, derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Fomentamos la permanencia en una educación de calidad basada en humanismo a través de su vida personal y acción social, de manera que puedan tener influencia en sus colegios, hogares, comunidades, regiones.

KAM

Ver: Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad" 


sábado, 30 de enero de 2021

El barril de Anabel y Luis David

El barril de Anabel y Luis David

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

Comienza la particular escena del cortometraje “The Barrel” (2012) de Anabel Rodríguez Ríos con la mirada hacia una barca navegando aguas zulianas; muestra el recorrido de un niño llamado Luis David Villasmil en una embarcación azul que surca entre ciénagas boscosas y la descarga de los ríos Bobo, Bravo, Catatumbo y Escalante que traen sedimentos de los andes venezolanos.

Entre los manglares costeros se abre paso ese catire (rubio) que va rumbo a un pequeño gran sueño infantil; no es otro que conseguir un barril nuevo para poder disputar un buen lugar y ganar la competencia de barcazas improvisadas.

Luis surca el lago de Maracaibo, aprendió a pescar cuando tenía 11 años, luego trabajó arduamente para ayudar a dar de comer a sus siete hermanos, de vez en cuando se rebusca en el pueblo trabajando por trueques (intercambios) y así es feliz, se dibuja en su cara una gran sonrisa y sus ojos achinados se cierran aún más.

Escena del cortometraje "The Barrel"


La cineasta venezolana Anabel Rodríguez Ríos, junto a Robin Todd, Marianela Maldonado, Carmen Rivas, Sepp R. Brudermann, Waldemar D´Lima, Sergio García y Arcenio Hernández, entre otras valiosas personas, nos muestran la historia de un pueblo sobre el agua, el “Congo Mirador”, con exclusivo enfoque hacia un niño y el contraste de sus metas infantiles, por un lado la responsabilidad, perseverancia y compromiso con su trabajo como pescador, mientras que por otro lado ilustran la humilde meta de tener un bidón de plástico modificado para competir en la carrera de barquitos que flotan sobre las aguas que abrazan los palafitos de un lugar que comenzaba a presentar un impactante proceso de sedimentación, un sitio que dio aviso de estar muriendo pero nadie lo detuvo.

Escena del cortometraje "The Barrel"


A través de la extraordinaria fotografía que vemos en el corto admiramos un precioso colorido de imágenes sinceras que no oculta las precariedades de aquel pueblo, ni sus costumbres, ni los sueños de sus habitantes. Se escucha claramente el sonido de aquellas aguas que bañan la vida de los congoleños, los motores de las lanchas y el típico hablar cantado de los zulianos.

¿Por qué titulé “El barril de Anabel y Luis David”? porque es una historia que les pertenece a ambos pero que amablemente comparten con nosotros, tanto uno como el otro la vivieron, la mostraron, se entusiasmaron y se apasionaron por contarla.

Finalmente nos hace reflexionar sobre esa tierra productora de petróleo, la romántica pequeña Venecia, esa que ofrece riquezas pero que su pueblo nunca alcanza la bonanza de aquella actividad económica. Esa misma que siempre soñé conocer pero nunca pude y ahora simplemente no existe.


A mis lectores les invito a ver el cortometraje aquí: Video del cortometraje "The Barrel"


Gracias Anabel y a las personas que participaron en la realización de esta maravillosa producción audiovisual por mostrarnos parte de la historia de mis ancestros maternos.







Fotos: Archivos gráficos de la familia Morillo Fernández en las playas de La Rita, 
estado Zulia, Venezuela.










sábado, 21 de noviembre de 2020

Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Me complace mostrarles este escrito mío que va desde lo más profundo de mi alma. Es la historia de una amiga y su familia, desde el día que la escuché por primera vez me estremeció por lo emotivo, por esas palabras tan descriptivas de la persona que lo vivió y compartió conmigo esa historia de terror que se transformó en una lección de resiliencia, en un motivo para seguir adelante y estar mejor.

Lo escribí para participar en un concurso de "La Vida de Nos" pero no como no gané, decidí compartirlo en mi blog con la esperanza que lo lean muchas personas, conozcan una de muchas historias vividas en la tragedia de Vargas en Venezuela (1999) y además sientan motivación para resurgir desde las adversidades de la vida.


No todo está perdido.

KAM

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Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

Era una noche calurosa en Macuto, Eli veía pasar las horas sin descansar, estaba embarazada y le costaba un poco dormir por lo que acomodó su postura hacia el lado izquierdo para ver si podía conciliar el sueño.

Así fue, de pronto cayó en un sueño profundo, pero volvía la misma pesadilla que se repetía una y otra vez, aquella gran ola pasaba sobre ella. Era inmensa, como un gran manto de agua salada que pasaba llena de gente, carros, animales y objetos. Situación que ella siempre relacionó con un tsunami porque en ese momento vivía en La Guaira, estado Vargas en Venezuela, en plena costa del Caribe.

Tanto la perturbaba esto que habló con un psicólogo quien le dijo que era posible que ese sueño fuera por la cercanía al océano; que vivir cerca del mar tal vez se relacionaba con algún miedo interno que ella tenía, miedo a lo profundo, al agua y que quizás eso se le estaba representando en las visiones mientras dormía.

“Pero lo extraño del sueño es que, era una ola inmensa y yo siempre me salvaba de una u otra manera. En unas oportunidades yo iba montada en un carro por la carretera y de repente volteaba, veía la ola que venía. Una ola colosal. Y yo «Dios mío, no puede ser». Luego pasaba sobre el carro. En otras oportunidades era que estaba parada en la orilla del mar y venía la ola, se levantaba inmensa, horrible, yo lo que hacía era que me agachaba y delante de mí se levantaba una gran piedra y pasaba sobre mí aquella ola”.

Eli insiste en que fueron tantas las veces que se repitió la pesadilla que llegó un momento en que ella sabía que a pesar de que viniera la gran ola, que apareciera llena de mucha gente, que a veces ella volteaba y veía gente, lo cual era terriblemente atormentante, ella tenía la certeza de que algo la iba a proteger.

Se levantaba súbitamente con la disforia que le provocaba la preocupación por ese sueño periódico. Entre la latencia de sueño, despertares nocturnos y sueño poco reparador transcurrieron los días hasta que pasó lo inesperado para algunas personas.

Era quince de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, justo el día del cumpleaños de Ibrahim, su pequeño hijo mayor que arribaba a sus ocho añitos comenzaron los acontecimientos asociados a una gran tragedia nacional, una que marcaría para siempre a Eli, Ernesto, Ibrahim y la bebé Andrea que aún se mecía en el vientre de su madre, momentos que quedaron impregnados en cada venezolano con distintas historias pero de manera similar en cuanto a la emotividad de lo vivido en carne propia y lo que se podía ver en los medios de comunicación de la otrora Venezuela con mayor libertad de expresión.

“Ernesto y yo estábamos en el apartamento con Ibrahim cuando comenzó el deslave y la tragedia, todo empezó a suceder esa noche. Tuvimos que quedarnos allí encerrados, salvarnos como podíamos, poner cosas en la puerta porque sentíamos los gritos de las personas que estaban violando o matando, nosotros estábamos en un piso muy alto pero se escuchaba de todo, hasta se oían tiros en la noche. Ya a las cinco de la tarde era un pueblo sin ley porque lo peor de la tragedia fue la parte humana, lo malo que salió de aquellas personas que quedaron vivas, que comenzaron a saquear y a matar a la gente que había quedado viva dentro de sus casas o en casas con vecinos”.

Cuenta Eli que se metían en casas y apartamentos, las pocas estructuras que quedaban de pie, sobre todo durante las noches y hacían de todo, hace énfasis generalizando todo aquel acto de vandalismo y delito que pueda imaginarse un ser humano. Mientras tanto, Eli, su esposo Ernesto y su hijo Ibrahim de apenas ocho años recién cumplidos estaban arriba en el apartamento temblando de miedo, ese miedo que hiela los huesos, tapaban la puerta de su hogar con la nevera, le ponían objetos pesados encima por si acaso alguien se atrevía a querer entrar a hacerles daño. Así transcurrieron tres días durante los cuales esperaban poder salir sanos y salvos.

El pequeño Ibrahim hacía muchas preguntas, obviamente no entendía lo que pasaba ni cuándo iba a terminar aquella pesadilla que se había vuelto una agobiante realidad, a lo que ella con su gran fe en los ángeles, le respondía que estuviera tranquilo, que aunque estaba lloviendo mucho los ángeles iban a ir a sacarles de allí, que les iban a ayudar, por lo cual se juntaban a rezarle al ángel de la guarda para que viniera por ellos y les ayudara con prontitud.

Puntualmente y sin descanso, cada día, cada larga jornada diaria de incertidumbre, Eli le daba fortaleza a su familia tanto en la mañana como en la  noche, así pasaron tres días infinitamente largos, pero ese acto de rezarle al ángel de la guarda para que los acompañara en aquel momento era la gran roca de fe que los aferraba a la vida.

Un día, su esposo Ernesto se armó de valor y salió a ver dónde estaba su familia. Ese día Eli lo rememora claramente, le viene a la mente la cara de él aterrorizado por todo lo que había visto en el camino, el panorama no era nada alentador y fue eso precisamente lo que le hizo tomar la decisión de salir de allí. Entonces le dijo: "Tenemos que sacarte de aquí Eli, yo te tengo que sacar de aquí como sea porque La Guaira se acabó, esto se terminó, no hay carreteras, esto está horrible, no quedó nada".

A Ernesto le tocó caminar entre cadáveres y escombros para poder llegar a la casa de su mamá que vivía en La Guaira, se trasladó de Macuto hasta allá para saber cómo estaba su familia, en el camino de regreso ya venía con el propósito de sacar a Eli e Ibrahim del apartamento. Entonces, ese día les avisan que obligatoriamente tenían que salir de ese sitio y llevarse algo pequeño, tal vez un bolso chico que ella pudiera cargar sin molestias por su embarazo y además, en su caso, andar con un niño pequeño. No era conveniente que llevara tanto peso.

“Decidí guardar en un bolso las fotografías, los documentos del apartamento, los documentos de mi salud, lo que yo llevaba del embarazo, de todas las pruebas que me había hecho y todo eso, los exámenes y un suéter. Me acuerdo que mi hijo me dijo que se llevaba la enciclopedia porque ahí estaban todos los países del mundo. Más nada, es decir, realmente yo no cargué con muchas cosas. Pensé que eso era lo imprescindible porque yo decía que de alguna manera u otra tenía que probar que yo vivía ahí y debía llevarme los recuerdos en fotografías, por lo menos. Más nada, ¿qué tanto? Ropa podía comprar en cualquier lugar, lo demás era como para cargar cosas por cargar, no sé, no me importó”.

Antes de salir de su hogar le volvieron rezar al ángel de la guarda y le dijo firmemente a su hijo Ibrahim que no se separara por nada del mundo de su lado, que siempre estuviera pendiente de dónde estaba ella mientras caminaban y de ese modo se dispusieron a bajar rumbo a la salvación de aquel infierno de Dante.

Comenzaron a bajar por las escaleras del edificio, la familia vivía en un piso veinte. Iban sin mirar atrás lo que dejaban sino con la convicción de huir de la tragedia. Para ese momento ya había salido el sol, estaba pasando la lluvia intensa y perenne, ahí empezaron a ver los helicópteros que llegaban frente al edificio, un sitio que llamaban "El Babero", en Macuto.

“El Babero” era una cancha deportiva donde practicaban beisbol. Un sitio con un centro de bateo y unas arquerías de fútbol que ya no estaban a la vista porque habían quedado tapadas por el lodo y los escombros que bajaron de las montañas. Justo en ese lugar era que estaban llegando los helicópteros para rescatar a las víctimas de aquella vaguada de Vargas.

“Cuando nos habíamos alejado del edificio, más o menos como una cuadra de distancia, para poder llegar a «El Babero», comenzó a llover de nuevo. Yo comencé a temblar terrible, era horrible porque ya no me podía devolver y mi miedo era que viniera otra vez el lodo, que se viniera otra ola, bueno, todo lo que habíamos visto desde arriba. Entonces me aferré mucho más a mi hijo y a Ernesto y bueno, seguimos adelante pues. Vi largas colas de muchas personas, había heridos, había viejitos, era muchísima gente y finalmente, mi esposo logra hacer que me monten en un helicóptero porque ya eran las seis de la tarde y no iban a salir más aeronaves”.

Ernesto la montó con el niño por la puerta de atrás del helicóptero y le dijo al piloto "llévatela porque está embarazada". Cuando comenzaron a elevarse en el cielo fue que pudo ver el lugar donde estaban metidos. Ella afirma, que no es lo mismo ver desde el sitio de los acontecimientos, en el entorno, a ver todo el panorama desde el aire. Cuando se fija bien dónde estaban metidos, lo vio como si fuera una novela de las más dramáticas. Vio alejarse a su esposo, quien quedó en el lodo, allí en la tierra, mientras ellos se iban y lo dejaban atrás.

Volando hacia el aeropuerto de Maiquetía, al darse cuenta de cómo estaba la situación con aquella tragedia, agarró a su hijo de la mano porque su bebé Andrea empezó a darle muchas patadas en el vientre. Sentía mucho miedo a que les pudiera pasar algo, a que su hijo se quedara con una cantidad de extraños en ese helicóptero, entonces, con angustia le decía a Ibrahim: "Dime dónde vive tu abuela, te voy a dar la dirección de tu abuela, la dirección de tu abuela es esta…" y se la repetía hasta más no poder.

Hacía que el niño le repitiera una y otra vez lo mismo, le seguía haciendo hincapié: “El número de teléfono por favor dímelo, dímelo", y si se equivocaba lo agarraba y le indicaba "mi niño, te lo tienes que aprender, el número de teléfono te lo tienes que aprender. Si tú no me ves, si tú ves que no estoy o me pasa algo, prométeme que tú vas a sobrevivir. Tú tienes que salir adelante. Tú tienes que sobrevivir, esté yo o no esté. Tú tienes que prometerme que vas a buscar a tu abuela".

Al llegar a Maiquetía todas las personas se bajaban del helicóptero, pero la aeronave no se posaba en el suelo sino que quedaba flotando medio estática. Eli no se podía bajar rápidamente porque un mal salto la ponía en riesgo de parto prematuro, fue entonces cuando a su hijo lo bajaron del helicóptero y se lo llevaron. Fue un militar  quien lo hizo, pero el niño empezó a patear y gritar: "Mi mamá, mi mamá". Ella, a su vez, insistía en que no podía saltar porque su pánico ante todo lo que estaba pasando la paralizaba.

Finalmente Eli pudo bajarse, y ya estando en la pista del aeropuerto, se encontró con una vecina que tenía tres niñas. La amiga le dijo: "Quédate aquí conmigo, está rota la autopista Eli, no hay aviones para subir a Caracas". A lo que ella se preguntaba: "¿Cómo no va a haber un avión para Caracas?”, perpleja, no comprendía la magnitud de los daños producidos por la vaguada. Llegó a pensar que la emergencia era a nivel nacional porque todavía, en ese momento, ella no tenía total conocimiento de lo que realmente estaba pasando.

“A medida que mi vecina me venía diciendo eso, yo la percibía a ella pero veía al fondo; ella estaba como en un segundo plano, me hablaba y yo no la enfocaba porque atrás venía caminando un hombre muy alto, blanco, con una serenidad increíble. Precisamente creo que eso fue lo que me llamó la atención de él, que la gente corría, estaban todos nerviosos, pero en cambio él venía caminando, tan sereno. Llegó donde estábamos nosotros e inmediatamente yo empecé a temblar, era una cosa así como si tuviera mucho frío, es más, es una sensación como la que siento cuando vuelvo a contar la historia”.

El alto hombre blanco llegó justamente donde estaba Eli con Ibrahim, la vecina y las tres niñas, pero fue directo con Eli le agarró el bolsito y le dijo: "Dos personas conmigo" a lo que ella responde tajantemente: "No, pero es que no somos dos solamente, aquí estamos entre cinco y siete personas". Ella intentaba contar nerviosamente la cantidad de personas en total pero nunca terminaba de hacerlo, entonces él replicó: "Solamente tengo espacio para dos".

El piloto tomó el bolso y comenzaron a caminar por la pista hasta llegar a una pequeña avioneta donde solamente cabían unas cuatro personas. Era tan pequeñita que parecía de juguete. De la aeronave se bajó un señor que tenía un estetoscopio en el cuello, lo que le hizo deducir a Eli que era un médico.

Volaron a Caracas el piloto, el presunto médico, Eli con Andrea en el vientre e Ibrahim a su lado. Nerviosa, preguntaba para dónde iban, pero el piloto la calmaba dándole seguridad de ir rumbo a un sitio donde no correría peligro, le repetían: “Quédate tranquila que tú vas con nosotros”. Para calmarla aún más le expresaban: “¿Y ese bebé cómo va?, ese bebé parece que es una niña ¿verdad?, ya tienes el varón, bueno, eso es una nena lo que tienes allí, ¿Cómo te sientes?”.

El médico la escuchó pacientemente, sin embargo ella estaba muy alterada, por lo cual el doctor la examinó y la invitó a respirar profundo porque, en efecto, ya no estaban en peligro. Arribaron a La Carlota y cuando se bajó de la avioneta el piloto le dio la mano, la ayudó a bajar y le dijo que cuidara mucho a esa nena, abrió una maletica y le regaló una cobija rosada: "Toma, es para la nena", mientras que al niño le daba otras cosas.



Allí quedó ella, un poco desorientada pero a salvo, no comprendía mucho lo sucedido pero a esa hora de la noche él piloto levantó vuelo en su avioneta y partió para nunca más toparse con ella. No supo su nombre, solo le dio un profundo agradecimiento que se tradujo en un simple “gracias”. Seguidamente pudo llamar por teléfono a su padre para que los fueran a buscar. Ese fue uno de los abrazos más emotivos de su vida.

Al llegar a casa de sus padres, por curiosidad abrió la cobija que le había regalado el piloto, era de color rosado pastel con una imagen de un pesebre en el centro, es decir, las figuras de Santa María, San José, el niño Jesús, la mula y el buey, en las puntas tenía cuatro ángeles y en el borde de la cobija decía: "Dios con nosotros" que por cierto viene a ser la traducción de su nombre real del hebreo al castellano. Lo curioso de todo esto es que nadie sabía si la criatura en su vientre iba a ser hembra o varón, tiempo más tarde coincidió la predicción del piloto con el sexo de la niña.



Lo que parecen ser casualidades de la existencia, se convirtieron en causalidades que conectaban con detalles muy precisos de la vida de Eli y su familia, quienes luego de pasar por estos momentos tan duros, lograron volver a estar juntos como casta de amor y perseverancia por salir adelante. 

Recibieron ayuda para poder comenzar de cero ubicándolos en un apartamento que iban a poder pagar poco a poco e igualmente un buen empleo fijo donde Eli pudo lucirse como profesional, no solamente del diseño gráfico reconocida a nivel nacional sino también de la publicidad impregnada del valor que mejor la define: la solidaridad, pudiendo socorrer a través de la ayuda social a miles de personas que como ella, quedaron sin nada, gente que aquella vaguada les había arrancado todo.

Hoy en día, Eli, Ernesto, Ibrahim y Andrea son una familia sólida que gracias al trabajo en equipo, perseverancia, amor y sobre todo resiliencia, pueden ver atrás y darse cuenta que el camino recorrido, aunque doloroso, los hizo crecer y renacer del lodo pero como buenos alfareros convirtieron aquel barro en vasijas de fe.

Entonces aquel sueño sí resultó ser premonitorio, además el tan pensado ángel de la guarda los salvó en avioneta convertido en un piloto y asimismo les llevó la buena nueva de la futura niña que nacería, mensaje que dio a través de aquella cobija impregnada con la frase: "Dios con nosotros". 

Es por eso que para Eli la vaguada se llevó cosas materiales, pero salir hacia el mar le trajo ventura y prosperidad.



“Miradas Diversas” llega para fomentar los Derechos Humanos a través del cine.

“Miradas Diversas” llega para fomentar los Derechos Humanos a través del cine.

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM


Gran Cine, Movies That Matter, People in Need y Provea, con el financiamiento de la Unión Europea, presentan la unión cinematográfica con los Derechos Humanos, cita que permitirá al público regresar a las salas de cine. Al mismo tiempo, continuará la modalidad streaming, a través del Trasnocho Web, del Trasnocho Cultural, Mestizo Films, Ticketmundo Plus y de la plataforma “Películas de impacto", que estrena Gran Cine.

La gran protagonista de la programación será la película “Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador”, de Anabel Rodríguez, postulada al Oscar 2021. 



“Miradas Diversas”, es el segundo Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos que tendrá todos esos formatos: streaming, a través del Trasnocho Web del Trasnocho Cultural, de Mestizo Films, Ticketmundo Plus  y “Películas de impacto”, la plataforma streaming que estrena Gran Cine, con una selección de filmes que hacen honor al nombre del servicio. El evento traerá también cine al aire libre a través del Gran Cine Móvil con puntos de proyección en diversas locaciones de  los municipios Chacao, Baruta, El Hatillo y Cine Foros en su mayoría como eventos presenciales en el interior del país, específicamente en ciudades como Maracaibo, estado Zulia, Mérida, estado Mérida, Valencia, estado Carabobo, y La Asunción, estado Nueva Esparta. 

Además de la programación en espacios que se suman a esta cita cinematográfica como el Autocine Caracas y la Sala Cabrujas de Los Palos Grandes, perteneciente a Cultura Chacao, entre otros.  

Gracias a las organizaciones Gran Cine, Movies That Matter, Provea y People in Need con el financiamiento de la Unión Europea es posible el encuentro. Sus impulsores y voceros principales son: Bernardo Rotundo, presidente de Gran Cine, María Helena Freitas, directora general de la organización, Iván Zambrano, director del Festival Miradas Diversas, Rafael Uzcátegui, coordinador general de Provea, Anabel Rodríguez Ríos y Claudia Lepage, directora y productora, respectivamente, de la película “Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador”, uno de los platos fuertes de la programación de “Miradas Diversas”.   

Tanto en Caracas como en el interior del país se llevarán a cabo varios cines foros, tanto de forma presencial como vía online con películas que tocarán temas diversos. En Caracas serán el Trasnocho Cultural, el Centro de Estudios Políticos de la UCAB y la Sala Cabrujas los espacios destinados para tales fines. Mientras las sedes de los Centros Venezolano-Americanos de Mérida, Valencia y Margarita son los puntos de encuentro regional. En Barquisimeto será el CIECA el organizador y en Maracaibo lo harán el Teatro Baralt, Cíngaro Cine y el Cine Club LUZ.

Más de 60 películas

En esta oportunidad el prestigioso catálogo de “Miradas Diversas” lo componen 62 películas, compartidas entre largometrajes, cortometrajes, documentales y ficción, todas seleccionadas para ofrecer una visión  reflexiva a temas como los Derechos de la Mujer, Derechos de los Niños, la preservación del ambiente, la Libertad de Expresión, el Derecho de Acceso a la Información, la inclusión y los derechos civiles de la comunidad LGBTIQ+, el empoderamiento de la mujer y sus luchas ante una sociedad opresora y agresiva, los juicios injustos a reporteros, el drama de los balseros cubanos, las víctimas de las estafas de poderosos, entre otros, son los temas que abordan, mediante diversos géneros como la comedia, el thriller, el drama o el relato biográfico o fantástico, los 27 largometrajes de ficción de la muestra.  

Asimismo, en el género de cortometrajes se abordarán temas como la discapacidad, la problemática del agua o de la educación, así como las protestas sociales o la lucha ecológica, mediante los recientes documentales producidos por los jóvenes realizadores Fábrica de Cine IV (programa social de Gran Cine) y la oferta programática de las otras casas productoras involucradas en el festival como La Faena Films, entre otras. 

La trata de personas, las violaciones a la privacidad vía digital, las víctimas de regímenes totalitarios, la juventud enfrentada a los poderes del Estado, el drama de las cárceles venezolanas, las consecuencias del narcotráfico, la tragedia por la falta del servicio eléctrico, la situación de la mujer en la sociedad venezolana, la devastación de la selva, son los temas que se despliegan en los 13 documentales que forman parte de esta edición de “Miradas Diversas”. 

Películas de Alemania, Argentina, Colombia, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Polonia, Reino Unido, República Checa, Suecia, Uruguay y por supuesto Venezuela, algunas de reciente producción y reconocidas en importantes festivales como Cannes, San Sebastián, Berlín o Venecia, entre otros. 

Entre los estrenos más importantes, además de “Érase una vez en Venezuela”, se encuentran filmes  de otros directores venezolanos como “Mujeres del caos venezolano”, de Margarita Cadenas, “La Causa”, de Andrés Figueredo, “Infección”, de Flavio Pedota, “La Fortaleza”, de Jorge Thielen Armand, “Venezuela en cuarentena”, de Sergio Monsalve y “Maracaibo: oscuridad y resistencia”, de Orángel Lugo, además de títulos criollos anteriores a 2019. 

Entre la selección internacional de mayor renombre están: “Preso”, de Ana Tipa, “El oficial y el espía”, de Roman Polanski, “Kill Chain: la ciberguerra en las elecciones de los Estados Unidos”, de Simon Ardizzone, Russell Michaels y Sarah Teale, “Retrato de una mujer en llamas”, de Céline Sciamma, “Who Am I”, de Baran bo Odar, “Selfie” de Thomas Bidegain, Marc Fitoussi, Tristan Aurouet, Cyril Gelblat y Vianney Lebasque y “Seberg”, de Benedict Andrews.

La mirada en el Congo 

“Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador”, es el laureado documental de Anabel Rodríguez Ríos, que tras su estreno en el célebre Festival de Sundance 2020 ha tenido un brillante recorrido internacional y recientemente ha sido postulado por una Comisión Especial en Venezuela para representar al país en la próxima contienda de los premios Oscar 2021. 

Anabel Rodríguez en tras cámaras "Érase una vez Venezuela". Foto: Robin Todd
Anabel Rodríguez en tras cámaras "Érase una vez Venezuela". 
Foto: Robin Todd

Rodríguez hace una crónica de la paulatina desaparición de un pueblo lacustre del lago de Maracaibo, víctima no solo de la sedimentación, sino además de la desidia, el conflicto político y, especialmente, la corrupción. 



La película ha contado con elogios en reseñas de medios como The Hollywood Reporter, la revista española Fotogramas, el diario El País de España y la agencia Reuters, entre otros medios foráneos. En estas tierras obtuvo el premio al Mejor Documental del Festival de Cine Venezolano 2020, así como el Premio Especial de la Prensa, en el mismo evento. “Érase una vez en Venezuela: Congo Mirador” (Once upon a time in Venezuela es su título internacional) es una película distribuida por el Circuito Gran Cine.