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sábado, 21 de noviembre de 2020

Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Me complace mostrarles este escrito mío que va desde lo más profundo de mi alma. Es la historia de una amiga y su familia, desde el día que la escuché por primera vez me estremeció por lo emotivo, por esas palabras tan descriptivas de la persona que lo vivió y compartió conmigo esa historia de terror que se transformó en una lección de resiliencia, en un motivo para seguir adelante y estar mejor.

Lo escribí para participar en un concurso de "La Vida de Nos" pero no como no gané, decidí compartirlo en mi blog con la esperanza que lo lean muchas personas, conozcan una de muchas historias vividas en la tragedia de Vargas en Venezuela (1999) y además sientan motivación para resurgir desde las adversidades de la vida.


No todo está perdido.

KAM

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Lo que me quitó la vaguada, lo que me trajo el mar.

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

Era una noche calurosa en Macuto, Eli veía pasar las horas sin descansar, estaba embarazada y le costaba un poco dormir por lo que acomodó su postura hacia el lado izquierdo para ver si podía conciliar el sueño.

Así fue, de pronto cayó en un sueño profundo, pero volvía la misma pesadilla que se repetía una y otra vez, aquella gran ola pasaba sobre ella. Era inmensa, como un gran manto de agua salada que pasaba llena de gente, carros, animales y objetos. Situación que ella siempre relacionó con un tsunami porque en ese momento vivía en La Guaira, estado Vargas en Venezuela, en plena costa del Caribe.

Tanto la perturbaba esto que habló con un psicólogo quien le dijo que era posible que ese sueño fuera por la cercanía al océano; que vivir cerca del mar tal vez se relacionaba con algún miedo interno que ella tenía, miedo a lo profundo, al agua y que quizás eso se le estaba representando en las visiones mientras dormía.

“Pero lo extraño del sueño es que, era una ola inmensa y yo siempre me salvaba de una u otra manera. En unas oportunidades yo iba montada en un carro por la carretera y de repente volteaba, veía la ola que venía. Una ola colosal. Y yo «Dios mío, no puede ser». Luego pasaba sobre el carro. En otras oportunidades era que estaba parada en la orilla del mar y venía la ola, se levantaba inmensa, horrible, yo lo que hacía era que me agachaba y delante de mí se levantaba una gran piedra y pasaba sobre mí aquella ola”.

Eli insiste en que fueron tantas las veces que se repitió la pesadilla que llegó un momento en que ella sabía que a pesar de que viniera la gran ola, que apareciera llena de mucha gente, que a veces ella volteaba y veía gente, lo cual era terriblemente atormentante, ella tenía la certeza de que algo la iba a proteger.

Se levantaba súbitamente con la disforia que le provocaba la preocupación por ese sueño periódico. Entre la latencia de sueño, despertares nocturnos y sueño poco reparador transcurrieron los días hasta que pasó lo inesperado para algunas personas.

Era quince de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, justo el día del cumpleaños de Ibrahim, su pequeño hijo mayor que arribaba a sus ocho añitos comenzaron los acontecimientos asociados a una gran tragedia nacional, una que marcaría para siempre a Eli, Ernesto, Ibrahim y la bebé Andrea que aún se mecía en el vientre de su madre, momentos que quedaron impregnados en cada venezolano con distintas historias pero de manera similar en cuanto a la emotividad de lo vivido en carne propia y lo que se podía ver en los medios de comunicación de la otrora Venezuela con mayor libertad de expresión.

“Ernesto y yo estábamos en el apartamento con Ibrahim cuando comenzó el deslave y la tragedia, todo empezó a suceder esa noche. Tuvimos que quedarnos allí encerrados, salvarnos como podíamos, poner cosas en la puerta porque sentíamos los gritos de las personas que estaban violando o matando, nosotros estábamos en un piso muy alto pero se escuchaba de todo, hasta se oían tiros en la noche. Ya a las cinco de la tarde era un pueblo sin ley porque lo peor de la tragedia fue la parte humana, lo malo que salió de aquellas personas que quedaron vivas, que comenzaron a saquear y a matar a la gente que había quedado viva dentro de sus casas o en casas con vecinos”.

Cuenta Eli que se metían en casas y apartamentos, las pocas estructuras que quedaban de pie, sobre todo durante las noches y hacían de todo, hace énfasis generalizando todo aquel acto de vandalismo y delito que pueda imaginarse un ser humano. Mientras tanto, Eli, su esposo Ernesto y su hijo Ibrahim de apenas ocho años recién cumplidos estaban arriba en el apartamento temblando de miedo, ese miedo que hiela los huesos, tapaban la puerta de su hogar con la nevera, le ponían objetos pesados encima por si acaso alguien se atrevía a querer entrar a hacerles daño. Así transcurrieron tres días durante los cuales esperaban poder salir sanos y salvos.

El pequeño Ibrahim hacía muchas preguntas, obviamente no entendía lo que pasaba ni cuándo iba a terminar aquella pesadilla que se había vuelto una agobiante realidad, a lo que ella con su gran fe en los ángeles, le respondía que estuviera tranquilo, que aunque estaba lloviendo mucho los ángeles iban a ir a sacarles de allí, que les iban a ayudar, por lo cual se juntaban a rezarle al ángel de la guarda para que viniera por ellos y les ayudara con prontitud.

Puntualmente y sin descanso, cada día, cada larga jornada diaria de incertidumbre, Eli le daba fortaleza a su familia tanto en la mañana como en la  noche, así pasaron tres días infinitamente largos, pero ese acto de rezarle al ángel de la guarda para que los acompañara en aquel momento era la gran roca de fe que los aferraba a la vida.

Un día, su esposo Ernesto se armó de valor y salió a ver dónde estaba su familia. Ese día Eli lo rememora claramente, le viene a la mente la cara de él aterrorizado por todo lo que había visto en el camino, el panorama no era nada alentador y fue eso precisamente lo que le hizo tomar la decisión de salir de allí. Entonces le dijo: "Tenemos que sacarte de aquí Eli, yo te tengo que sacar de aquí como sea porque La Guaira se acabó, esto se terminó, no hay carreteras, esto está horrible, no quedó nada".

A Ernesto le tocó caminar entre cadáveres y escombros para poder llegar a la casa de su mamá que vivía en La Guaira, se trasladó de Macuto hasta allá para saber cómo estaba su familia, en el camino de regreso ya venía con el propósito de sacar a Eli e Ibrahim del apartamento. Entonces, ese día les avisan que obligatoriamente tenían que salir de ese sitio y llevarse algo pequeño, tal vez un bolso chico que ella pudiera cargar sin molestias por su embarazo y además, en su caso, andar con un niño pequeño. No era conveniente que llevara tanto peso.

“Decidí guardar en un bolso las fotografías, los documentos del apartamento, los documentos de mi salud, lo que yo llevaba del embarazo, de todas las pruebas que me había hecho y todo eso, los exámenes y un suéter. Me acuerdo que mi hijo me dijo que se llevaba la enciclopedia porque ahí estaban todos los países del mundo. Más nada, es decir, realmente yo no cargué con muchas cosas. Pensé que eso era lo imprescindible porque yo decía que de alguna manera u otra tenía que probar que yo vivía ahí y debía llevarme los recuerdos en fotografías, por lo menos. Más nada, ¿qué tanto? Ropa podía comprar en cualquier lugar, lo demás era como para cargar cosas por cargar, no sé, no me importó”.

Antes de salir de su hogar le volvieron rezar al ángel de la guarda y le dijo firmemente a su hijo Ibrahim que no se separara por nada del mundo de su lado, que siempre estuviera pendiente de dónde estaba ella mientras caminaban y de ese modo se dispusieron a bajar rumbo a la salvación de aquel infierno de Dante.

Comenzaron a bajar por las escaleras del edificio, la familia vivía en un piso veinte. Iban sin mirar atrás lo que dejaban sino con la convicción de huir de la tragedia. Para ese momento ya había salido el sol, estaba pasando la lluvia intensa y perenne, ahí empezaron a ver los helicópteros que llegaban frente al edificio, un sitio que llamaban "El Babero", en Macuto.

“El Babero” era una cancha deportiva donde practicaban beisbol. Un sitio con un centro de bateo y unas arquerías de fútbol que ya no estaban a la vista porque habían quedado tapadas por el lodo y los escombros que bajaron de las montañas. Justo en ese lugar era que estaban llegando los helicópteros para rescatar a las víctimas de aquella vaguada de Vargas.

“Cuando nos habíamos alejado del edificio, más o menos como una cuadra de distancia, para poder llegar a «El Babero», comenzó a llover de nuevo. Yo comencé a temblar terrible, era horrible porque ya no me podía devolver y mi miedo era que viniera otra vez el lodo, que se viniera otra ola, bueno, todo lo que habíamos visto desde arriba. Entonces me aferré mucho más a mi hijo y a Ernesto y bueno, seguimos adelante pues. Vi largas colas de muchas personas, había heridos, había viejitos, era muchísima gente y finalmente, mi esposo logra hacer que me monten en un helicóptero porque ya eran las seis de la tarde y no iban a salir más aeronaves”.

Ernesto la montó con el niño por la puerta de atrás del helicóptero y le dijo al piloto "llévatela porque está embarazada". Cuando comenzaron a elevarse en el cielo fue que pudo ver el lugar donde estaban metidos. Ella afirma, que no es lo mismo ver desde el sitio de los acontecimientos, en el entorno, a ver todo el panorama desde el aire. Cuando se fija bien dónde estaban metidos, lo vio como si fuera una novela de las más dramáticas. Vio alejarse a su esposo, quien quedó en el lodo, allí en la tierra, mientras ellos se iban y lo dejaban atrás.

Volando hacia el aeropuerto de Maiquetía, al darse cuenta de cómo estaba la situación con aquella tragedia, agarró a su hijo de la mano porque su bebé Andrea empezó a darle muchas patadas en el vientre. Sentía mucho miedo a que les pudiera pasar algo, a que su hijo se quedara con una cantidad de extraños en ese helicóptero, entonces, con angustia le decía a Ibrahim: "Dime dónde vive tu abuela, te voy a dar la dirección de tu abuela, la dirección de tu abuela es esta…" y se la repetía hasta más no poder.

Hacía que el niño le repitiera una y otra vez lo mismo, le seguía haciendo hincapié: “El número de teléfono por favor dímelo, dímelo", y si se equivocaba lo agarraba y le indicaba "mi niño, te lo tienes que aprender, el número de teléfono te lo tienes que aprender. Si tú no me ves, si tú ves que no estoy o me pasa algo, prométeme que tú vas a sobrevivir. Tú tienes que salir adelante. Tú tienes que sobrevivir, esté yo o no esté. Tú tienes que prometerme que vas a buscar a tu abuela".

Al llegar a Maiquetía todas las personas se bajaban del helicóptero, pero la aeronave no se posaba en el suelo sino que quedaba flotando medio estática. Eli no se podía bajar rápidamente porque un mal salto la ponía en riesgo de parto prematuro, fue entonces cuando a su hijo lo bajaron del helicóptero y se lo llevaron. Fue un militar  quien lo hizo, pero el niño empezó a patear y gritar: "Mi mamá, mi mamá". Ella, a su vez, insistía en que no podía saltar porque su pánico ante todo lo que estaba pasando la paralizaba.

Finalmente Eli pudo bajarse, y ya estando en la pista del aeropuerto, se encontró con una vecina que tenía tres niñas. La amiga le dijo: "Quédate aquí conmigo, está rota la autopista Eli, no hay aviones para subir a Caracas". A lo que ella se preguntaba: "¿Cómo no va a haber un avión para Caracas?”, perpleja, no comprendía la magnitud de los daños producidos por la vaguada. Llegó a pensar que la emergencia era a nivel nacional porque todavía, en ese momento, ella no tenía total conocimiento de lo que realmente estaba pasando.

“A medida que mi vecina me venía diciendo eso, yo la percibía a ella pero veía al fondo; ella estaba como en un segundo plano, me hablaba y yo no la enfocaba porque atrás venía caminando un hombre muy alto, blanco, con una serenidad increíble. Precisamente creo que eso fue lo que me llamó la atención de él, que la gente corría, estaban todos nerviosos, pero en cambio él venía caminando, tan sereno. Llegó donde estábamos nosotros e inmediatamente yo empecé a temblar, era una cosa así como si tuviera mucho frío, es más, es una sensación como la que siento cuando vuelvo a contar la historia”.

El alto hombre blanco llegó justamente donde estaba Eli con Ibrahim, la vecina y las tres niñas, pero fue directo con Eli le agarró el bolsito y le dijo: "Dos personas conmigo" a lo que ella responde tajantemente: "No, pero es que no somos dos solamente, aquí estamos entre cinco y siete personas". Ella intentaba contar nerviosamente la cantidad de personas en total pero nunca terminaba de hacerlo, entonces él replicó: "Solamente tengo espacio para dos".

El piloto tomó el bolso y comenzaron a caminar por la pista hasta llegar a una pequeña avioneta donde solamente cabían unas cuatro personas. Era tan pequeñita que parecía de juguete. De la aeronave se bajó un señor que tenía un estetoscopio en el cuello, lo que le hizo deducir a Eli que era un médico.

Volaron a Caracas el piloto, el presunto médico, Eli con Andrea en el vientre e Ibrahim a su lado. Nerviosa, preguntaba para dónde iban, pero el piloto la calmaba dándole seguridad de ir rumbo a un sitio donde no correría peligro, le repetían: “Quédate tranquila que tú vas con nosotros”. Para calmarla aún más le expresaban: “¿Y ese bebé cómo va?, ese bebé parece que es una niña ¿verdad?, ya tienes el varón, bueno, eso es una nena lo que tienes allí, ¿Cómo te sientes?”.

El médico la escuchó pacientemente, sin embargo ella estaba muy alterada, por lo cual el doctor la examinó y la invitó a respirar profundo porque, en efecto, ya no estaban en peligro. Arribaron a La Carlota y cuando se bajó de la avioneta el piloto le dio la mano, la ayudó a bajar y le dijo que cuidara mucho a esa nena, abrió una maletica y le regaló una cobija rosada: "Toma, es para la nena", mientras que al niño le daba otras cosas.



Allí quedó ella, un poco desorientada pero a salvo, no comprendía mucho lo sucedido pero a esa hora de la noche él piloto levantó vuelo en su avioneta y partió para nunca más toparse con ella. No supo su nombre, solo le dio un profundo agradecimiento que se tradujo en un simple “gracias”. Seguidamente pudo llamar por teléfono a su padre para que los fueran a buscar. Ese fue uno de los abrazos más emotivos de su vida.

Al llegar a casa de sus padres, por curiosidad abrió la cobija que le había regalado el piloto, era de color rosado pastel con una imagen de un pesebre en el centro, es decir, las figuras de Santa María, San José, el niño Jesús, la mula y el buey, en las puntas tenía cuatro ángeles y en el borde de la cobija decía: "Dios con nosotros" que por cierto viene a ser la traducción de su nombre real del hebreo al castellano. Lo curioso de todo esto es que nadie sabía si la criatura en su vientre iba a ser hembra o varón, tiempo más tarde coincidió la predicción del piloto con el sexo de la niña.



Lo que parecen ser casualidades de la existencia, se convirtieron en causalidades que conectaban con detalles muy precisos de la vida de Eli y su familia, quienes luego de pasar por estos momentos tan duros, lograron volver a estar juntos como casta de amor y perseverancia por salir adelante. 

Recibieron ayuda para poder comenzar de cero ubicándolos en un apartamento que iban a poder pagar poco a poco e igualmente un buen empleo fijo donde Eli pudo lucirse como profesional, no solamente del diseño gráfico reconocida a nivel nacional sino también de la publicidad impregnada del valor que mejor la define: la solidaridad, pudiendo socorrer a través de la ayuda social a miles de personas que como ella, quedaron sin nada, gente que aquella vaguada les había arrancado todo.

Hoy en día, Eli, Ernesto, Ibrahim y Andrea son una familia sólida que gracias al trabajo en equipo, perseverancia, amor y sobre todo resiliencia, pueden ver atrás y darse cuenta que el camino recorrido, aunque doloroso, los hizo crecer y renacer del lodo pero como buenos alfareros convirtieron aquel barro en vasijas de fe.

Entonces aquel sueño sí resultó ser premonitorio, además el tan pensado ángel de la guarda los salvó en avioneta convertido en un piloto y asimismo les llevó la buena nueva de la futura niña que nacería, mensaje que dio a través de aquella cobija impregnada con la frase: "Dios con nosotros". 

Es por eso que para Eli la vaguada se llevó cosas materiales, pero salir hacia el mar le trajo ventura y prosperidad.



Fundación Telefónica Movistar y Fundación La Caixa se unen a UNICEF a través de ProFuturo

 

Fundación Telefónica Movistar y Fundación La Caixa se unen a UNICEF a través de ProFuturo

Por: Karla Ávila Morillo / @LaTuristaKAM

El programa de educación digital “ProFuturo” de la Fundación Telefónica y Fundación la Caixa reivindica la importancia de garantizar el derecho a la educación de todos los niños y niñas del mundo.



Con el objetivo de contribuir a mitigar el impacto de la pandemia en la educación y de facilitar el aprendizaje fuera de las aulas, “ProFuturo” ha permitido que más de 5 millones de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo pudieran terminar el curso escolar a pesar de la contingencia y confinamiento por la pandemia causada por la Covid19.

Para lograrlo, el programa abrió en abril sus contenidos digitales de manera gratuita a docentes, estudiantes e instituciones y adaptó sus materiales para llegar a los desconectados. Además, durante este tiempo ha formado a 500.000 docentes de 50 países.

De acuerdo con información publicada por la UNESCO, aún un 12,8% de la población mundial en edad escolar de 23 países está afectada por el cierre de escuelas y 23,8 millones de niños y jóvenes podrían abandonar el sistema educativo el año que viene. En el pico de la pandemia, el cierre de escuelas dejó a 1.200 millones de estudiantes sin clases en 143 países del mundo. Esta es una realidad que afecta, una vez más, a la población más vulnerable, que no dispone de los recursos necesarios para seguir estudiando desde casa.

Por eso el programa “ProFuturo” puso a disposición de estudiantes y docentes de todo el mundo 1.800 horas de contenidos de lengua, matemáticas, ciencia, tecnología y habilidades para la vida a través de su plataforma de aprendizaje, que abrió a la comunidad educativa mundial. De esta misma forma, durante este tiempo, el programa ha reforzado la formación docente brindando 160 cursos en 4 idiomas. 

En las zonas más remotas donde el acceso a dispositivos electrónicos y la conectividad a Internet es limitada, ProFuturo hizo el esfuerzo de llegar a los niños y niñas a través de sus profesores, por ejemplo a través WhatsApp con el envío de links a las actividades. De esta forma se pudo establecer una comunicación bidireccional, para que también los niños y jóvenes pudieran comunicarse con sus profesores y hacerles llegar dudas y preguntas.

También han puesto a disposición de gobiernos e instituciones internacionales sus contenidos y se ha sumado a la coalición mundial que ha puesto en marcha la UNESCO para combatir el impacto que está teniendo la crisis sanitaria de la Covid19 en el sector educativo en entornos vulnerables.

Magdalena Brier, directora General de ProFuturo señala lo siguiente: “La educación digital ha logrado dar cierta continuidad a la educación lejos de las aulas, y ha permitido que más de 5 millones de niños de todo el mundo terminen el curso escolar a pesar de la pandemia. En ProFuturo creemos que la educación es la herramienta más poderosa para transformar el mundo y, sin duda, lo que está pasando con el Covid19 es una oportunidad sin precedentes para reducir la brecha educativa y digital”, también indica que la importancia que ha cobrado la educación ahora es una ventana abierta a la esperanza y está siendo un estímulo para elevar la calidad educativa en línea.

El programa de educación digital se vio en la necesidad de desarrollar soluciones creativas e innovadoras para llegar a quienes carecen de conectividad. Así, durante este tiempo ha transformado sus contenidos digitales en workbooks, podcast, programas de televisión, mensajes de texto y una app offline con formación docente.

ProFuturo en Venezuela logró atender a más de 5.000 docentes e impactar alrededor de 25.000 niños, niñas y adolescentes gracias al desarrollo de distintas alternativas de capacitación como “Innova ProFe”, en la que por medio de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, en la modalidad de foro-chats, 4.000 pedagogos recibieron orientación por parte de especialistas en el uso de herramientas digitales.

Finalmente en conmemoración del Día Mundial de los Niños, Fundación Telefónica Movistar en Venezuela se une a la campaña de UNICEF “Reimaginamos el futuro” para celebrar el treinta y un aniversario de la “Convención de los Derechos del Niño” y los avances conseguidos, pero también para poner foco en la situación de los infantes más vulnerables, darles espacios para expresar sus puntos de vista, apoyarlos en reimaginar el futuro y actuar por un mejor mañana.

sábado, 28 de mayo de 2016

Hoy NO cumplo años



Con mi Old Parr celebrando

A pesar de conmemorarse 37 años de mi nacimiento… Hoy decidí no cumplir años, no quiero felicitaciones porque las encuentro vacías, espero que no me malinterpreten. No lo digo porque no valore las manifestaciones de cariño que me puedan dar o porque cuestione lo que sientan los demás por mí, ni sus buenos deseos, que sé que vienen desde su alma, sino por lo que siento yo ante una de las peores situaciones que he vivido en mi país.

No se trata de política, se trata de humanismo, de principios, valores, cultura y pensamiento libre. Hoy no tendré amigos a mi lado porque los mejores y más queridos ya no viven en Venezuela, los que se quedaron no pueden reunirse porque no les alcanza ni el tiempo, ni el dinero, ni el raciocinio para compartir con la cumpleañera de pensamiento liberal.

Hoy permanecí en calma, en casa con mi familia directa, la que siempre ha estado a mi lado, gracias a Dios, fantaseando de vez en cuando con regalos sorpresa y con una patria libre, donde pueda comprar al menos una deliciosa torta o los ingredientes para hacerme un buen postre yo misma. Trato de no pensar en los sesos de líderes políticos izquierdistas extranjeros que piensan más y mejor que derechistas venezolanos permisivos favorecedores del caos nacional. Con razón pasamos a ser el país más feliz del mundo…

… Qué felicidad tan deliciosa de país tenemos, que considera y sataniza, en su mayoría, que analizar, hablar y decidir sobre la grave situación que vivimos desde hace más de 15 años es un tabú, es negativo conversar sobre ello. Cada día que pasa, Venezuela parece ser más pobre, no sólo en su economía sino también en valores, cultura y pensamientos. Repito, parece ser, no quiere decir que en realidad lo sea… ¿Alcanzarán algún día los “come flores” que viven dándose permiso para vivir en nubes de algodón de azúcar ver la realidad que aplasta a TODOS los venezolanos?. Hacerse el pendejo no cambia, ni mejora nada. Hay que actuar y participar en todo lo que sea posible participar, porque todo importa, todo duele; el país está en un coma inducido y nos necesita por completo, en alma, vida y corazón, no cuando nos provoque. Aislarse y crear universos imaginarios paralelos NO nos hace avanzar como sociedad. Basta de alegrías absurdas desproporcionadas mientras siguen muriendo de mengua nuestros familiares, amigos, conocidos y hermanos venezolanos.

Mi realidad de hoy 28 de mayo de 2016 fue una arepita de maíz con queso llanero junto a un juguito de patilla que me hizo mi abuela Lucelia y me entregó diciéndome: “Felicitaciones, te quiero mucho, para el próximo año tendrás un cumpleaños en democracia”, una frase que me dio escalofríos.




En la noche mi mamá me trajo una torta que hizo Elizabeth Fratini, a quien considero una prima de vida. Me la entregó y la acompañó con la siguiente frase: “Aprovechen las últimas tortas de Eli porque cada día que pasa se hace más difícil conseguir harina”.

Yo no canto cumpleaños porque me parece de manicomio cantarme a mí misma, me gusta que me canten espontáneamente, aunque me da mucha vergüenza si lo hacen en público. A mí lo que me gusta es comerme la torta, que por cierto está deliciosa, como todo lo que cocina Eli, toda una redundancia de chocolate, en el buen sentido de la palabra “redundancia”.

Bueno, gracias a Dios, (todavía creo en Dios, es lo que me sostiene, aunque no profeso ninguna religión), por un año más de vida aprendiendo justamente a vivir lo que nos ha tocado. ¿Lo merecemos? No sé, eso lo decide cada quien según sus creencias y convicciones. Por mi parte, muchas veces, siento que no encajo en la sociedad guayanesa, encajo más en la caraqueña, debe ser porque nací allá, pero eso es otro tema del cual hablaré en otra oportunidad.

Y bueno… antes de irme a la cama a ver una película india, que me encantan; me han llamado mis primos Pao y Diamela desde Caracas. Mi querido primo me ha dedicado este gran deseo: “Espero que se estreche la brecha entre lo que eres y lo que quieres ser”. Una gran reflexión que me dejó atónita, me la llevaré a la cama esta noche para dormir con ella. Y no sólo esto me dijo, también me expresó lo siguiente: “Quisiera poder felicitar a tu padre, tú eras la luz de sus ojos y sé que te cuida desde otra dimensión. Este es un día de júbilo, en el que tu madre y tu padre te trajeron al mundo.”

Entonces, viajé en el tiempo, no para huir de lo actual, sino para evocar aquellos cumpleaños tan felices, donde se llenaba mi casa de amigos, que ahora (algunos) no me recuerdan, los bienmesabes de mi madrina María Valera que eran los más vendidos de la urbanización; mis padrinos Antonio y Mercedes Seijas, creo que no hay padrinos en el mundo mejores que ellos, no por los regalos que me daban sino por el amor infinito que me brindaron siempre; imposible olvidar los famosos creativos cotillones hechos por mi mamá, por los cuales muchos se peleaban y otros los coleccionaban.

Mi madrina María Valera
De esta forma, hoy decidí vivir mis otros cumpleaños, donde estaba con mi tío Miguel diciéndome: “Karlinha apúrate, sopla rápido que tengo que irme” y detrás, mi prima hermana Marianne Morillo (que siempre he creído que es más que una prima) queriendo bailar sola en la pista de baile, que era el bar de la casa. Todos se detenían a ver su único paso y de verdad que reíamos hasta llorar.

Ni hablar de aquel emocionante cumpleaños número 30 en mi amada Caracas, sentada en la concurrida terraza de “El León” junto a mi querida familia Mayora, aunque me faltaba mucho Gaby, coautores de gratos recuerdos de infancia, también estaban mis primas Morales, que con tanto amor me han recibido en su hogar varias veces, mi amigo Miguelangel Rivero siempre tan cariñoso con sus abrazos rompe costillas y mi gran amigo Luis Loreto, quien por tres meses me soportó como su mejor amiga y me acompañó sin descanso para no sentirme sola, para que no me pasara nada malo en la selva de concreto, ojalá todos los amigos del mundo fueran como él, así de especial. No puedo dejar por fuera a Vanessa Ceravolo, quien me congela los dientes de la risa cada vez que dice algo… en ese cumpleaños caminamos por todo Chacao riéndonos junto a mis primas, buscando un cupo en Tequilibrio y es que todas nuestras salidas eran así, íbamos a un sitio y terminábamos en otro totalmente distinto pero siempre con mucha alegría.


La alegría hecha amistad

Migue, el rompe costillas y aplasta cachetes

Mi buen amigo Luis






Convenciendo al muñeco  

Hoy hubo otra llamada, una que se repite desde hace 17 años, la de Ricardo Camelo, un amigo de vida, quien siempre ha estado a mi lado desde la distancia aunque sea para pelear o solamente escuchar música. Eso lo agradezco tanto, de verdad...

Ahora, si aún siguen leyendo... para culminar quiero revivir esos cumpleaños donde compartía con Ana Cecilia, Vanessa, María Gabriela, Patricia… esas amiguitas eran mi todo, mis hermanitas, mis cómplices, para una niña que se sentía muy sola, esas amiguitas eran lo máximo, mi mamá nos decía las inventoras porque nuestra creatividad no tenía límites… Luego al cambiar de sección encontré otras amigas tan valiosas como las anteriores. Me río mientras escribo recordando tantas cosas y pienso en lo mucho que quisiera que eso no hubiera cambiado, pero la vida es así, son ciclos que van pasando, son emociones inmortales que quedan dentro de mí y que no quiero olvidar, porque en un cumpleaños número 37 donde no hay nada más que un año más, puedo acudir a estos recuerdos para volver a sentir la alegría de lo vivido sin dejar de lado la realidad que nos abraza.









KAM®

viernes, 29 de abril de 2016

Código de ética del periodista venezolano

Hoy 14 de febrero de 2014, por amor a mi Patria VENEZUELA le dedico el este documento a mis colegas venezolanos que se les olvida el "deber ser" de un periodista íntegro. Gracias a los que sí representan a la libertad de expresión como factor de elevación espiritual.



FOTO: En Maracaibo. El 27 de abril de 2007 cuando firmé el libro de actas donde me hice legalmente periodista de Venezuela.

Entre tantas emociones por celebrar el día del periodista, decidí editar esta publicación para adjuntar un discurso fabuloso, que siento el compromiso de compartir con mis lectores, ya que es de una de las periodistas más talentosas de Venezuela.

Escuchar sus palabras me llenaron de emoción, motivación y esperanza. Muy bien pensado, con gran inteligencia que la caracteriza y dirigido con una fresca claridad que llega al alma.


A continuación comparto el video publicado en su canal de youtube para que lo escuchen y lo analicen con calma.



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Código de Ética del Periodista Venezolano
Aprobado en la VII Convención Nacional del CNP celebrada en la ciudad de Mérida, Estado Mérida, en junio de 1988 y modificado parcialmente en el XXIX Secretariado del CNP efectuado en San Carlos, Estado Cojedes el 13 y 14 dejunio de 1997.
Contenido
Exposición de Motivos
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII
Exposición de Motivos:
La libertad de expresión es un derecho fundamental y piedra angular de todas las libertades consagradas en la carta de las Naciones Unidas, proclamadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, garantizada en la Constitución Nacional y es factor esencial en el desarrollo, ampliación y profundización de la democracia en nuestro país.
El periodista concibe la libertad de información como un factor de la elevación espiritual, oral y material del hombre. En consecuencia, debe justificar intereses mercantiles o sensacionales o para convalidar tergiversaciones del mensaje informativo.
Esta libertad estará mejor salvaguardada cuando los periodistas se esfuercen por mantener el sentido más elevado de la responsabilidad profesional, constantemente y de buscar siempre la verdad en las explicaciones e interpretaciones de los hechos.
No obstante, estamos conscientes de que una conducta profesional ajustada a los lineamientos éticos, no es suficiente garantía de una información honesta y veraz. Se hace necesario establecer por esto responsabilidades de los propietarios de los medios de comunicación, quienes con frecuencia guían su conducta en busca de objetivos materiales antes que en la prestación de un servicio público. En este sentido, las normas que dictamos a continuación deberán igualmente orientar la acción de quienes desde el sector público o del sector privado, controlan medios de comunicación masiva.
El periodista se debe al público y por ello su información debe contribuir con su imparcialidad, veracidad, oportunidad y honestidad a que la verdad del suceso difundido sea evidente. Sin embargo, el periodista es un profesional y un ser humano, puede equivocarse y deberá entonces permitir al público interesado, derecho de réplica. Al autor de la noticia que considere que el planteamiento realizado por el periodista no se ajusta a lo que él expresó o declaró, derecho de respuesta, lo que significa aclarar. La aclaratoria es un derecho importante e irrenunciable, pero se trata de establecer, nuevamente, la posibilidad de garantizar al público que un periodista, es capaz de admitirlo y reconocerlo.
El Colegio Nacional de Periodistas dicta el Código de Ética como norma de conducta de los profesionales del periodismo que se desempeñan en la prensa, la radio o la televisión y que en general procesan la información en cualquier otra actividad, llama a todos sus miembros a cumplirlo y a vigilar a su cumplimiento y a los tribunales disciplinarios del CNP a convertirse en instrumentos activos que garanticen su plena vigencia y respeto.
El acatamiento a lo establecido en el Código de Ética del Periodista Venezolano tiene, además, carácter legal, pues así lo ordena la Ley de Ejercicio del Periodismo en su primer artículo, cuando señala expresamente que los miembros del Colegio Nacional de Periodistas estarán sometidos a él, a los Reglamentos Internos del Colegio y a las Resoluciones que dicten los órganos competentes del gremio.
Queda a cargo de los tribunales disciplinarios hacer efectivas las normas del Código, mediante la realización de procesos equitativos y justa aplicación de las sanciones contempladas y clasificadas por la Ley del Ejercicio del Periodismo en su Capítulo IV.
Capítulo I
Principios generales
Artículo 1. El periodismo es un servicio de interés colectivo y el periodista está en la obligación de ejercerlo consciente de que cumple una actividad indispensable para el desarrollo integral del individuo y la sociedad.
Artículo 2. El periodista tiene su origen en la libertad de expresión y el derecho a la información, normas democráticas consagradas en la Constitución de la República. El periodista debe luchar por la vigencia y efectividad de tales principios.
Artículo 3. El periodista debe impedir la concepción, promulgación y aplicación de decisiones que de alguna manera disminuyan, dificulten o anulen el ejercicio de la libertad de expresión y el libre acceso a las fuentes y medios de información.
Artículo 4. El periodista tiene la verdad como norma irrenunciable, y como profesional está obligado a actuar de manera que este principio sea compartido y aceptado por todos. Ningún hecho deberá ser falseado y ningún hecho esencial deberá ser deliberadamente omitido. El Colegio Nacional de Periodistas está obligado a prestar amparo a todo colegiado que sea afectado por defender la verdad.
Artículo 5. El periodista está obligado respetar y defender la verdad. la libertad de expresión y el desarrollo autónomo e independiente de nuestro pueblo. El periodista sólo podrá informar de la vida privada, aquello que sea de importancia para los intereses de la colectividad; está obligado a darle el tratamiento ajustado a la dignidad, la discreción y la veracidad que se merece la vida privada de cualquier ciudadano venezolano.
Capítulo II
El periodista con el pueblo
Artículo 6. El periodista se debe fundamentalmente al pueblo, el cual tiene derecho a recibir información veraz, oportuna e integral a través de los medios de comunicación social.
Artículo 7. El periodista está en la obligación de defender la nacionalidad y debe ser instrumento para el desarrollo independiente del país, la educación,la ciencia, la cultura y la comunicación y estar al servicio de la liberación de los pueblos y del hombre.
Artículo 8. El periodista no deberá deformar, falsear, alterar, tergiversar o elaborar material informativo impreso o audiovisual, cuya divulgación o publicación resulte denigrante o humillante para la condición humana. Parágrafo único: Es condenable el uso de técnicas amarillistas como deformaciones del periodismo que afectan el derecho del pueblo a ser correctamente informado.
Artículo 9. El periodista no debe ampararse en el anonimato. Debe hacer uso correcto del seudónimo. El uso de seudónimo que no permita la identidad del periodista responsable por su información, artículo, columna u otro género periodístico cualquiera, será considerado como un anónimo y, en consecuencia, podrá aplicarse la sanción jurídica a que hubiere lugar, así como denunciarlo ante el tribunal disciplinario competente.
Artículo 10. Esta prohibida la elaboración de textos e ilustraciones apócrifas o de arreglos o montajes audiovisuales destinados a dañar la fe pública, sin que esto implique el uso legítimo, creador y responsable de los recursos técnicos disponibles.
Artículo 11. El periodista comete falta grave cuando comunica de mala fe acusaciones sin pruebas o ataques injustificados a la dignidad, honor o prestigio de personas, instituciones o agrupaciones.
Artículo 12. Las informaciones falsas deben ser rectificadas espontánea e inmediatamente. El periodista publicará en el lapso de las cuarenta y ocho horas siguientes a la publicación de la noticia errada, la rectificación a que hubiera lugar, en el mismo espacio donde se publicó la primera noticia. Los rumores y las noticias no confirmadas, deberán identificarse como tales.
Artículo 13. El periodista no podrá, en ningún momento, evadir el cumplimiento del artículo 9 de la Ley del Ejercicio del Periodismo, que dice a la letra: "Toda tergiversación de la información debe ser rectificada oportuna y eficientemente. El periodista estará obligado a rectificar y la empresa deberá dar cabida a tal rectificación y a la aclaratoria que formule el afectado". Para el procedimiento de rectificación, el periodista seguirá lo pautado en el artículo 14 del Reglamento de la Ley, que señala: Las rectificaciones a que se refiere el artículo 9 de la Ley deberán ser hechas dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a aquellas en que lo exija al agraviado, en las mismas condiciones y el mismo medio en que cursó la información. Para los efectos de este artículo,la obligación del medio de comunicación o del periodista, se cumplirá con la entrega de la rectificación a la empresa u organismo que estará obligado a publicarla gratuitamente. La empresa deberá expedir al periodista constancia de los hechos a que se refiere el párrafo anterior y será en forma oportuna y eficiente.
Artículo 14. El periodista propiciará y estimulará el acceso a los medios de comunicación social de opiniones de los más diversos sectores, sin discriminación alguna de sexo, religión, clase social o ideologías; se preocupará fundamentalmente porque los sectores desposeídos de la población, logren la más justa y pronta reivindicación de sus peticiones y causas.
Artículo 15. El periodista tiene su instrumento fundamental en el idioma, elemento básico en la consolidación de la cultura nacional. El periodista está obligado a usarlo debidamente.
Artículo 16. El periodista deberá contribuir activamente a la salud pública, y defender la conservación del equilibrio ecológico necesario a la vida humana,y deberá denunciar las situaciones que propicien la contaminación, como la introducción, fabricación y uso en el país de materiales que dañen la naturaleza o desmejoren las condiciones ambientales.
Artículo 17. El periodista debe luchar por un ambiente comunicacional sano, en el sentido de lograr equilibrio de los mensajes. La entropía comunicacional como factor de ruido en el espacio comunicacional deberá ser denunciada y el periodista, como medidor social, deberá luchar para impedir la sobrecarga de mensajes contaminantes del medio ambiente.
Capítulo III
El periodista con la fuente
Artículo 18. El periodista, a quien la fuente haya pedido guardar en secreto su identidad, no deberá revelarla en ningún caso y respetará la decisión de la fuente a cualquier tipo de presión. Parágrafo único: En ningún caso el periodista debe revelar el secreto profesional.
Artículo 19. El periodista debe verificar las informaciones que recibe y recurrirá las fuentes idóneas que le permitan la información de manera veraz.
Artículo 20. El periodista rechazará donaciones o contribuciones de origen público o privado, dirigidas a interferir o influenciar su labor informativa. La búsqueda de ventajas personales, en perjuicio del interés colectivo, es incompatible con el ejercicio del periodismo.
Artículo 21. El periodista no podrá recibir remuneración alguna de entidad pública o privada que deba frecuentar por razones informativas. Es incompatible el ejercicio simultáneo del periodismo con el de relaciones públicas o asesoría de prensa, cuando el periodista tiene asignada como fuente la institución o persona para la cual ejercería la segunda actividad.Parágrafo único: Los cargos de jefes de redacción y jefe de información, son absolutamente incompatibles con el ejercicio simultáneo de la Relaciones Públicas, en organismos públicos o privados y asesorías de prensa de todas las fuentes periodísticas.
Artículo 22. El periodista no deberá divulgar como información lo que tiene carácter comercial o publicitario sin identificarlo claramente como tal.
Artículo 23. El periodista no debe prestarse a desplazamiento desleal de un colega en el cargo o fuente que desempeñe.
Artículo 24. El periodista no podrá aceptar un sueldo salario inferior al mínimo establecido por el Colegio o en los contratos sindicales laborales que estén vigentes en la oportunidad de cada caso.
Artículo 25. El periodista denunciará las presiones de la fuente ante su empleador para ser removido de ella sin causa justificada. En caso de que así sucediese, el Colegio Nacional de Periodistas asumirá su defensa.
Capítulo IV
El periodista con su gremio
Artículo 26. El periodista tiene como deber imperativo utilizar sus esfuerzos personales para alcanzar el fortalecimiento y éxito del Colegio Nacional de Periodistas.
Artículo 27. El periodista está obligado a fortalecer el espíritu de fraternidad, consideración y respeto mutuo que enaltece la profesión. No deberá promover el descrédito, ni atribuir intereses o propósitos que perjudiquen moral o materialmente a otros colegas.
Artículo 28. El trato indigno que afecte a un periodista sería motivo de repudio y sanción por parte del gremio.
Artículo 29. El periodista debe denunciar a toda persona que incurra en el ejercicio ilegal de la profesión.
Artículo 30. El periodista tiene prohibido hacer público como suyo material informativo en cuya elaboración no haya participado. Ni prestar su nombre para amparar publicaciones o programas audiovisuales donde no tenga participación efectiva.
Artículo 31. El periodista sólo aceptará premios otorgados de acuerdo a las normas establecidas o aprobadas por el Colegio Nacional de Periodistas.
Capítulo V
El periodista con la empresa
Artículo 32. El periodista está unido a la empresa por las obligaciones derivadas de un contrato de trabajo. El periodista tratará de contratar en forma colectiva y acogerse a las decisiones sindicales donde existan. En consecuencia, sólo está obligado a responsabilizarse por su trabajo intelectual, apegado al presente Código de Ética y a los deberes señalados en la Constitución y las Leyes de la República.
Artículo 33. El periodista rechazará de quienes ejerzan cargos o funciones de directivos empresariales, presiones, que le induzcan a transgredir el Código de Ética ni cualesquiera otras disposiciones que emanen de los órganos del Colegio Nacional de Periodistas o de las Leyes de la República.
Artículo 34. El periodista debe exigir de parte de la empresa respeto a sus creencias, ideas y opiniones, así como el material informativo que entrega como producto de sus esfuerzos y trabajo. Tampoco permitirá que se cambie el sentido o naturaleza del material informativo elaborado y entregado bajo su firma.
Artículo 35. El periodista sólo podrá suscribir contratos individuales de trabajo,cuando ello signifique el logro de ventajas y reivindicaciones superiores a las establecidas en el contrato colectivo donde lo hubiere.
Artículo 36. El periodista debe asumir, conjuntamente con la empresa donde prestar servicios, responsabilidad de toda información elaborada por él y difundida sin que haya sufrido alteración ajena a la voluntad del redactor. Parágrafo único: El periodista tiene derecho a retirar su firma en una información, si considera que por la intervención de la Redacción han sido puestos en duda la exactitud de los datos, deformadas declaraciones de terceros, o si injustificadamente fueron realizados cambios sustanciales.
Artículo 37. El periodista debe luchar por obtener el derecho a intervenir en la elaboración y ejecución de la política editorial e informativa del medio en que trabaje.
Artículo 38. El periodista debe reivindicar su derecho a expresar sus puntos de vista en las secciones de opinión del medio para la cual trabaja, aun cuando sean divergentes con la política editorial de la empresa.
Artículo 39. El periodista debe exigir en sus relaciones con la empresa, un tratamiento ajustado a su dignidad y al valor e importancia que tiene su profesión en la sociedad.
Capítulo VI
El periodista con el Estado
Artículo 40. El periodista tiene el deber insoslayable de defender la Soberanía Nacional y la integridad territorial. En consecuencia, debe contribuir con su acción gremial en esta patriótica tarea, oponiéndose a toda prédica o campaña que contraríe el interés nacional, así como la paz y la amistad entre los pueblos.
Artículo 41. El periodista debe exigir del Estado la aprobación de una legislación que lo proteja contra los efectos del monopolio u oligopolio de los medios de comunicación social.
Artículo 42. El periodista debe rechazar presiones que puedan ejercer gobiernos y grupos económicos. políticos o de cualquier otra índole para deformar, manipular o censurar informaciones.
Artículo 43. El periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia.
Artículo 44. El periodista que trabaje en sector público, debe rechazar las presiones que pueda ejercer el Estado, en el sentido de lograr una identidad ideológica.
Artículo 45. El periodista y los órganos regulares del Colegio, serán los únicos responsables de asegurar la observancia y vigilancia de estos principios éticos. En consecuencia, nada puede justificar la intervención de cumplimiento o sanción a quienes violen el presente Código.
Capítulo VII
Disposiciones finales
Artículo 46. El periodista debe denunciar a cualquier persona, ante público que atente contra los principios de la libertad de expresión y derecho a la información que tiene todo ciudadano, así como contra cualesquiera de las normas del presente Código de Ética.
Artículo 47. El periodista debe lograr que el presente Código de Ética se mantenga en sitio público en todos los centros de trabajo, así como colaborar para que tenga la debida difusión y sea conocido, aceptado y practicado por todos los miembros del Colegio Nacional de Periodistas.
Artículo 48. El periodista al ser admitido en el Colegio Nacional de Periodistas,deberá prestar juramento solemne de que cumplirá fielmente este Código de Ética.
Artículo 49. El presente Código de Ética del Periodista Venezolano queda sancionado en la Primera Convención del Colegio Nacional de Periodistas, celebrada en la ciudad de Caracas, entre los días tres y cinco de Septiembre de mil novecientos setenta y seis.
Artículo 50. El cumplimiento de este Código es obligatorio para los miembros del CNP y corresponderá a los tribunales disciplinarios su vigilancia y sustanciar las denuncias.