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jueves, 6 de abril de 2017

INTERCULTURALIDAD: RELACIÓN ENTRE CULTURAS


Introducción
Con frecuencia escuchamos en coloquios, tertulias de calle y en Redes Sociales, la siguiente frase: “Fulano no tiene cultura” de hecho algunos connacionales sintiéndose ajenos a su propio terruño, repiten como loros: “El venezolano no tiene cultura”.

Y es que encasillamos con facilidad, pareciera un pasatiempo aquello de etiquetar y estigmatizar a los demás a priori.

Generaciones enteras crecen con la idea de juzgar que son más cultos que otros cuando en realidad todos tenemos saberes. La mayoría de los seres humanos creen en algo, conocen de algún asunto, tienen costumbres y capacidades que transmiten a los demás en la sociedad.

Vale la pena recordar en esta oportunidad el pensamiento de Fernando Savater: “Todo el mundo recibe educación, lo importante es saber de quién la recibe”, es decir, que si usted crece viendo y escuchando por doquier: “Llorar no es de hombres”; “La mujer para la cocina”; “Eso le pasa por rarito”, “El venezolano es flojo de nacimiento”, “Ese fanático es un pastelero”(para referirse al espectador que no es seguidor del equipo deportivo de su propio país), entonces es muy probable que usted mismo repita expresiones e ideas que no se deben aplicar con tanta frescura sin analizar el contexto de cada quien, lo cual genera discriminación y al repetirlas constantemente  hace que se normalicen opiniones distorsionadas que pasan por la boca de todos como si nada.

Sinopsis
Según palabras de Pedro Pablo Salvador Hernández, profesor antropólogo de la Universidad de Castilla – La Mancha en España, el concepto de cultura que manejamos cotidianamente se refiere a aquel descrito en el diccionario: “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”, es decir, saber de todo tema un poco.

Mientras que el concepto de cultura que nos debería interesar para propósito de estudio es el descrito por la antropología que es precisamente la ciencia de la cultura, entonces en un sentido amplio y menos inquisitivo cada quien tiene tanta cultura como un científico de la NASA que un indígena del Amazonas.

Lo que significa que la misma es compartida por todos los seres humanos y de paso, por si fuera poco, se hereda a través de los miembros de la sociedad.

De esta ilustración de ambos conceptos, dos puntos de vista, nace la importancia de considerar previamente al prójimo y reflexionar sobre estos temas si de verdad queremos trabajar en proyectos de carácter social.

El catedrático Pedro Pablo hace referencia también a Carlos Marx, quien expuso tres nociones para plantear el contenido de la cultura en un patrón universal para obtener datos y poder organizarlos.

Ellos son:

Infraestructura:
Son los elementos físicos palpables, lo que podemos tocar, elementos asociados a la producción. Ejemplo: los libros, los carros, un cuchillo, las computadoras, una pala.

Estructura:
Es la forma de organización en cada sociedad. Por ejemplo: la familia, los partidos políticos, el sistema educativo, el sistema financiero, el Estado.

Superestructura:
Es lo que guarda nuestra mente. Ejemplo: los valores, los significados, los símbolos, las creencias.

Opinión
El pasado 20 de marzo de 2017, Yorelis Acosta psicóloga clínico y social, conversó con César Miguel Rondón, acerca de su ensayo publicado en la Revista Politeia en el año 2015, titulado “La identidad nacional e identidad política ¿Quiénes somos 40 años después?”, donde esclareció cómo nos vemos los venezolanos, el perfil ciudadano y algunas de las características que nos distinguen con respecto a otras naciones. Si lo desean, aquí pueden escuchar el audio de esta interesante conversación http://exitosfm.com/capitulo-iii-pais-posible-venezolano-lo-caracteriza/

De la misma forma comenta Acosta en la edición número 174 (Año 2016) de la Revista Comunicación sobre la prevalencia de emociones básicas en Venezuela durante uno de los períodos electorales destacando las relaciones entre las emociones y sus consecuencias en la salud física, psicológica y social, temas importantes para conocer un poco más sobre la cultura del venezolano.

De inmediato lo asocié con esta reseña que tiene mucho que ver con la percepción que tenemos los unos de los otros y lo que comento en la introducción, ¿Cómo vemos al otro?, ¿De qué manera usamos nuestros sentidos para comprender el contexto de cada individuo?, ¿Analizamos inteligentemente o a priori? Lo dejo a reflexión de cada lector.

Yorelis realizó un estudio sobre la identidad nacional y viejos estereotipos latinoamericanos analizando un poco los trabajos de José Miguel Salazar iniciados en 1979, continuando en 1988, 1989 y 1994, igualmente el de Maritza Montero de 1984, que conceptualizaron el ser venezolano y latinoamericano. Por ejemplo, los venezolanos se consideraban perezosos e irresponsables, pero al mismo tiempo generosos, alegres y cordiales. La mayoría consideraba a Venezuela un país atrasado y anárquico, con servicios públicos deficientes pero como rasgo positivo, la libertad de expresión. Sin embargo, ha pasado mucho tiempo de este interesante estudio, por lo cual vale la pena mirar el tema desde aproximaciones disciplinarias actualizadas al contexto país que se vive actualmente.

Les sugiero sobre los estudios de la psicóloga porque me parece pertinente intentar romper con paradigmas y ciertas etiquetas que nos dividen. Considero que es buen “momento país” para inculcarles a las nuevas generaciones un poco más de tolerancia hacia los que son o piensan distinto.

Conclusión
Para cerrar el análisis sobre este apasionante tema de la interculturalidad, ratifico lo dicho por Pereira y Costa (2013): “es un conjunto de prácticas sociales relacionadas a “estar con el otro”, entenderlo, trabajar con él, producir sentido en conjunto”.

No podemos avanzar como sociedad si seguimos apartando al prójimo, si continuamos con la cultura del descarte y con la falsa creencia que existen ciudadanos de primera o segunda categoría; recordar los Derechos Humanos.

Cada ser humano puede y debe contribuir con la sociedad, cada quien con su forma culturalmente diferente de observar los mismas cosas, los semejantes problemas sociales, pueden aportar soluciones que ayuden a mejorar conflictos entre familias, vecinos, ciudades o países.

Las relaciones entre diversas culturas deben basarse en el respeto a la pluralidad, el enriquecimiento mutuo, el contexto de horizontalidad, el diálogo sin sumisión, la comunicación sincera, entre otros aspectos que generen interacciones positivas.

Fuentes
·         Salvador Hernández, Pedro (2010) Módulo de Interculturalidad [Libro en Línea] Disponible en: http://lertra25.com/ediciones/ppsalvador/index.html [Consulta: 2017, abril 06]

·         Acosta, Yorelis (2015) ¿Nueva identidad nacional y viejos estereotipos Latinoamericanos? [Informe en línea] Disponible en:
·         Pereira, J. y Costa Calarge, C. (2013) Escuela Intercultural de Frontera: Brasil - Bolivia. Universidad Federal de Mato Grosso do Sur. Edición Bilingüe [Libro en línea] Disponible en: http://www.peif.ufms.br/edicao2013/docs/livro_espanhol.pdf  [Consulta: 2017, abril 06]

·         Revista Comunicación. Estudios venezolanos de comunicación (2016) Centro Gumilla. Caracas. Venezuela [Publicación en línea] Disponible en:
http://www.medianalisis.org/images/Archivos/investigaciones/Rev%20Com%20174.pdf [Consulta: 2017, abril 06]

Esta publicación también está disponible en ISUU


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viernes, 17 de marzo de 2017

La niñez venezolana está huérfana de cultura de paz

FOTO: Ministerio de Educación de Argentina


El más reciente informe de la ONG venezolana CECODAP llamado “Somos Noticia 2016”, revela que más de 1000 infantes murieron violentamente en Venezuela durante ese año, también refleja que la violencia entre los jóvenes se incrementó en un 52%, estas son cifras realmente alarmantes. 



Ellos analizaron 18.802 noticias que muestran tal porcentaje. Sin embargo en el caso del suicidio, dichas reseñas no profundizan en las causas que los llevaron a acabar con sus vidas. Comentan: “estos casos deben servir para impulsar una reflexión en la colectividad en torno al ¿Por qué estas situaciones están pasando nuestros niños, niñas y adolescentes en sus hogares, escuelas y comunidades para tomar la decisión de quitarse la vida?”.

Considero que lo primero es reconocer que estamos viviendo en un país tóxico desde todo punto de vista, luego del rápido diagnóstico, es urgente tomar las riendas del futuro próximo de Venezuela, empezando por transformar nuestra mentalidad convirtiendo la rabia o frustración que nos produce tanta negatividad en fuerza de cambio positivo y luego tomar las riendas de nuestros argumentos, dedicarnos a educar efectivamente a nuestros niños desde una perspectiva de cultura de paz con enfoque hacia los derechos humanos. Sí se puede, siempre se va a poder, esto es una lucha constante desde que el mundo es mundo, no es un tema exclusivo de Venezuela por estar en crisis, ha pasado y seguirán pasando los abusos de los derechos humanos, así que para ello debemos prepararnos los adultos para poder darle las herramientas necesarias a los niños de hoy para que en el futuro puedan ejercer su ciudadanía. 

Recordar que ciudadanos informados son menos vulnerables a violaciones de sus derechos.
 
Me pasma la idea de pensar que nuestros niños venezolanos prefieran quitarse la vida que seguir adelante a pesar de los problemas que puedan tener.

Fuente: Diario 2001, Miércoles, 15 de marzo de 2017, pp. 6


Hace varias décadas atrás, en las clases de sociales, mi maestra María Carreño, me enseñó la importancia de los deberes y derechos, sin embargo, fue mi madre la que me enseñó a defenderlos y cumplir con mis deberes. Fue en ese momento donde me di cuenta que la sociedad no es perfecta y que hay que luchar por lo que se quiere.




Referencias buenas y malas las hay, entonces tomemos una buena referencia, la idea de Fernando Savater que dice: “Todo el mundo recibe educación, lo importante es saber de quién la recibe."



Considero que por la misma dinámica tóxica que vive el país, no se están atendiendo las necesidades emocionales de las niñas, niños, madres, padres y representantes, bien interesante sería poner en práctica la inteligencia emocional de la que habla la profesora Anita Yudkin Suliveres, con colaboración entre las escuelas y las familias. Con frecuencia se confunden las prácticas de tolerancia, respeto y crecimiento con dejar pasar las cosas para no complicarnos la vida. Vuelvo a decirlo, se confunde la paz con sumisión, lo que hace que algunos entren en una pasividad abismal, en la llamada cultura de descarte.




Me gusta una de las características que menciona la profesora Anita: “Desaprender la guerra”, reevaluando quienes son los héroes de los más pequeños y qué valores fomentan ante el público.

Dejo esta frase a manera de reflexión: “Condenando el presente de los niños venezolanos, comprometemos el futuro de Venezuela”

KAM