Entre Dos Mundos Radioshow

Programa radial conducido por la licenciada Karla Ávila.

Demos

Distintos trabajos de locución realizados por la licenciada Karla Ávila.

Activismo Ciudadano

Poner en práctica el valor de la solidaridad es #CuestiónDeHumanidad

Centro de Justicia y Paz

Valores democráticos y Derechos Humanos que promuevan la cultura de paz, el respeto y el entendimiento.

#HeteroAliada que brinda una #MiradaDeRespeto

Orientación que ayuda a promover la igualdad de los Derechos Humanos para la comunidad sexodiversa.

Red Naranja Venezuela

Por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

domingo, 16 de enero de 2022

Desde Colombia Gosman Saldivia rinde homenaje al maestro Jesús Soto

Gosman Saldivia rinde homenaje al maestro Jesús Soto 

Por: Karla Ávila Morillo / Bolívar 

El venezolano Gosman Saldivia, rescatista, experto en seguridad y salud laboral, manejador de emergencias, especialista en el área de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, trabajos en altura y espacios confinados, dedicado también al arte y diseño grafico por su sensibilidad desarrollada al realizar trabajos humanitarios, rindió homenaje al maestro Jesús Rafael Soto, padre y uno de los grandes exponentes del arte cinético o arte del movimiento junto a Carlos Cruz-Diez y Alejandro Otero en Venezuela. Jesús Soto, nació y creció en Ciudad Bolívar, estado Bolívar, para luego abrirse camino hacia su profesión al trasladarse a Caracas y después dar rienda suelta a su creatividad en París, donde en 1955 presentó una fascinante exhibición llamada “Le Mouvement” junto a quienes hoy en día, al igual que él son considerados grandes artistas como Alexander Calder, Marcel Duchamp, Victor Vasarely, Jean Tinguely, Yaacov Agam y Pol Bury. 




En los años 70 destacó con su obra maestra “Los penetrables”, en la que los asistentes podían interactuar con la pieza y entrar en contacto directo con la obra para experimentar el despertar de los sentidos. Tiempo más tarde durante la misma década creó junto al arquitecto Carlos Raúl Villanueva el Museo de Arte Moderno Jesús Soto en Ciudad Bolívar, donde a duras penas, aún existe y se puede admirar la famosa “Esfera de Japón” que simula un sol naciente, lo que en el país Nipón representa la prosperidad, abundancia y alegría. Algunas personas le atribuyen la virtud de iluminar la oscuridad del mundo entero. 

Jesús Soto según Gosman Saldivia
Jesús Soto según Gosman Saldivia



Para Gosman, el maestro Soto es un gran motivo de inspiración, tanto que lo ha iluminado a realizar un humilde, sincero y especial homenaje en una composición que evoca el rostro del artista bolivarense, además aprovecha la oportunidad para invitar a visitar su blog http://gosmansaldivia.blogspot.com donde comparte más de sus coloridas creaciones, igualmente en su instagram @gosmansaldivia

Comenta emotivamente desde el exilio: “Sus obras se encuentran esparcidas por la faz de la tierra, las más conocidas son Los Penetrables, que invitan al espectador a la inmersión óptica y física en un ambiente de cuarta dimensión, por eso hoy siempre te honro maestro”. Si bien es cierto que muchos de los grandes artistas plásticos venezolanos fallecieron o se encuentran fuera del país y que lamentablemente pareciera que la cultura y el arte no tienen el mismo valor que antes en Venezuela, la verdad es que queda un gran legado de quienes ya no están físicamente pero vivirán por siempre a través de sus obras, de ahí la importancia de difundir los conocimientos e ideas de estos artistas gracias al desarrollo de sus facultades intelectuales expresados a través de su arte.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Las hermanas de librería Paulinas iluminan desde la penumbra de la desidia

Las Paulinas iluminan sin energía eléctrica

Por: Karla Ávila Morillo / Bolívar

La obra paulina en Venezuela data desde el 15 de noviembre de 1.951 cuando el padre Beato Santiago Alberione escogió a los paulinos para fundar su labor en el país al enviar una carta al Arzobispo de Caracas, monseñor Lucas Guillermo Castillo, con la finalidad de formalizar la misión espiritual de evangelizar en esta tierra.

Las hijas de San Pablo en Guayana

Ya para el año 1.956 las hermanas paulinas llegaron a Caracas a la casa madre, allí estuvieron haciendo su servicio en zonas populares y vulnerables de la capital, su misión siempre ha sido evangelizar con los medios de comunicación, a través de la palabra, los libros, del encuentro con las personas de misiones bíblicas en los pueblos, de ir casa por casa, visitar las cárceles, residencias, centros comerciales, barrios y todo aquel lugar donde pudieran expresar su fe.

Hermanas en la Librería Paulinas del Centro Comercial Moripa
FOTO: Karla Ávila Morillo


Allí abrieron la primera librería y fue en 1.992 por petición de personas que vivían en el oriente del país y las necesidades que reflejaban de tener que viajar hasta Caracas, Barquisimeto o Valencia para poder comprar los productos, fue así que llegaron dos hermanas misioneras a Ciudad Guayana, una de ellas María Elisa González que todavía está en la zona como fundadora, hoy con 82 años y a quien sus compañeras describen como una mujer con coraje, valentía, ganas y sentido misionero de gran oración y entrega de su servicio al prójimo, al igual que María Fernanda De Angeli quien ya falleció.

Ambas arribaron a San Félix acogidas por invitación de una misionera italiana que estuvo aquí, pero actualmente no vive en Venezuela, allí vivieron un año donde se dedicaron a visitar todas las parroquias, los barrios y conocieron a muchas familias llevando el evangelio. Luego, el 19 de marzo de 1.993 consiguieron el local donde están hoy en día en el Centro Comercial Moripa en Castillito, el cual estaba en venta y no tenía un alto precio cuando apenas se inauguraba el edificio, así que con ayuda de la sede principal de la congregación que está en Roma, compraron el local donde está actualmente la icónica librería Paulinas desde hace 28 años.

La hermana Alicia Galíndez manifiesta que ese local es la sede de sus operaciones porque si no fuera por la escasez de combustible, ellas estarían viajando por todo el estado Bolívar llevando fe a todos aquellos venezolanos que padecen necesidades espirituales, sobre todo ahora con la crisis humanitaria compleja que va sembrando desesperanza en las comunidades más alejadas y vulnerables.

Sin embargo, a pesar de las vicisitudes, Galíndez dice: “Nosotras nunca hemos estado estáticas en la librería sino que nosotras nos hemos acostumbrado a viajar, íbamos a Ciudad Piar, Ciudad Bolívar, El Tigre, El Tigrito, a la Gran Sabana, Santa Elena de Uairén, El Dorado, Las Claritas, Tumeremo, Upata y todas las poblaciones del sur, íbamos a las iglesias, los colegios; llevábamos nuestro material porque nunca estábamos fijas en un solo lugar, siempre estábamos en movimiento porque vamos hacia la gente, pero el problema de la gasolina y la pandemia por la Codiv19 es lo que nos ha retrasado”.

Hermanas en la Librería Paulinas
FOTO: Karla Ávila Morillo

Lo cierto es que en la librería hacen el servicio a todas esas zonas, incluso la gente hace pedidos y se les envía, pero cuando pueden se los llevan personalmente. Ella hace referencia a las sabias palabras del Beato Santiago Alberione, quien decía: “Las librerías son centros de difusión de la palabra de Dios, de cultura, de encuentro e intercambio”, donde la gente no solamente va a adquirir un producto, llámese un libro, un rosario, un CD de música religiosa y hasta en una época de esplendor tuvieron el alquiler de películas, videos y música; sino que también tienen todavía un oratorio donde las personas van a encontrarse desde su fe con Dios, igualmente comenta que los muebles de la librería tienen ruedas para poder moverlos y transformar el lugar en un salón donde se reunían con la gente antes de la pandemia, a veces hacían misas y encuentros con los visitantes.

Acota la hermana Alicia: “Esta librería es un centro de socialización porque nuestros temas son muy variados, aquí tenemos libros de filosofía, porque para nosotras la filosofía es muy importante, libros de comunicación, teología, espiritualidad, liturgia, de celebrar la misa, el altar, tenemos diferentes modelos de biblias, rosarios, libros de catequesis para la formación de los niños, niñas y adolescentes para que se preparen a recibir la primera comunión, igualmente la confirmación, también la catequesis de adultos. Además libros de formación en valores humanos para niños, familias, matrimonios, novios, parejas triunfadoras, educación sexual en el sentido más puro de lo que significa la sexualidad humana en un sentido verdadero, sociología, psicología humanística cristiana. Es decir, lo único que no vendemos son textos escolares pero tenemos literatura valiosa”.

Librería Paulinas sin energía eléctrica desde hace más de dos meses
FOTO: Karla Ávila Morillo


Iluminan desde la fe y la perseverancia a pesar de las dificultades pero exigen atención ante la vulneración de sus derechos

Desde el pasado 6 de septiembre de 2021, el local donde está la librería quedó sin energía eléctrica por la explosión e incendio de dos de los tres transformadores del centro comercial Moripa de Castillito, por este motivo las religiosas apelan a la caridad de Corpoelec y todas aquellas autoridades regionales que les competa darle rápida solución a este problema que las aqueja desde hace casi tres meses.

Pero no solamente piden bondad de los corazones de quienes se hacen la vista gorda ante el problema sino que exigen algunos de sus derechos, los cuales se conocen como “derechos económicossociales y culturales” (DESCA) que por cierto incluyen los derechos a la alimentación, a la vivienda adecuada, a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la participación en la vida cultural, al agua y saneamiento, entre todos estos la prestación de los servicios básicos, en este caso, la energía eléctrica. No se puede olvidar que estos derechos son universales, indivisibles e interdependientes y están interrelacionados.

¿Cómo se alimentarán si no trabajan?, por más fe que se tenga el pan no caerá del cielo, ellas cumplen a cabalidad con media jornada de trabajo de lunes a viernes, no solamente para llevar la palabra de Dios a quienes lo necesiten sino también para subsistir y dentro de esa subsistencia está el poder comer adecuadamente para gozar de bienestar físico y mental.

“Los derechos económicos, sociales y culturales son los relacionados con el lugar de trabajo, la seguridad social, la vida en familia, la participación en la vida cultural y el acceso a la vivienda, la alimentación, el agua, la atención de la salud y la educación”.

Folleto Informativo número 33: Preguntas frecuentes sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos [en línea] 28.11.2021  https://www.ohchr.org/Documents/Issues/ESCR/FAQ%20on%20ESCR-sp.pdf Consulta del 22.11 al 28.11.21

Pudiera incluirse además, el derecho a la salud y el bienestar como ser humano porque estaríamos hablando de tres mujeres, que trabajan por y para el prójimo entre tres y cuatro horas diarias en un espacio cerrado, sin aire acondicionado, sin iluminación y sin acceso a los métodos de pago tradicionales por la misma falta del servicio.

Estamos hablando de un clima tropical de sabana, con una temperatura promedio de 35 grados centígrados, la humedad media es del 87% y el Índice UV es 6 en Ciudad Guayana, lo que significa que un lugar de trabajo sin luz eléctrica no se puede considerar como apto para condiciones laborales y ambientales saludables para ningún ser humano.

En conclusión, las hijas de San Pablo en Guayana no les están haciendo daño a nadie, al contrario, ellas como todos los ciudadanos de esta región, no solamente desean trabajar, sino aportar a la sociedad una buena educación, cultura y espiritualidad que bien hace falta para seguir adelante en uno de los estados más violentos de Venezuela.

Los derechos culturales incluyen el participar en la vida cultural y beneficiarse de esto, asimismo el derecho a beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas. Es decir, en un país tan convulsionado como el nuestro, donde reina la desesperanza, son casi obligatorios moral y psicológicamente hablando el poder tener lugares donde poder ir a leer o comprar un libro sin desmayarse del calor.

Esas libertades están definidas en los ordenamientos jurídicos nacionales, regionales y mundiales, también en las leyes, reglamentos, constituciones nacionales y tratados internacionales. Su aceptación como derechos humanos genera obligaciones jurídicas para los Estados, en este caso, el venezolano.

En octubre de 2016 fue aprobado en primera discusión el proyecto de Ley Orgánica del Sector Eléctrico, la cual reza en su Artículo 1 lo siguiente: “Esta ley tiene por objeto establecer las disposiciones que aseguren a todos los usuarios del servicio eléctrico una prestación de calidad tanto técnica como comercial, confiable y al menor costo posible; que creen los mecanismos para permitir el acceso a ese servicio a la población de bajos ingresos; y que permitan el desarrollo sustentable del sistema eléctrico nacional, para satisfacer los requerimientos de electricidad del país”.

En cuanto a los Derechos de los usuarios en el Artículo 26 habla que los usuarios del  servicio  eléctrico  tienen,  entre  otros,  los  siguientes derechos:

  1. Obtener el suministro de energía eléctrica de la empresa distribuidora concesionaria en el área geográfica donde estén ubicados.
  2. Recibir la atención oportuna de sus reclamos, en primera instancia del proveedor del servicio eléctrico, en segunda instancia de la autoridad municipal, y en última instancia de la Comisión Nacional de Electricidad.
  3. Organizarse para participar en la fiscalización de la calidad del servicio eléctrico, en coordinación con la autoridad fiscalizadora municipal.
  4. Exigir y recibir del proveedor del servicio información completa, precisa y oportuna para la defensa de sus derechos.
  5. Obtener de la empresa proveedora del servicio eléctrico una compensación adecuada cuando la calidad del servicio no cumpla con las normas de calidad del servicio eléctrico que  dicte  la  Comisión  Nacional  de  Electricidad,  y  el  resarcimiento  de  los  daños causados por fallas en el suministro de electricidad.
  6. Los usuarios calificados podrán adquirir la potencia y energía eléctrica que requieran mediante contratos con generadores o comercializadores de electricidad.
  7. Los demás que establezca esta Ley y su Reglamento y la legislación en materia de protección al usuario del servicio eléctrico.

Si hablamos de la competencia, el Artículo 40 dice: “El servicio  eléctrico,  en  los términos  establecidos  en  esta  ley,  es competencia de los municipios, por lo que corresponde a ellos la dotación y prestación del servicio, por sí mismos o mediante contratación con terceros”, es allí cuando los ciudadanos se preguntan a dónde van los impuestos que pagan, muchas son las personas que se dudan si esto quedó esto como letra muerta.

Ley Orgánica del Sector Eléctrico [en línea] 28.11.2021  https://transparencia.org.ve/project/ley-organica-del-sector-electrico/ Consulta del 22.11 al 28.11.21

Prohibido olvidar que el avance de un derecho facilita el desarrollo de los demás, así como la privación de un derecho afecta negativamente a los otros. Lo que quiere decir que el no tener energía eléctrica afecta el derecho al trabajo, a su vez al bienestar, buena salud, alimentación y acceso a educación como también la cultura.

Dicho en criollo, es una especie de efecto bola de nieve que hace ascender aceleradamente el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos, una cosa va llevando a la otra generando acciones negativas similares mientras los problemas se salen de control, creando un círculo vicioso y un país donde no se respeta nada y quien exige vivir dignamente es visto como un tóxico desubicado.

Algo de lógica simple no está de más

Es cierto, nadie anda con un cartel propagandístico prohibiendo que las personas vayan a la Librería Paulinas, ni se les ha dicho directamente a las hermanas que no le van a poner la luz, pero indirectamente se les está negando el arreglo o compra de los transformadores por no existir recursos suficientes y eso no es responsabilidad de las hermanas, porque no fueron ellas las que quemaron los transformadores. Es responsabilidad de la empresa estatal garantizar, no solamente la atención oportuna a dicho reclamo, sino que cada ciudadano reciba respuesta rápida sobre su requerimiento de conformidad con el deber ser.

Expresa Galíndez: “Hemos tocado muchísimas puertas solicitando ayuda para que se resuelva este problema porque estamos dando el servicio porque somos misioneras, no nos importa pasar calor y estar aquí trabajando, pero no podemos hacerle eso a las personas que vienen a la librería y someterlos al calor, además que no podemos usar el punto de venta, entonces casi que los obligamos a comprar en efectivo o en pagomóvil que muchas veces, no todas las personas lo tienen, por eso nosotras apelamos a la caridad de Corpoelec, queremos que vengan y nos ayuden a solucionar para que nos pongan la luz por lo menos del poste de la calle para que nosotras podamos dar nuestro servicio, queremos también hacer la novena de navidad con el grupo de colaboradores que vienen siempre a la librería, claro, con las normas de bioseguridad, igualmente darle la oportunidad a la gente que venga a nuestra capilla que es un oratorio donde la gente viene a orar, a encontrarse con Dios”.

Tanquillas en la Librería Paulinas
FOTO: Karla Ávila Morillo


Finalmente ellas quisieran que se haga realidad la ayuda, que sean escuchadas, porque la administración del centro comercial ya hizo el reclamo formal ante Corpoelec, de hecho, las religiosas como propietarias del local, ya dieron una cuota de dinero para que se limpiara el lugar donde estaban los tres transformadores, se evaluara el estado de los aparatos donde se supo que dos de estos se dañaron por completo y uno tiene arreglo, ahora bien, el arreglo y restitución de cables tiene un costo superior a los 1000 dólares que es imposible para ellas poder pagarlos, además los inquilinos que estaban en el centro comercial eran alquilados y se mudaron, prácticamente se quedaron solas en la planta baja del edificio.

Tanquilla donde están los transformadores de Librería Paulinas
FOTO: Karla Ávila Morillo


Con respecto a la seguridad, afirman que las han robado dos veces por lo que ahora trabajan con la reja cerrada y atienden previa llamada o aviso, abren la librería de nueve de la mañana a doce del mediodía porque en la tarde ya no se atreven a quedarse solas, igualmente aprovechan la oportunidad para opinar que les parece sospechoso que dos funcionarios policiales acudan al lugar semanalmente a tomarse fotografías en la parte exterior de la librería y luego se retiran, ellas no saben a qué se debe esa situación ni para qué se toman esas fotografías. Estos policías nunca han entrado al local, no han hablado con las monjas, ni tampoco dan rondas preventivas para brindarles protección.

El llamado es a quien pueda influir en la toma de decisiones para una solución rápida y adecuada a este problema que no solamente afecta a las religiosas sino también a los otros propietarios e inquilinos como a todas las personas que desean adquirir los productos o ir a buscar un poco de paz espiritual.

lunes, 28 de junio de 2021

Les presento a Fundación Lucelia "Academia de solidaridad"

Así nació mi fundación

Fundación Lucelia “Academia de Solidaridad” nace de la inquietud de querer hacer algo más, es decir, desde muy niña he sido activista, recuerdo que la primera acción que llevé a cabo fue a mis 5 años de edad cuando mi maestra Carmen Rodríguez Brito, quien daba clases en el kinder del colegio Loyola Gumilla nos explicó que en el mundo habían niños que no tenían escuelas, ni comida, ni juguetes, que esos niños eran pobres. Recuerdo que ese testimonio me causó un  profundo sentimiento de tristeza, lo cual me hizo buscar en mi casa algo que pudiera donar para que se lo hicieran llegar a los niños pobres en África y así fue como empezó mi camino por la solidaridad hacia el prójimo.



Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad" - Misión


Ahora bien, durante el año 2017 consumo la idea de hacer ese “algo más” y lo materializo en el nacimiento de mi fundación inspirada en mi abuela materna, la señora Lucelia Fernández De Morillo, mujer larense que vino a Guayana a formar familia junto a Bladimiro Morillo y ambos fueron forjadores de una ciudad que apenas nacía. La abuela Lucelia inculcó en mí los valores que hoy enseño, también me dio mucha fortaleza para sobrepasar las vicisitudes de la vida.

A principios del año 2018 comencé las actividades de la organización gracias a la invitación del artista plástico y educador Artemio Fierro, para participar en conversatorios educativos en la escuela Diego de Ordaz, la antigua anexa ubicada en la urbanización Campo A de Ferrominera.


Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad"



Los mayores desafíos que enfrentamos como organización no gubernamental en un país en dictadura

El primer gran desafío era justamente dar ese primer paso a crearla, es decir, poder determinar qué era lo que quería hacer, entonces me tocó estudiar un poco cuál sería la misión, la visión, sinterizar todas mis ideas en una sola página para poder arrancar con bases sólidas.

Al principio hubo valiosas colaboraciones por parte de Gabriel Salicetti quien voluntariamente apoyó el perfeccionamiento de los cimientos de la fundación, igualmente Beatriz Borges de CEPAZ, Juan Carlos Mogollón de REDAC, el profesor Frank Jansen de la UCAB Guayana y Alí Daniels de Acceso a la Justicia quien es un gran maestro en todo sentido.

Luego se fueron presentando barreras que no dependen de mí, son aquellas que tienen que ver con la censura y coacción en contra de las Organizaciones de Sociedad Civil, sobre todo las que hablamos de derechos humanos en un país en emergencia humanitaria compleja, caos social y económico que no nos permite desarrollarnos libremente o como uno quisiera hacer las cosas.

En reiteradas oportunidades, desde Fundación Lucelia hemos hecho y seguiremos haciendo llamados de alerta y rechazo, ante el avanzado deterioro y amenaza a los derechos civiles de los venezolanos, así como la criminalización de las organizaciones de derechos humanos por parte del gobierno.

No aceptamos que se omita la existencia de normas constitucionales, leyes y resoluciones en Venezuela que protegen y regulan la actividad de las organizaciones conforme a su naturaleza sin fines de lucro y su carácter de asociaciones libres, autónomas e independientes.

El trabajo de las ONG en Venezuela es extraordinario, muchos trabajamos con pocos recursos materiales, sin embargo, considero que es el recurso humano lo que más valor tiene dado que todo lo que hacemos es prácticamente contra viento y marea, con un gran esfuerzo para lograr nuestros objetivos, que no son otra cosa que ejercer ciudadanía.

 Enfoques innovadores que han funcionado en Fundación Lucelia

Uno de mis lemas es: “Mientras más dificultades, mayor compromiso de salir adelante”. Con esto quiero decir que no nos rendimos, que aunque el camino sea largo, lo vamos a transitar con fe, ahínco, perseverancia y responsabilidad.

Otro lema que nos define es: “En todo, amar y servir” de San Ignacio de Loyola, lo que quiere decir que cada paso que damos lo hacemos con gran amor propio, por Venezuela y por el prójimo; si bien es cierto que no poseemos grandes sumas de dinero como para llevar a cabo nuestros proyectos, también es verdad que queremos brindar calidad humana y desde nuestras profesiones ponernos al servicio de la sociedad.

Esta época de confinamiento por la pandemia de la Covid19 siento que hemos crecido en cuanto a probar nuevos métodos para llegar a los demás, las redes sociales, las videoconferencias y aplicaciones móviles han sido claves para llevar a cabo nuestros proyectos y actividades.

Entre el 2020 y lo que va de 2021 participamos en más de 60 actividades entre  conferencias, cineforos, forochats, tuitazos, acciones para redes sociales y la más importante que es la campaña “Migración Segura” la cual está sonando en más de 15 emisoras de la zona andina de Venezuela y que pronto relanzaremos por instagram y otras emisoras que desean unirse. En esta campaña nos acompañaron las organizaciones nacionales: Acceso a la Justicia, Caleidoscopio Humano, Kapé Kapé, REDAC y Unión Afirmativa.

Retos que tiene por delante la organización en un momento en el que los derechos humanos por un lado toman fuerza y por otro son cuestionados

Es importante acotar que los derechos humanos no son una moda, estamos hablando que desde la Declaración Universal de los DDHH se han reconocido ampliamente por abrir el camino para la adopción de más de setenta tratados que se aplican desde 1.948 hasta hoy en día a nivel mundial.

Tal y como lo dice la DUDH, la libertad, justicia y paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca e inalienable a todos los seres humanos.

Foro on line de Fundación Lucelia


Todas las personas debemos entender que para ejercer ciudadanía con responsabilidad es primordial cumplir con nuestros deberes y respetar nuestros derechos, por lo tanto no deberían existir brechas que desconozcan y ni menosprecien los derechos humanos.

A mi juicio quien cuestione los derechos humanos, estaría cuestionando a la misma humanidad.

Los derechos de las mujeres en la sociedad

Trabajar por la equidad de género y en pro de los derechos de las mujeres es ir contra la corriente desde siempre, toda vez que se está luchando frente a conductas aprendidas machistas que van en perjuicio de ellas, por eso es indispensable reconocer el valor de las mujeres para promover el progreso social y elevar su nivel de vida, porque eso significa progreso para todas las personas.

No se trata de pensar que las mujeres son superiores que los hombres ni mucho menos entablar una competencia entre géneros sino más bien fomentar el reconocimiento de cada quien desde lo humano, desde el respeto como ser vivo que siente, padece, se desarrolla y desea evolucionar dentro de la sociedad.

Campaña #MantenteFirme - Foto: William Urdaneta


Derechos que no se exigen, se pierden, y en el caso venezolano las mujeres no solamente pierden derechos sino también sus vidas ante la desidia de un Estado y una sociedad que la ignora, basta con ver quiénes son las cuidadoras en los centros de salud públicos y privados para darnos cuentas que son mujeres las que están en la primera línea de batalla contra la Covid19, otro ejemplo es ver cómo cuando una mujer acude a los órganos receptores de denuncias de violencia de género son ridiculizadas y revictimizadas, siendo este el eslabón clave para poder obtener justicia pero está roto por la corrupción, falta de empatía y desconocimiento del prójimo; y así en muchos ámbitos de la vida diaria donde se normalizan ciertas conductas que hacen a la mujer invisible.

 

Valores, principios y derechos que promueve la Fundación Lucelia

Fundación Lucelia es una academia de solidaridad que educa en valores, principios y derechos humanos. Ofrecemos la oportunidad de formación complementaria en áreas de cultura de paz, interculturalidad, valores, educación, bienestar y derechos humanos para integrar dichos conocimientos a su vida personal y profesional.

Objetivos de Desarrollo Sostenible en Fundación Lucelia - ODS


Promovemos todos los derechos humanos pero hacemos énfasis en los derechos de las mujeres, pueblos indígenas, personas con discapacidades, personas LGBTI, derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Fomentamos la permanencia en una educación de calidad basada en humanismo a través de su vida personal y acción social, de manera que puedan tener influencia en sus colegios, hogares, comunidades, regiones.

KAM

Ver: Fundación Lucelia "Academia de Solidaridad" 


Esclavitud sexual en zonas mineras del estado Bolívar

La situación de esclavitud sexual se agudiza en zonas mineras porque es un círculo vicioso que depende de varios factores que lo alimentan.

Esclavitud sexual - Foto referencial - Cortesía


Desde hace varios años se escuchan testimonios de prostitución forzada bajo distintos tipos de coacciones psicológicas o abuso de poder de ciertos grupos armados que obligan a algunas mujeres a cometer actos de naturaleza sexual, del mismo modo la esclavitud sexual con fines de explotación mediante privación ilegítima de su libertad.

En las zonas mineras abunda la presencia de grupos irregulares que controlan ciertos sectores bajo violencia armada que obliga a los habitantes a seguir normas impuestas para poder sobrevivir lo que incluye el reclutamiento de mujeres, niñas, niños y adolescentes.

Nos han contado de casos en los que a las mujeres les quitan sus documentos de identidad para que no puedan movilizarse, por ejemplo.

Entonces, vemos como la vulnerabilidad de algunas mujeres en cuanto a las carencias económicas les empuja a aceptar ciertos ofrecimientos que no son del todo transparentes o simplemente creer en historias de éxitos efímeros que al final no son ciertas, es decir, en algunos casos van a estos lugares con falsas esperanzas; lo cruel y delicado de esta situación es que puede que no vuelvan más a la ciudad de origen.

Los ofrecimientos van desde obtener oro, conseguir ganar mucho dinero rápidamente y en muchos casos conquistar algún estatus dentro de estas comunidades mineras. Lo que se traduce en todo sentido en comercio con oro y control de grupos de delincuencia organizada.

La insatisfacción social lleva a las personas a arrojarse a estas aventuras que no siempre tienen un final feliz y a su vez este ambiente minero violento hace que sea caldo de cultivo idóneo para captar a mujeres incautas, de ahí la importancia de educar a niñas, niños y adolescentes para que no sean presa de personas con malas intenciones.

 

 ¿Qué está haciendo el Estado para erradicar la esclavitud sexual en zonas mineras?

Casi todo lo que sucede en las zonas mineras es un secreto a voces; entorno a estos lugares se ha creado una suerte de leyenda urbana sureña que indica que toda aquella persona que viaje y se instale en el arco minero, será millonario en un día. Y esta situación no es exclusiva del estado Bolívar, este tipo de pensamiento es recurrente en toda zona que viva de la minería, es lo que llaman la fiebre del oro venezolana, cuando ocurre esta migración apresurada y masiva en busca de riquezas, que gradualmente se está convirtiendo en oro de sangre debido a la extracción ilegal del mineral, el uso de la violencia armada para controlar territorios donde existan minas y finalmente la muerte de quienes solo buscan bienestar económico.

Ahora bien, para poder ingresar a estas zonas, no pasas menos de 10 puestos de control, entre los oficiales e irregulares, bien sean militares o de quienes cuidan estos sectores, adicionalmente tenemos un Ministerio de Desarrollo Minero Ecológico, otro Ministerio de Petróleo y Minería que en su visión profesa lo siguiente: “Garantizar la soberanía del Estado venezolano sobre el aprovechamiento responsable, sustentable, eficiente y sostenible de las riquezas minerales no renovables, con el mínimo impacto en el ambiente y su diversidad biológica, gracias al uso eficiente de la ciencia y la tecnología, con la participación equilibrada de todos los actores vinculados con la actividad minera”, contamos con un marco jurídico que va amparado desde la Constitución Nacional, pasando por leyes orgánicas, constitucionales, especiales, decretos presidenciales, resoluciones ministeriales, resoluciones del Banco Central de Venezuela, entre otros documentos; entonces todo esto lo que indica es que, no es el minero artesanal que lleva años trabajando esas tierras sino el Estado quien tiene el mayor poder de decisión sobre esas zonas.

Prácticas engañosas para llevar a las mujeres a prostituirse a zonas mineras  

¿Cómo no puede ser atractivo para cualquier persona que le ofrezcan riquezas cuando vive en carne propia una emergencia humanitaria compleja, lo que se traduce en: carencia de servicios básicos, poco acceso a la salud, a empleos con buena remuneraciones, educación de calidad, en fin, una vida digna.

La creencia popular de tener riqueza inmediata por trabajar en una mina de oro alimenta precisamente esa fiebre por el valioso mineral.

La omisión, la opacidad de información, el silencio, la censura y vox populi que solo se queda en la opinión pública como algo que sucede pero no hacemos nada, fomenta precisamente esa fantasía de querer irse a la selva y volver millonario a la ciudad.

Todo se basa en una relación de poder, quienes captan ofrecen beneficios y las mujeres vulnerables económicamente buscan solventar sus necesidades. Esta interrelación entre quienes ofrecen y quienes necesitan sobrevivir es lo que sigue sosteniendo el círculo vicioso.

Si les dijeran la verdad, obviamente no irían a arriesgarse, porque quedaría en evidencia que el riesgo es mayor a lo que posiblemente ganarían.

Es muy importante que se sepa, que no solamente son hombres quienes captan sino también pueden ser mujeres que fingen ser amigas para enamorar a personas incautas y dibujarles panoramas maravillosos, de ese modo convencerlas y llevarlas a las minas.

Lamentablemente algunos padres y madres también incentivan los viajes de sus hijos e hijas a las minas porque para ellos está normalizado soñar con un futuro mejor rápido gracias a la infinita e imaginaria bondad de la minería.

Exigencias al Estado venezolano

El exhorto para este y cualquier otro gobierno de turno es a que haga las cosas bien, a que deje de un lado las mezquindades y luchas de poder, que no solamente se interesen en los temas relacionados al respeto de los derechos de las mujeres y niñas sino que cumplan con el mandato constitucional en primer lugar, de proteger nuestro medio ambiente, de preservar y respetar la vida de los pueblos indígenas y finalmente erradicar la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres que se ven afectadas directa o indirectamente por las actividades ilícitas relacionadas al Arco Minero. No lo digo yo, lo dicen las leyes que ellos mismos aprobaron.

Ver: 

La esclavitud sexual: un fenómeno alarmante en las minas del estado Bolívar 

KAM

sábado, 12 de junio de 2021

Karla Ávila Morillo: Mi trayectoria y motivaciones

Sobre mi trayectoria y motivaciones, los antecedentes de algunos temas sobre los que escribo, el proceso editorial y el impacto de mi trabajo

Mi trayectoria

Comencé en la radio desde que era adolescente de 15 años, desde ese entonces me empeñé en ser locutora, pero en el camino hacia esa meta me di cuenta que para poder dedicarme a la radio con toda la formalidad que yo quería, debía tener una profesión, ya que uno de los requisitos en la Universidad Central de Venezuela para poder cursar el prestigioso curso de locución, era justamente ese, ser técnica superior universitaria o licenciada. Al no gustarme el ambiente universitario de la UCAB decidí cambiarme a la Universidad Católica Cecilio Acosta donde no solo me sentí más a gusto sino que culminé mi carrera con éxito e inmediatamente me inscribí en la UCV para tener mi certificado de locutora.



Por un buen tiempo detuve mi parte profesional porque decidí dedicarme a la crianza de mi hijo, soy madre soltera y sentí que lo mejor era acompañarlo en su crecimiento ya que es un chico especial; ya cercano a la culminación de sus estudios escolares fue cuando volví a la radio y empecé a escribir cuando comencé a estudiar sobre derechos humanos.

Desde hace más de seis años estudio, aprendo y enseño sobre derechos humanos a través de mi ONG llamada Fundación Lucelia “Academia de Solidaridad”, con especial énfasis hacia los derechos de las mujeres, la perspectiva de género, valores humanos, entre otros.

He tenido espacios radiales en importantes emisoras, en La Mega, llamada La Megaestación 88.9 FM en los años 90; luego en Circuito X 94.7 FM en Guarenas; Radio Pentagrama 107.3 FM en Puerto Ordaz; Unión Radio Noticias 88.1 FM y actualmente formo parte del Enlace Radial Informativo del Diario La Nación del Táchira, el cual suena en más de 30 emisoras de la zona andina y algunas del sureste de Venezuela.

Quienes me leen me manifiestan que a través de mis conferencias y escritos sienten que hago un periodismo más humano y cercano sin caer en la cursilería, considero que eso se debe a que me apasiona la comunicación y trabajar con calidad de servicio.

Soy activista ciudadana desde que era una niña, sucedió un día cuando mi maestra de kínder nos dijo que existían niños pobres, eso me conmovió tanto que al otro día llevé varias cosas mías y algo de comida para los niños pobres porque yo no podía creer que existieran personas que no tenía acceso a nada.

Cuando doy mis conferencias abordo los temas desde varias perspectivas haciendo que las personas que me escuchan desarrollen su propio criterio. Quienes me leen y me escuchan me identifican como una mujer fuerte, audaz y elocuente pero al mismo tiempo ven mi sensibilidad.



No tolero las injusticias, cuando veo algo injusto tomo esa causa como si fuera mía, la vivo de verdad, por eso me considero una persona servicial y apoyo las buenas causas previa comprobación que sea cierto cada caso.

Me destaco cuando propongo y participo en campañas que tienen que ver con DDHH, muchas de las que se hacen virales son mías pero nadie sabe que detrás de ellas estoy yo porque considero que es más importante el mensaje que se da, a que se sepa quién está detrás de eso.

Antecedentes de los temas sobre los que escribo:

Ángela Aguirre:

La primera vez que escuché un testimonio cercano sobre secuestro, explotación sexual, prostitución forzada y otros delitos contra una misma mujer, detonó en mí el interés por hacer algo más que escuchar. Es por ello que luego de un tiempo, al conocer el caso de Ángela Aguirre, conversar con sus padres pero con especial atención a su madre, sentí un compromiso profesional pero también humano en darle seguimiento a este femicidio.

Para este escrito en particular sobre Ángela, puedo confesar que pasé varios días muy afectada debido a las fotografías de su cadáver, las expresiones de las caras de sus padres y recordando las largas horas afuera de los tribunales.

Trabajadores de las empresas básicas de Guayana y presos políticos

Al conocer tantos testimonios de primera mano por parte de víctimas y familiares de personas a las cuales les han violado sus derechos, se puede decir que he visto de cerca el dolor y sufrimiento de quienes únicamente piensan distinto al régimen.

Mi abuelo fue un trabajador y luego jubilado de una de las empresas básicas, por eso cuando cubro las protestas de los trabajadores, jubilados y pensionados, veo en cada uno de ellos, el rostro de mi abuelo.

Es una gran injusticia que luego de levantar las empresas más importantes de Venezuela y hacer de Guayana una zona próspera, ahora muchos de ellos no tengan para comer suficiente, para ir al médico, tomar sus medicamentos y a la hora de su muerte algunos no tengan cómo cubrir gastos funerarios.

El impacto de mi trabajo, en algunos casos ha resuelto problemas que se denuncian, tanto así que lo que publico es tomado en cuenta por organizaciones, defensores de derechos humanos, activistas y organismos internacionales.

Proceso editorial

En cuanto al proceso editorial, por ejemplo, en Amnistía Internacional Venezuela confían en lo que hago, me apoyan muchísimo y yo siento que doy y recibo un gran respeto.

Es sencillo, una vez que me aprobaron como articulista, cada escrito se envía, lo revisan y luego autorizan. Además le dan difusión por todos sus canales.

Karla Ávila, Marcos Gómez director de Amnistía Internacional en Venezuela y Katiusca Salinas, directora de Fundación Grupo de Apoyo A Todo Pulmón


Lo mismo ocurre con mis publicaciones en: https://quepasaenvenezuela.org/ - https://www.termometronacional.com/ - https://www.amnistia.org/ - https://activistasciudadanos.org/ ; nunca he tenido llamados de atención sino más bien felicitaciones tanto de editores como de lectores.

Impacto de algunos de mis trabajos publicados

Los escritos han sido tomados en cuenta como fuentes de datos para monitoreo en el ámbito de derechos humanos, para generar campañas y como parte de la presión que se busca ejercer para que los responsables solucionen o sean debidamente sancionados.


sábado, 30 de enero de 2021

El barril de Anabel y Luis David

El barril de Anabel y Luis David

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

Comienza la particular escena del cortometraje “The Barrel” (2012) de Anabel Rodríguez Ríos con la mirada hacia una barca navegando aguas zulianas; muestra el recorrido de un niño llamado Luis David Villasmil en una embarcación azul que surca entre ciénagas boscosas y la descarga de los ríos Bobo, Bravo, Catatumbo y Escalante que traen sedimentos de los andes venezolanos.

Entre los manglares costeros se abre paso ese catire (rubio) que va rumbo a un pequeño gran sueño infantil; no es otro que conseguir un barril nuevo para poder disputar un buen lugar y ganar la competencia de barcazas improvisadas.

Luis surca el lago de Maracaibo, aprendió a pescar cuando tenía 11 años, luego trabajó arduamente para ayudar a dar de comer a sus siete hermanos, de vez en cuando se rebusca en el pueblo trabajando por trueques (intercambios) y así es feliz, se dibuja en su cara una gran sonrisa y sus ojos achinados se cierran aún más.

Escena del cortometraje "The Barrel"


La cineasta venezolana Anabel Rodríguez Ríos, junto a Robin Todd, Marianela Maldonado, Carmen Rivas, Sepp R. Brudermann, Waldemar D´Lima, Sergio García y Arcenio Hernández, entre otras valiosas personas, nos muestran la historia de un pueblo sobre el agua, el “Congo Mirador”, con exclusivo enfoque hacia un niño y el contraste de sus metas infantiles, por un lado la responsabilidad, perseverancia y compromiso con su trabajo como pescador, mientras que por otro lado ilustran la humilde meta de tener un bidón de plástico modificado para competir en la carrera de barquitos que flotan sobre las aguas que abrazan los palafitos de un lugar que comenzaba a presentar un impactante proceso de sedimentación, un sitio que dio aviso de estar muriendo pero nadie lo detuvo.

Escena del cortometraje "The Barrel"


A través de la extraordinaria fotografía que vemos en el corto admiramos un precioso colorido de imágenes sinceras que no oculta las precariedades de aquel pueblo, ni sus costumbres, ni los sueños de sus habitantes. Se escucha claramente el sonido de aquellas aguas que bañan la vida de los congoleños, los motores de las lanchas y el típico hablar cantado de los zulianos.

¿Por qué titulé “El barril de Anabel y Luis David”? porque es una historia que les pertenece a ambos pero que amablemente comparten con nosotros, tanto uno como el otro la vivieron, la mostraron, se entusiasmaron y se apasionaron por contarla.

Finalmente nos hace reflexionar sobre esa tierra productora de petróleo, la romántica pequeña Venecia, esa que ofrece riquezas pero que su pueblo nunca alcanza la bonanza de aquella actividad económica. Esa misma que siempre soñé conocer pero nunca pude y ahora simplemente no existe.


A mis lectores les invito a ver el cortometraje aquí: Video del cortometraje "The Barrel"


Gracias Anabel y a las personas que participaron en la realización de esta maravillosa producción audiovisual por mostrarnos parte de la historia de mis ancestros maternos.







Fotos: Archivos gráficos de la familia Morillo Fernández en las playas de La Rita, 
estado Zulia, Venezuela.










sábado, 21 de noviembre de 2020

Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Me complace mostrarles este escrito mío que va desde lo más profundo de mi alma. Es la historia de una amiga y su familia, desde el día que la escuché por primera vez me estremeció por lo emotivo, por esas palabras tan descriptivas de la persona que lo vivió y compartió conmigo esa historia de terror que se transformó en una lección de resiliencia, en un motivo para seguir adelante y estar mejor.

Lo escribí para participar en un concurso de "La Vida de Nos" pero no como no gané, decidí compartirlo en mi blog con la esperanza que lo lean muchas personas, conozcan una de muchas historias vividas en la tragedia de Vargas en Venezuela (1999) y además sientan motivación para resurgir desde las adversidades de la vida.


No todo está perdido.

KAM

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Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

Era una noche calurosa en Macuto, Eli veía pasar las horas sin descansar, estaba embarazada y le costaba un poco dormir por lo que acomodó su postura hacia el lado izquierdo para ver si podía conciliar el sueño.

Así fue, de pronto cayó en un sueño profundo, pero volvía la misma pesadilla que se repetía una y otra vez, aquella gran ola pasaba sobre ella. Era inmensa, como un gran manto de agua salada que pasaba llena de gente, carros, animales y objetos. Situación que ella siempre relacionó con un tsunami porque en ese momento vivía en La Guaira, estado Vargas en Venezuela, en plena costa del Caribe.

Tanto la perturbaba esto que habló con un psicólogo quien le dijo que era posible que ese sueño fuera por la cercanía al océano; que vivir cerca del mar tal vez se relacionaba con algún miedo interno que ella tenía, miedo a lo profundo, al agua y que quizás eso se le estaba representando en las visiones mientras dormía.

“Pero lo extraño del sueño es que, era una ola inmensa y yo siempre me salvaba de una u otra manera. En unas oportunidades yo iba montada en un carro por la carretera y de repente volteaba, veía la ola que venía. Una ola colosal. Y yo «Dios mío, no puede ser». Luego pasaba sobre el carro. En otras oportunidades era que estaba parada en la orilla del mar y venía la ola, se levantaba inmensa, horrible, yo lo que hacía era que me agachaba y delante de mí se levantaba una gran piedra y pasaba sobre mí aquella ola”.

Eli insiste en que fueron tantas las veces que se repitió la pesadilla que llegó un momento en que ella sabía que a pesar de que viniera la gran ola, que apareciera llena de mucha gente, que a veces ella volteaba y veía gente, lo cual era terriblemente atormentante, ella tenía la certeza de que algo la iba a proteger.

Se levantaba súbitamente con la disforia que le provocaba la preocupación por ese sueño periódico. Entre la latencia de sueño, despertares nocturnos y sueño poco reparador transcurrieron los días hasta que pasó lo inesperado para algunas personas.

Era quince de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, justo el día del cumpleaños de Ibrahim, su pequeño hijo mayor que arribaba a sus ocho añitos comenzaron los acontecimientos asociados a una gran tragedia nacional, una que marcaría para siempre a Eli, Ernesto, Ibrahim y la bebé Andrea que aún se mecía en el vientre de su madre, momentos que quedaron impregnados en cada venezolano con distintas historias pero de manera similar en cuanto a la emotividad de lo vivido en carne propia y lo que se podía ver en los medios de comunicación de la otrora Venezuela con mayor libertad de expresión.

“Ernesto y yo estábamos en el apartamento con Ibrahim cuando comenzó el deslave y la tragedia, todo empezó a suceder esa noche. Tuvimos que quedarnos allí encerrados, salvarnos como podíamos, poner cosas en la puerta porque sentíamos los gritos de las personas que estaban violando o matando, nosotros estábamos en un piso muy alto pero se escuchaba de todo, hasta se oían tiros en la noche. Ya a las cinco de la tarde era un pueblo sin ley porque lo peor de la tragedia fue la parte humana, lo malo que salió de aquellas personas que quedaron vivas, que comenzaron a saquear y a matar a la gente que había quedado viva dentro de sus casas o en casas con vecinos”.

Cuenta Eli que se metían en casas y apartamentos, las pocas estructuras que quedaban de pie, sobre todo durante las noches y hacían de todo, hace énfasis generalizando todo aquel acto de vandalismo y delito que pueda imaginarse un ser humano. Mientras tanto, Eli, su esposo Ernesto y su hijo Ibrahim de apenas ocho años recién cumplidos estaban arriba en el apartamento temblando de miedo, ese miedo que hiela los huesos, tapaban la puerta de su hogar con la nevera, le ponían objetos pesados encima por si acaso alguien se atrevía a querer entrar a hacerles daño. Así transcurrieron tres días durante los cuales esperaban poder salir sanos y salvos.

El pequeño Ibrahim hacía muchas preguntas, obviamente no entendía lo que pasaba ni cuándo iba a terminar aquella pesadilla que se había vuelto una agobiante realidad, a lo que ella con su gran fe en los ángeles, le respondía que estuviera tranquilo, que aunque estaba lloviendo mucho los ángeles iban a ir a sacarles de allí, que les iban a ayudar, por lo cual se juntaban a rezarle al ángel de la guarda para que viniera por ellos y les ayudara con prontitud.

Puntualmente y sin descanso, cada día, cada larga jornada diaria de incertidumbre, Eli le daba fortaleza a su familia tanto en la mañana como en la  noche, así pasaron tres días infinitamente largos, pero ese acto de rezarle al ángel de la guarda para que los acompañara en aquel momento era la gran roca de fe que los aferraba a la vida.

Un día, su esposo Ernesto se armó de valor y salió a ver dónde estaba su familia. Ese día Eli lo rememora claramente, le viene a la mente la cara de él aterrorizado por todo lo que había visto en el camino, el panorama no era nada alentador y fue eso precisamente lo que le hizo tomar la decisión de salir de allí. Entonces le dijo: "Tenemos que sacarte de aquí Eli, yo te tengo que sacar de aquí como sea porque La Guaira se acabó, esto se terminó, no hay carreteras, esto está horrible, no quedó nada".

A Ernesto le tocó caminar entre cadáveres y escombros para poder llegar a la casa de su mamá que vivía en La Guaira, se trasladó de Macuto hasta allá para saber cómo estaba su familia, en el camino de regreso ya venía con el propósito de sacar a Eli e Ibrahim del apartamento. Entonces, ese día les avisan que obligatoriamente tenían que salir de ese sitio y llevarse algo pequeño, tal vez un bolso chico que ella pudiera cargar sin molestias por su embarazo y además, en su caso, andar con un niño pequeño. No era conveniente que llevara tanto peso.

“Decidí guardar en un bolso las fotografías, los documentos del apartamento, los documentos de mi salud, lo que yo llevaba del embarazo, de todas las pruebas que me había hecho y todo eso, los exámenes y un suéter. Me acuerdo que mi hijo me dijo que se llevaba la enciclopedia porque ahí estaban todos los países del mundo. Más nada, es decir, realmente yo no cargué con muchas cosas. Pensé que eso era lo imprescindible porque yo decía que de alguna manera u otra tenía que probar que yo vivía ahí y debía llevarme los recuerdos en fotografías, por lo menos. Más nada, ¿qué tanto? Ropa podía comprar en cualquier lugar, lo demás era como para cargar cosas por cargar, no sé, no me importó”.

Antes de salir de su hogar le volvieron rezar al ángel de la guarda y le dijo firmemente a su hijo Ibrahim que no se separara por nada del mundo de su lado, que siempre estuviera pendiente de dónde estaba ella mientras caminaban y de ese modo se dispusieron a bajar rumbo a la salvación de aquel infierno de Dante.

Comenzaron a bajar por las escaleras del edificio, la familia vivía en un piso veinte. Iban sin mirar atrás lo que dejaban sino con la convicción de huir de la tragedia. Para ese momento ya había salido el sol, estaba pasando la lluvia intensa y perenne, ahí empezaron a ver los helicópteros que llegaban frente al edificio, un sitio que llamaban "El Babero", en Macuto.

“El Babero” era una cancha deportiva donde practicaban beisbol. Un sitio con un centro de bateo y unas arquerías de fútbol que ya no estaban a la vista porque habían quedado tapadas por el lodo y los escombros que bajaron de las montañas. Justo en ese lugar era que estaban llegando los helicópteros para rescatar a las víctimas de aquella vaguada de Vargas.

“Cuando nos habíamos alejado del edificio, más o menos como una cuadra de distancia, para poder llegar a «El Babero», comenzó a llover de nuevo. Yo comencé a temblar terrible, era horrible porque ya no me podía devolver y mi miedo era que viniera otra vez el lodo, que se viniera otra ola, bueno, todo lo que habíamos visto desde arriba. Entonces me aferré mucho más a mi hijo y a Ernesto y bueno, seguimos adelante pues. Vi largas colas de muchas personas, había heridos, había viejitos, era muchísima gente y finalmente, mi esposo logra hacer que me monten en un helicóptero porque ya eran las seis de la tarde y no iban a salir más aeronaves”.

Ernesto la montó con el niño por la puerta de atrás del helicóptero y le dijo al piloto "llévatela porque está embarazada". Cuando comenzaron a elevarse en el cielo fue que pudo ver el lugar donde estaban metidos. Ella afirma, que no es lo mismo ver desde el sitio de los acontecimientos, en el entorno, a ver todo el panorama desde el aire. Cuando se fija bien dónde estaban metidos, lo vio como si fuera una novela de las más dramáticas. Vio alejarse a su esposo, quien quedó en el lodo, allí en la tierra, mientras ellos se iban y lo dejaban atrás.

Volando hacia el aeropuerto de Maiquetía, al darse cuenta de cómo estaba la situación con aquella tragedia, agarró a su hijo de la mano porque su bebé Andrea empezó a darle muchas patadas en el vientre. Sentía mucho miedo a que les pudiera pasar algo, a que su hijo se quedara con una cantidad de extraños en ese helicóptero, entonces, con angustia le decía a Ibrahim: "Dime dónde vive tu abuela, te voy a dar la dirección de tu abuela, la dirección de tu abuela es esta…" y se la repetía hasta más no poder.

Hacía que el niño le repitiera una y otra vez lo mismo, le seguía haciendo hincapié: “El número de teléfono por favor dímelo, dímelo", y si se equivocaba lo agarraba y le indicaba "mi niño, te lo tienes que aprender, el número de teléfono te lo tienes que aprender. Si tú no me ves, si tú ves que no estoy o me pasa algo, prométeme que tú vas a sobrevivir. Tú tienes que salir adelante. Tú tienes que sobrevivir, esté yo o no esté. Tú tienes que prometerme que vas a buscar a tu abuela".

Al llegar a Maiquetía todas las personas se bajaban del helicóptero, pero la aeronave no se posaba en el suelo sino que quedaba flotando medio estática. Eli no se podía bajar rápidamente porque un mal salto la ponía en riesgo de parto prematuro, fue entonces cuando a su hijo lo bajaron del helicóptero y se lo llevaron. Fue un militar  quien lo hizo, pero el niño empezó a patear y gritar: "Mi mamá, mi mamá". Ella, a su vez, insistía en que no podía saltar porque su pánico ante todo lo que estaba pasando la paralizaba.

Finalmente Eli pudo bajarse, y ya estando en la pista del aeropuerto, se encontró con una vecina que tenía tres niñas. La amiga le dijo: "Quédate aquí conmigo, está rota la autopista Eli, no hay aviones para subir a Caracas". A lo que ella se preguntaba: "¿Cómo no va a haber un avión para Caracas?”, perpleja, no comprendía la magnitud de los daños producidos por la vaguada. Llegó a pensar que la emergencia era a nivel nacional porque todavía, en ese momento, ella no tenía total conocimiento de lo que realmente estaba pasando.

“A medida que mi vecina me venía diciendo eso, yo la percibía a ella pero veía al fondo; ella estaba como en un segundo plano, me hablaba y yo no la enfocaba porque atrás venía caminando un hombre muy alto, blanco, con una serenidad increíble. Precisamente creo que eso fue lo que me llamó la atención de él, que la gente corría, estaban todos nerviosos, pero en cambio él venía caminando, tan sereno. Llegó donde estábamos nosotros e inmediatamente yo empecé a temblar, era una cosa así como si tuviera mucho frío, es más, es una sensación como la que siento cuando vuelvo a contar la historia”.

El alto hombre blanco llegó justamente donde estaba Eli con Ibrahim, la vecina y las tres niñas, pero fue directo con Eli le agarró el bolsito y le dijo: "Dos personas conmigo" a lo que ella responde tajantemente: "No, pero es que no somos dos solamente, aquí estamos entre cinco y siete personas". Ella intentaba contar nerviosamente la cantidad de personas en total pero nunca terminaba de hacerlo, entonces él replicó: "Solamente tengo espacio para dos".

El piloto tomó el bolso y comenzaron a caminar por la pista hasta llegar a una pequeña avioneta donde solamente cabían unas cuatro personas. Era tan pequeñita que parecía de juguete. De la aeronave se bajó un señor que tenía un estetoscopio en el cuello, lo que le hizo deducir a Eli que era un médico.

Volaron a Caracas el piloto, el presunto médico, Eli con Andrea en el vientre e Ibrahim a su lado. Nerviosa, preguntaba para dónde iban, pero el piloto la calmaba dándole seguridad de ir rumbo a un sitio donde no correría peligro, le repetían: “Quédate tranquila que tú vas con nosotros”. Para calmarla aún más le expresaban: “¿Y ese bebé cómo va?, ese bebé parece que es una niña ¿verdad?, ya tienes el varón, bueno, eso es una nena lo que tienes allí, ¿Cómo te sientes?”.

El médico la escuchó pacientemente, sin embargo ella estaba muy alterada, por lo cual el doctor la examinó y la invitó a respirar profundo porque, en efecto, ya no estaban en peligro. Arribaron a La Carlota y cuando se bajó de la avioneta el piloto le dio la mano, la ayudó a bajar y le dijo que cuidara mucho a esa nena, abrió una maletica y le regaló una cobija rosada: "Toma, es para la nena", mientras que al niño le daba otras cosas.



Allí quedó ella, un poco desorientada pero a salvo, no comprendía mucho lo sucedido pero a esa hora de la noche él piloto levantó vuelo en su avioneta y partió para nunca más toparse con ella. No supo su nombre, solo le dio un profundo agradecimiento que se tradujo en un simple “gracias”. Seguidamente pudo llamar por teléfono a su padre para que los fueran a buscar. Ese fue uno de los abrazos más emotivos de su vida.

Al llegar a casa de sus padres, por curiosidad abrió la cobija que le había regalado el piloto, era de color rosado pastel con una imagen de un pesebre en el centro, es decir, las figuras de Santa María, San José, el niño Jesús, la mula y el buey, en las puntas tenía cuatro ángeles y en el borde de la cobija decía: "Dios con nosotros" que por cierto viene a ser la traducción de su nombre real del hebreo al castellano. Lo curioso de todo esto es que nadie sabía si la criatura en su vientre iba a ser hembra o varón, tiempo más tarde coincidió la predicción del piloto con el sexo de la niña.



Lo que parecen ser casualidades de la existencia, se convirtieron en causalidades que conectaban con detalles muy precisos de la vida de Eli y su familia, quienes luego de pasar por estos momentos tan duros, lograron volver a estar juntos como casta de amor y perseverancia por salir adelante. 

Recibieron ayuda para poder comenzar de cero ubicándolos en un apartamento que iban a poder pagar poco a poco e igualmente un buen empleo fijo donde Eli pudo lucirse como profesional, no solamente del diseño gráfico reconocida a nivel nacional sino también de la publicidad impregnada del valor que mejor la define: la solidaridad, pudiendo socorrer a través de la ayuda social a miles de personas que como ella, quedaron sin nada, gente que aquella vaguada les había arrancado todo.

Hoy en día, Eli, Ernesto, Ibrahim y Andrea son una familia sólida que gracias al trabajo en equipo, perseverancia, amor y sobre todo resiliencia, pueden ver atrás y darse cuenta que el camino recorrido, aunque doloroso, los hizo crecer y renacer del lodo pero como buenos alfareros convirtieron aquel barro en vasijas de fe.

Entonces aquel sueño sí resultó ser premonitorio, además el tan pensado ángel de la guarda los salvó en avioneta convertido en un piloto y asimismo les llevó la buena nueva de la futura niña que nacería, mensaje que dio a través de aquella cobija impregnada con la frase: "Dios con nosotros". 

Es por eso que para Eli la vaguada se llevó cosas materiales, pero salir hacia el mar le trajo ventura y prosperidad.