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Programa radial conducido por la licenciada Karla Ávila.

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lunes, 21 de octubre de 2019

Fronteras: Historias de los que huyen


En Venezuela, no hubo un desastre natural ni una guerra entre dos bandos armados. En nuestro país, la catástrofe se generó por las pésimas decisiones políticas, tomadas desde el poder gubernamental desde el año 1999 o quizás antes, es decir, ha sido una tragedia causada por el ser humano pero en términos políticos. Es un campo de batalla de ideologías y extremismos en el reino del socialismo del siglo XXI.


FOTO: Karla Ávila M.

Parece una especie de guerra moderna entre los corruptos y los más corruptos; un sinfín de carencias y violaciones a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA); una decadente calidad de vida perpetuada en el tiempo, que hace que quienes sobreviven en Venezuela se vean obligados a migrar forzosamente.

Es allí, en esa encrucijada de sentimientos, emociones, raciocinios, obsesiones, leyes y costumbres, que se abre el debate: ¿Son los migrantes venezolanos personas con necesidad de protección internacional?, quienes migran forzosamente de Venezuela a otros países ¿Deberían tener el estatus de refugiados en los países receptores?

La opinión pública usa ambos términos; los de: refugiado y migrante, como si se tratara de lo mismo, pero si nos remitimos estrictamente a la definición de refugiado según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) del 14 de diciembre de 1950, dice lo siguiente: “Cualquier persona que, como resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1º de enero de 1951 y debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad u opinión política, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores o de razones que no sean de mera conveniencia personal, no quiera acogerse a la protección de ese país o que por carecer de nacionalidad y estar fuera del país donde antes tenía su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores o de razones que no sean de mera conveniencia personal, no quiera regresar a él.”

Mientras que el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas se refiere a migrante como: “alguien que ha residido en un país extranjero durante más de un año independientemente de las causas de su traslado, voluntario o involuntario, o de los medios utilizados, legales u otros.”


Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.


Al no existir una definición jurídicamente convenida internacionalmente, es entonces cuando se desata el debate entre países con migración forzada y países receptores de dichos migrantes, personas que en su mayoría escapan de regímenes que violan sus derechos, por lo que se ven obligados a salir del territorio para poder sobrevivir en otras naciones.

Sin embargo, debido al deterioro de la situación política, económica, de derechos humanos, y humanitaria por la que pasa Venezuela, ACNUR emitió una nota actualizada el 21 de mayo de 2019, donde expresa que: “La mayoría de las personas que huyen de Venezuela necesitan protección como refugiadas. ACNUR reitera su llamado a los Estados para que permitan el acceso de los venezolanos y venezolanas a su territorio y la provisión de protección y estándares adecuados, destacando la necesidad fundamental de seguridad y libertad de las personas que se ven obligadas a huir para salvar sus vidas.”, lo que ha generado una álgida disputa a nivel suramericano en cuanto a dar dicho estatus o no, a quienes salen de Venezuela en condiciones que asfixian la dignidad humana.

Esas condiciones son las que hacen a los venezolanos aún más vulnerables que cualquier migrante que decide irse voluntariamente por un mejor bienestar y no porque huyen de un Estado opresor que no garantiza la vida.

Al respeto, el abogado Alí Daniels, director del Observatorio “Acceso a la Justicia, comenta lo siguiente: “El derecho internacional asiste al caso venezolano, obviamente distinguiendo lo que es migrante y lo que es un refugiado, efectivamente el migrante cambia lugar de residencia a otro país por razones de mejoramiento personal, económicas o las que sea, esas no son personas refugiadas sino personas que están sujetas a las leyes de migración de los países que los reciben. Hay venezolanos que están en ese caso pero son la minoría de los que se van a vivir a otros países.

El tema está en la condición de refugio de la convención del año 1953, allí dice que toda persona es refugiada si huye de su país por razones de raza, religión, etcétera. Entonces una persona que se está muriendo de hambre en Venezuela o no tiene medicinas, o alguien que no tiene como sostener económicamente a su familia, por lógica se presume que no se está persiguiendo, por lo tanto no le correspondería el trato de refugiado.

No obstante, el convenio de refugio no es el único instrumento internacional que existe, también está la Declaración de Cartagena la cual no se estableció como un tratado, así que desde el punto de vista jurídico es ahí donde comienzan los problemas porque es una simple declaración. En el caso de esa declaración, se hizo sobre todo para poder darle un lugar ciertos migrantes, se forjó para acoger migrantes argentinos y chilenos, donde no se podía decir que esa persona en particular estaba siendo perseguida, entonces para no tener que estar yendo caso por caso, por ejemplo, si una persona decía que venía de un país donde habían graves violaciones a los derechos humanos, pues, no tenía que evaluarse caso por caso, de ese modo hacer paralelismo con la convención de refugio, por ejemplo, en el caso de Siria, Europa no discute si las personas que huyen de Siria son refugiados o no, porque están en un país en guerra, entonces, al estar en un país en guerra ya no hay necesidad de probar a cada persona individualmente.”


Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.


En Ciudad Guayana, el Centro de Investigaciones para la educación, la productividad y la vida (CIEPV), organizó un taller de capacitación dirigido a periodistas, locutores y trabajadores relacionados con medios de comunicación para enseñar técnicas de abordaje a estos temas sociales; en el caso particular de cobertura de casos de Personas con Necesidad de Protección Internacional (PNPI) para comprender la parte racional y emocional de lo que se observa ante la realidad de personas vulnerables, mediante delimitaciones del contexto, la elaboración de hipótesis lo más cercanas a la realidad y finalmente tener congruencia entre lo que se dice y lo que se ve, de ese modo, presentar un periodismo más humano y menos mecánico.


Material informativo sobre refugiados. 
FOTO: Karla Ávila M.


La periodista investigadora, Kristy López, comenta al respecto: “No debemos perder la capacidad de asombro. Toda pieza de periodismo es una edición de la realidad, la verdad duele, cuesta; ubicar la verdad exige un esfuerzo para el matiz. Cuando se aborda a una víctima para una entrevista, hay dejarla que cuente su historia, se debe desarrollar una exploración o intercambio, para ello debemos escuchar sin interrumpir, también saber hacer las preguntas adecuadas en el momento oportuno. Es importante fijarse en la congruencia con lo verbal y lo no verbal.”
Kristy López explica técnicas de abordaje periodístico. FOTO: Karla Ávila M.


Por otro lado, la periodista Adriana Adrián, hizo referencia a lo siguiente: “Ante la cobertura de temas sociales, debemos comprender que estamos ante personas vulnerables que merecen un tratamiento especial. Es por ello muy significativo en estos casos, el respeto y entendimiento hacia las víctimas, eso es fomentar la cultura de paz a través del periodismo.” Asimismo destacó las diferencias entre Personas con Necesidad de Protección Internacional (PNPI), refugiados y migrantes o desplazados. 

Información suministrada en el taller sobre cobertura de casos de Personas con Necesidad de Protección Internacional (PNPI). FOTO: Karla Ávila M.



Participantes del taller sobre cobertura de casos de Personas con Necesidad de Protección Internacional (PNPI). FOTO: Cortesía UCAB Guayana.

Otra de las aristas de esta problemática es la carencia económica, lo que  sirve como anzuelo de criminales organizados para captar a mujeres, adolescentes y niñas, lo que ubica a las venezolanas como migrantes en mayor vulnerabilidad y riesgo de ser captadas, trasladadas, explotadas sexual y  laboralmente, como también una posible mendicidad forzada en tierras extranjeras. 

La abogada, Dorennys Angulo, directora de la Organización Éxodo, señala a Colombia, México y España como los países que lideran la lista de principales puntos para atraer venezolanas que luego serían víctimas de explotación sexual.


Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.


“En primer lugar son vulnerables en los contextos migratorios en la medida en que pueden ser víctimas de abusos, acosos, violencia sexual, cosa que aún cuando los hombres también podrían ser víctimas de acoso o abuso sexual, las mujeres lo son en su mayoría porque estos abusos provienen generalmente por parte de los cuerpos de seguridad que son quienes pueden permitirles o negarles al acceso a los países receptores, y los cuerpos de seguridad están en su mayoría ocupados por hombres, entonces las mujeres somos más susceptibles, en cuanto, no tenemos el poder que tienen estos hombres para permitir el acceso de esas mujeres a dichos territorios, o como se trata de que las políticas migratorias son absolutamente discrecionales y nuevamente, quienes ejercen y ejecutan estas políticas son estos hombres, entonces las mujeres por patrones de género nos vemos en una situación de ser mayor susceptibles; teniendo o no teniendo los papeles en regla, porque el funcionario tiene tal potestad que puede exigir a cambio alguna situación de abuso sexual por el hecho de ser mujer.

En contextos migratorios masivos, pues, es una posibilidad, es un riesgo, porque ante tantas personas, existe menos control frente a la actuación de los funcionarios. ¿Requieren estas personas ser tratadas como PNPI? Pues depende, porque si una mujer migra hacia otra patria, una de las posibilidades por las que migre hacia ese otro país es que ella esté tratando de resguardar su vida producto de que en su nación de origen, ella está sufriendo situaciones de violencia de género que la han llevado a que por ejemplo, habiendo agotado los recursos internos, como lo son: poner la denuncia, recibir medidas de protección y todo lo demás, aún así sentir que su vida corre peligro por parte de su agresor y decidir tomar la vía de irse a otro país para resguardar su vida, en ese caso particular, la mujer por razones de violencia de género tiene necesidad de recibir una protección internacional en ese otro país porque la razón que la motiva a migrar es una razón que viene originada por el hecho de ella ser mujer.


Folleto del Grupo Social CESAP en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.

Del resto, si es una mujer y se encuentra en situaciones que por ejemplo, no huye por violencia de género pero se encuentra embarazada o se encuentra en situación de salud complicada, aplica a una protección internacional pero los motivos por los cuales está aplicando son distintos al caso anterior, allí tendrían que ver con razones humanitarias, tiene que ver con otro tipo de motivación para la cual la persona se anima a emprender el proceso migratorio.

En situaciones de los contextos migratorios y migración forzada hemos evidenciado que se potencian los casos donde hay flujos migratorios mixtos, donde dentro de la frontera pueden estar concurriendo personas con distintos perfiles migratorios, entre ellos, personas refugiadas, migrantes por situaciones de salud muy complicadas, mujeres embarazadas, todas estas que describimos anteriormente se presentan en los contextos migratorios masivos y que es ciertamente complicado determinar cual es el perfil de cada una, sin embargo se han hecho grandes esfuerzos a partir de las acciones que han tomado muchas agencias de Naciones Unidas y Organizaciones Internacionales que están atendiendo a esta población para que continúen su camino, sobre todo los que atraviesan países por vía terrestre o marítima, para poder atender las situaciones de emergencia, simplemente darles la comida, cobijo y resguardo para que continúen el viaje.

Esto lo vi en Ecuador, con UNICEF, HIAS, ACNUR, recibían a las personas en una carpa, les daban comida, abrigo, mantas para el frío, porque las personas iban sin información del clima, sin información de los documentos que debían poseer, de las distintas regulaciones, de los permisos para trabajo o de los antecedentes penales, de un montón de requisitos que tenían que tener a mano, personas que se enfrentaban a una situación sin poseer absolutamente nada, en algunos casos, apenas con un morral con poca ropa. Es lo que hemos podido evidenciar.
Angelina Jolie / Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.
Por supuesto, ante todo este cúmulo de situaciones de necesidad y vulnerabilidad las redes de trata tienen el ojo puesto en estas personas que migran porque es perfecto para venderse como la gran solución a esos problemas, ofreciendo oportunidades para pasar las fronteras fácilmente, posibilidades de conseguir papeles, conseguir cualquier cosa que les haga falta y los venezolanos somos propensos a que otras personas nos solucionen los problemas; que si hacer trámites con gestores, a dar esa confianza absoluta de darle los papeles a alguien para que se lo solucione, y en esto hay que tener mucho cuidado con las redes de trata que han estudiado su mercado, que cuentan con poderío económico y que están al acecho de buscar personas.
Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.


Entonces, este contexto es un nicho de mercado o una situación idónea que se le presenta a esas redes muy favorable para captar personas de la nacionalidad venezolana, es por ello que hay que poner especial atención en los factores de prevención para que la gente, si va a viajar, tenga al menos la previsión de tomar la mayoría de documentos que pueda llevarse en regla.

Es decir, tener la mayoría de elementos que sirvan para tener información de dónde acudir, cómo deben estar identificados los funcionarios, qué deben hacer en casos de emergencias, a quién pueden llamar, dónde se encuentran las embajadas de sus países en caso que tengan que hacer alguna reclamación o en caso que algunos de los funcionarios los atiendan mal, la ubicación de las oficinas en las que puedan poner las denuncias respectivas, por supuesto a la hora de necesitar atención inmediata, poder ubicar la Cruz Roja, dónde se encuentra algún elemento que le pueda atender sin discriminación, sin importar que sea venezolano o no.

En conclusión, un buen manejo de la información necesaria para evitar la vulnerabilidad o disminuir las situaciones de vulnerabilidad en las que se encuentran muchas personas que viajan en desconocimiento de sus deberes, derechos y factores de protección.”


Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.


Hay procesos en los que las mujeres requieren de protección internacional, es en el caso de las mujeres emparentadas con hombres perseguidos por razones políticas, en circunstancias de amenazas, por ejemplo, de no conseguir al objetivo principal que es el hombre, utilizan a la familia, en particular a las mujeres cercanas a él, visto como un territorio de venganza, bajo ese contexto, estaría ligado a razones de género, usan el cuerpo de la mujer, como venganza o retaliación frente a determinadas situaciones. Esta sería otra de las formas de persecución que ameritarían una respuesta internacional de protección, que en teoría viene ocasionada por violencia de género, pero esta violencia de género viene originada por el hecho de tener parentesco con personajes políticos.

De ahí la relevancia de proyectos como los de la ONG Éxodo, son importantes, ya que su enfoque hacia el respeto a los derechos humanos, no solo busca disminuir la violencia contra la mujer, también ayuda a combatir la esclavitud moderna disfrazada de espejismos de oportunidades fáciles para la mejorar situación económica de mujeres, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.


Folleto de ACNUR en Venezuela. FOTO: Karla Ávila M.

Igualmente lo demuestra Irene Coello, quien fue gerente de Programas de la embajada británica en Venezuela; ya se han sumado unos 60 países con la idea que los Estados hagan todo lo que está a su alcance para erradicar estos flagelos a nivel mundial. Lo que decir entonces, que es un tema de interés mundial ya que traspasa las fronteras.

Es por ello que el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana, entre otras organizaciones de la sociedad civil, activistas y defensores, posicionaron la etiqueta #NoSonMigrantes con el fin de abrir el debate en redes sociales y crear conciencia en relación a los venezolanos que se ven forzados a irse del país.

Para culminar, un pensamiento personal; en realidad, los gobiernos no serían tan poderosos si existiera más y mejor educación en Derechos Humanos. Menos educación se traduce en mayor ignorancia y en consecuencia, las esferas de poder totalitario tienen mayor alcance sobre ciudadanos que desconocen sus deberes y derechos.


FOTO: Karla Ávila M.



miércoles, 20 de febrero de 2019

La Pela Bola


Dicen algunos que el término “pela bola” proviene del mundo beisbolístico, ya que remonta a una época antigua donde los jugadores de béisbol que no lograban batear y “pelaban la bola” (no le pegaban a la bola) al batear, motivo por el cual se los dejaban en la banca y eran vistos ante todos como jugadores de poco valor.

Sin embargo, hoy en día tiene varios significados, en este escrito mío “pela bola” significa no tener dinero, es una manera muy vulgar de decirlo aquí en Venezuela. Pero como somos adultos, podemos entendernos sin ofendernos o por lo menos espero que no les ofenda que yo sea una mujer que el dinero no le alcanza ni para un café.

Tener un empleo, no siempre es garantía de tener estabilidad económica, mucho menos en la Venezuela actual, donde la hiperinflación galopa como caballo en la recta final de la carrera más importante de su vida.

Lo que nunca me imaginé era que eso iba a pesar tanto en las relaciones interpersonales. No me había detenido a pensarlo.

Aquello de ver los demás como cifras, índices de productividad o mejor dicho, en criollo, “tanto tienes, tanto vales”, no me había hecho tanto ruido en la cabeza y en el bolsillo como ahora, año 2019.

Una vez, una vieja amiga, o amiga vieja, como quieran llamarle… me explicaba sobre las relaciones de parejas, ella recordaba la charla prematrimonial que había tomado en Valencia hace más de 50 años atrás, justo antes de casarse con su amado. Allí hablaban sobre una frase que me enseñó mi abuela: “Cada oveja con su pareja”, que para mí, cuando era niña, era una frase lapidaria y discriminatoria. Claro, es que yo siempre fui emotiva en exceso y para mí todos los seres humanos tenían que tener su oportunidad de amar a quienes quisieran.

Entonces vino la larga explicación de lo que significaba teóricamente “cada oveja con su pareja”, según la excelente ilustración de mi querida amiga esto tenía que ver con las dimensiones de las parejas, no son otras que: la identidad, el vínculo y el deseo.

En cuanto a la identidad se refiere a ser nosotros mismos, a desarrollarnos individualmente, aun cuando esto facilite el desarrollo personal en pareja. Es decir, respetar las individualidades pero valorando lo que es cada quien.

El vínculo tiene que ver con las emociones que generan las acciones y reacciones dentro de la pareja. Esta dimensión es considerada la principal porque de ella depende el alejamiento o acercamiento de las personas.

El deseo es parte de la alianza de una pareja, sin embargo no sustituye las otras dimensiones que mencioné antes. Cuando no existe atracción física, verbal o sexual, es difícil que suceda la magia de poder continuar una unión. Y cuando hay mucho deseo pero no están presentes las otras dimensiones tampoco durará a menos que trabajen esos otros aspectos.

Entonces, ahondaba en ejemplos, decía: “Si la mujer es trabajadora, gana su sueldo, es independiente, esto a la larga le va a molestar al marido, se va a sentir menos que ella; y si es al revés, que es el esposo el único que lleva dinero a la casa, entonces la va a querer dominar a ella. Por eso deben tener ingresos similares o ser de la misma clase social porque si no habrán problemas que tal vez no se puedan resolver si no hay disposición para ello”. Lo mismo explicaba para el tema sexual y los gustos particulares. Sin dudarlo, debo decirlo, los pilares de una pareja deben trabajarse desde el principio de la relación, si no es así, será un fracaso garantizado.

Volviendo al tema económico, ¿Qué tenemos? ¿Cuál es nuestra realidad nacional? Empleos con condiciones laborales deplorables, mediocridad en algunos cargos gerenciales, entre otros menesteres. ¿Y qué sucede cuando alguna persona se atreve a levantar la voz al respecto? La tildan de irracional porque pareciera que ya es normal ser mediocre, algunos dicen: “Acepta lo que sea porque no estamos en condiciones de elegir qué empleo nos gusta o no”, cuando sencillamente los ambientes hostiles tienen como consecuencia la afectación de la producción de toda empresa, es decir, esa organización no será ni sostenible ni sustentable en el tiempo.

¿Qué nos queda? ¿Será que nos vamos todos a “trabajar” en las minas ilegales del sur venezolano donde se vive al estilo Mad Max? Hacia allá se van muchos y muchas también, con la falsa alegría de hacerse millonarios en una semana, cuando la realidad es que tal vez regresen muertos, si es que consiguen sus cuerpos. Mala decisión de quienes tienen la fiebre del oro en un país donde la delincuencia organizada tiene el control de casi todo, menos de mi dignidad, gracias a Dios.

Ah! Pero no crean que esto es exclusivo de Venezuela, no, realmente el panorama no pinta bueno para toda latinoamérica, sin embargo, a mí me agobia lo pertinente a mi país, porque es aquí donde sufro la mala vida que llevo aunque procuro lo más posible no inquietar mi alma.

Es aquí cuando me voy a mi propia realidad, soy una pela bola, sí, me duele decirlo, pero es la realidad. No gano lo suficiente para poder vivir con dignidad. ¿Y quién vive dignamente donde la inflación ronda el 23.000.000% para el año 2019? No me respondan, ya sé a quienes me van a nombrar y en esa lista no estoy yo ni mi familia.

Si la situación sigue así, pronto colocaran pantallas en los supermercados donde los precios de los productos cambien cada hora, entonces sería como una casa de cambio… “bajó el tomate, corre a comprarlo”, “subió la cebolla, devuélvela porque no alcanza ni para comprar una”. Ojalá este párrafo no lo lea nadie para no dar ideas a los vivos.

En fin, yo puedo entender que existan personas extremistas, bien saben que la mucha luz es como la mucha sombra. Pero no puedo entender cómo hay gente que no siente nada por los demás, personas tan frías como un tempano de hielo que creen que burlándose de la desgracia ajena son más que los demás.

Tampoco entiendo la analogía de quienes ven a uno como un enfermo mental, es decir, aquello de “no te alcanza porque no te da la gana”, o quieren ponerlo a uno como un flojo y en el peor de los casos, los que le piden a uno la foto de la nevera para ver si es verdad que no hay comida ahí, de verdad me parece exagerado y el colmo de lo arrogantemente desagradable. No podía dejar de mencionar aquellos que ven a uno como un trampolín para lograr sus metas personales porque no son capaces de lograrlas por sí solos sin aprovecharse de los demás. Da dolor el comportamiento de los “amigos” ante una situación tan compleja que no es propiciada por mí ni tampoco está únicamente en mis manos resolverla.

Es muy feo que lo tilden a uno de improductivo, de irresponsable por aceptar una invitación a cenar mientras no hay dinero para pagar la universidad de mi hijo o por tener tres trabajos para apenas comer una o dos veces al día. Creo que debo cambiar de amistades, unas que sean más cuerdas o que por lo menos respeten lo que soy, una mujer valiente, trabajadora, apasionada de mi profesión pero colapsada por el cansancio físico, mental, emocional y espiritual. Los daños colaterales de lo que hemos vivido en Venezuela son reales, tenemos estrés postraumático, eso no es invento mío para dar lástima ni estar quejándome porque me da la gana.

¿Será que algunos por ahí quieren mujeres sumisas? Hembras que no discutan las órdenes de los machos, damas que mantengan las cocinas impecables, sonrisas ultra blancas prefabricadas, cinturitas de avispas y pechos grandes en serie para la venta, expertas maquinitas sexuales, además de tener muchos hijitos para asegurar la existencia del apellido, las esposas perfectas que no se quejen y sean serviles ante toda presencia masculina tal y como se plantea en la satírica película “Las mujeres perfectas”, en inglés The Stepford Wives (2004) de Frank Oz. Aparte de todas estas características, pues que tengan su propio dinero para que no estorben al presupuesto familiar (del macho). Bastante irónico ¿Cierto? Si producen no es suficiente, si no producen dinero entonces mucho menos. Por supuesto, como siempre, hablo desde mi sarcasmo.

Para cerrar este escrito, estoy segura en decir que debemos reprogramarnos, desaprender y reaprender sobre los roles en la sociedad, obviamente esa idea de la mujer ama de casa presa en la jaula de oro ya no va, nunca debió suceder, ahora es distinto en muchos casos, ahora las mujeres trabajan, aportan tanto como los hombres tanto en productividad laboral como en bonanza en el hogar, pero eso no significa que deba ser servil a nadie.

Sería bueno buscar hacia la equidad sin llegar a extremos que invaliden a aquellos seres humanos a los que no les va tan bien, que no son tan productivos como otros. Somos muchas las mujeres que día a día intentamos sobrevivir en esta Venezuela, muy distinta a la de los años 90, contra viento y marea haciendo todo lo posible para seguir adelante, así por lo menos, si no lo comprenden, pues no molesten ni pongan más trabas emocionales a quienes estamos luchando por sobrevivir.

La capacidad de resiliencia se puede aprender, desarrollar la capacidad de encontrar soluciones también se puede aprender, no es ser mediocre, es poder adaptarnos a la actualidad que vivimos. Y muy importante, aprender a decir las cosas desde el corazón, decir las cosas con lógica pero desde el amor, la simpatía para no abrir más heridas entre los venezolanos.


Estamos heridos, dolidos, aunque no lo reconozcamos, desperdigados por el mundo, algunos con nortes claros pero otros sin rumbo fijo. Las pocas parejas que hay constituidas tambalean por no reforzar el reconocimiento de cada uno, el respeto, la comunicación asertiva, positiva, honesta, directa, la empatía, los ideales, los gustos. ¿Y si en vez de criticarnos y sacarnos los ojos hasta quedar en el mundo de los ciegos, nos cuidamos entre todos, nos brindamos afecto proyectando a futuro amor y manteniendo relaciones sanas? No es cursilería, es ser mejores con nosotros mismos, así seremos más productivos, cada quien desde lo que le gusta hacer. Encontrarnos en las diferencias para tener relaciones fructíferas también nos hará un país próspero.

Seguiré bateando desde este campo hostil hasta que le pegue a la bola y la saque de homerun. No me rindo, pero tampoco me ataré a personas que me siembren desesperanza a través de sus críticas destructivas.