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lunes, 6 de mayo de 2019

Entrevista a Quiteria Franco


Quiteria Franco

Equidad y sororidad como aporte al progreso de Venezuela.

POR: Karla Ávila Morillo para la REDAC

La profesora Quiteria Josefina Franco Coronado, nació y vivió en Maracaibo, estado Zulia, hasta el año 1999, cuando decidió mudarse a la capital venezolana. Sus estudios comprenden la carrera de educación, mención Idiomas Modernos (inglés y francés) en la Universidad del Zulia. Luego prosiguió con un diplomado en traducción (inglés-español) en la Universidad Metropolitana de Caracas y finalmente culminó una maestría en Lingüística Aplicada en la Universidad Simón Bolívar, también en Caracas. Sin embargo, nunca se ha detenido en el crecimiento personal, ya que ha tomado diversos cursos y talleres en materia de derechos humanos, feminismo, desarrollo humano, redes sociales, liderazgo, entre otros ámbitos, que le han permitido crecer en aprendizaje para luego propagar ese conocimiento.
Ella piensa, desde lo más profundo de su reflexión, que no fue una disposición muy madurada, el querer hacer una carrera en Derechos Humanos, simplemente todo se fue dando hacia ese camino: “Yo creo que ha sido la vida, no fue una decisión al principio, muchos sucesos me llevaron hasta que, finalmente, sí tome la decisión de dedicarme a la defensa de derechos humanos. Descubrí que más que un trabajo era una labor que me enriquecía como ser humano, me formaba como ciudadana y me da mucha satisfacción personal y profesional”.
FOTO: Cortesía

Quiteria es abierta y orgullosamente lesbiana, es pionera del movimiento que defiende los derechos de esta comunidad en Venezuela, trabaja en ello desde hace unos 17 años. Su historia está compuesta de eventos diferentes. En el año 2002 entró en contacto con la organización llamada “Amazonas de Venezuela”, la primera ONG venezolana de mujeres lesbianas y con ellas comenzó a escribir algunos textos para la web. Asevera Quiteria: “Textos que hoy en día yo los criticaría mucho, pero eran mis inicios. Entre 2004 y 2008 me dediqué a mi entorno personal. En 2009, llegaron a mi vida unos perros hermosos y regresé al activismo de protección animal, a perros en particular. En 2012, dentro de la Universidad Simón Bolívar había un grupo de diversidad sexual cuyo profesor asesor se jubiló y los chicos y chicas quedaron solos, entonces yo me ofrecí a ayudarlos.  De ahí entré en contacto de nuevo con las organizaciones LGBTI que ya había conocido en 2003. Después me acerqué con ACCSI, organización que trabaja con personas que viven con VIH y de ahí en he interactuado con otras ONG de Derechos Humanos”.
Durante el 2013, comenzó a trabajar con “Unión Afirmativa” como voluntaria, llevaba las redes sociales. En el año 2014, quien era el coordinador de esta organización se casó en Argentina y se fue a vivir a España. Quiteria sintió tristeza porque la ONG iba a morir debido a que el coordinador se había ido del país, y nadie más dentro de la organización quería o podía asumir aquella coordinación, entonces se ofreció a tomar las riendas, cumplieron con todo el proceso formal y desde ese entonces pasó a estar al frente de la organización desde el  2014.
Para 2015, ya estaba colaborando en la redacción de un informe especial sobre la situación de personas LGBTI que se presentó en audiencia formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la primera audiencia de una hora, exclusivamente para ese tema. Expresa que de ahí en adelante, no se ha detenido y siente que ha sido un gran descubrimiento para ella, un gran cambio en su vida, que le llena internamente y la hace sentir útil como ser humano.
Desde hace varios años ha estado realizando actividades exclusivamente para mujeres lesbianas, foros, talleres, charlas, etc. Eso le ha permitido conocer las realidades de diferentes mujeres. Lo que ha recogido hasta ahora es que hay mucho temor. Algunas de ellas han renunciado a sus trabajos debido a la discriminación. Otras no se atreven a decir nada sobre su vida personal por temor a la reacción, el riesgo de perder sus empleos. Todo esto con base en los comentarios y chistes que escuchan de sus compañeros de trabajo sobre la homosexualidad. Otras mujeres lesbianas comentan sobre las dificultades dentro de sus familias. Muchas veces se abstienen de contarle a sus familias por temor a ser echadas del hogar. “Hoy en día eso de hacerse independiente es muy cuesta arriba para los jóvenes, también los es para muchos adultos. Pero definitivamente, no puede ser agradable tener que vivir ocultando una parte esencial de nosotras mismas. La sexualidad, los amores, el noviazgo, el enamoramiento, son etapas muy bonitas de la vida. Nadie debería tener que ocultar esa etapa tan bonita de la vida por temor a ser rechazada”.
FOTO: Cortesía

Quiteria encuentra en la REDAC una red de personas muy variada. Gente que trabaja en las comunidades, personas más cercanas a las necesidades, dice: “Me gusta que podemos ser activistas ciudadanos, es decir, sin ser parte de una organización pero si trabajas con la gente eres bienvenido. Nos une el interés por los derechos humanos pero desde un lado más fresco. Cada espacio donde pueda compartir con otros activistas y hablar sobre los derechos de las personas LGBTI ahí estaré”.
Asevera tajantemente que el trabajo en equipo siempre es importante. Sin embargo, cuando no hay un equipo hay que seguir trabajando. “No podemos detenernos a llorar o lamentarnos si no hay un equipo o grupo de personas con quien trabajar. Con esta crisis en el país, se ha ido mucha gente”. En Unión Afirmativa, por ejemplo, el año pasado, 2018, se fueron tres personas. Y no por eso se detuvieron. En la organización se reinventaron, llegaron nuevas personas, nuevos colaboradores, y siguieron adelante.
Ella vincula sus proyectos personales con los derechos humanos. Se ha convertido en su proyecto personal la creación de una comunidad de mujeres lesbianas. Está segura que es necesaria crearla, considera que no ha existido nunca una comunidad lésbica sólida que se una para actuar por sus derechos humanos. Afirma que la realidad es que las mujeres lesbianas de cierta edad han descubierto su “lesbiandad” a una edad muy tardía y no existen grupos a donde poder ir y conseguir apoyo, además, hay aún mucho temor a mostrarse como mujer lesbiana, asunto que le llena de mucha tristeza porque no se trata de mostrar tu orientación sexual, se trata de que se oculta una parte importante de sus vidas, que es el vínculo amoroso hacia otra persona, el vínculo familiar, y nadie puede ser feliz teniendo que ocultar una parte tan esencial y bonita de la vida. Expresa con emotividad: “Deberíamos poder vivir nuestra vida en total libertad. Deberíamos poder mostrar y expresar libremente la felicidad que se encuentra en el ser amado sin temor a ser señalados, rechazados o acusadas de ser raras.  Y además, hace falta una comunidad lésbica que exija sus derechos. No ha sido fácil, pero confío en que se puede lograr, para eso hay que tener paciencia y avanzar sin parar, sin apuros”.
Tal como se menciona antes, Franco trabajó con el grupo de diversidad sexual de la Universidad Simón Bolívar como profesora asesora. Luego fue coordinadora de la Red LGBTI de Venezuela, ahí se atareaban cinco organizaciones por un mismo fin. También ha participado en proyectos muy puntuales con otras organizaciones, con PROVEA por ejemplo, se ocupó de la documentación sobre la experiencia del trabajo en red, instrumento que se encuentra en varias páginas web y es de libre consulta. Con ACCSI participó en la redacción de diversos informes y actividades. En 2017, realizaron un mural en la calle, junto a la estación del Metro en Chacao junto a “Acción Ciudadana Contra El Sida” y el portal de noticias “Crónica Uno”. Hace un par de años hizo alianza con “Equivalencia en Acción” organizaron un foro para presentar los informes relacionados con el Examen Periódico Universal (EPU) a Venezuela en las Naciones Unidas. Junto a FREYA, Efecto Cocuyo y AVESA estuvo en talleres de empoderamiento a mujeres. “He trabajado con muchas organizaciones en muchas actividades, con CODHEZ del estado Zulia en dos oportunidades los he acompañado para la feria de DDHH que organizan anualmente. En Lara con FUNPAZ participamos con ellos en un foro en Barquisimeto. En Amazonas tuve un proyecto con mujeres indígenas. Al estado Bolívar fui para participar en un foro con estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello. Por ser profesora universitaria participo en muchas actividades estudiantiles”. Adicional a todo lo descrito, tiene participación en ONU Mujeres a título personal y ad honoren. Esa labor le ha dado la oportunidad de aprender mucho sobre los foros internacionales y conocer desde adentro cómo funciona la Organización de Naciones Unidas.
FOTO: Cortesía

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Comenta que en el área de los derechos humanos ha aprendido que hay que lograr alianzas, hay que tener apoyo, y eso se logra con trabajo serio. Hace hincapié en que se debe actuar dentro del marco de lo correcto, con honestidad, sinceridad y mucha seriedad en el trabajo. “Eso es lo que logra que las personas confíen en ti y en el trabajo que haces. Esa ha sido mi política desde siempre, hacer un trabajo honesto sin perder de vista el objetivo, lograr que las personas LGBTI tengamos los mismos derechos que el resto de la población”.
Cuando la comunidad a la cual representa es atacada, Quiteria se llena de mucha impotencia, frustración y al mismo tiempo de ganas de seguir trabajando. Seguir denunciando, continuar insistiendo en que las victimas denuncien. La denuncia tiene un poder muy importante, que busca justicia para la víctima y previene futuros actos de violencia. Por eso insiste en hacerle ver a la gente que denuncie en las instituciones, en la fiscalía, en la defensoría del pueblo. La denuncia por las redes sociales solo sirve para visibilizar el suceso, posiblemente en alertar a otros de un problema, pero no ayuda a lograr justicia por completo.
Las personas LGBTI hemos sido señalados y discriminados durante muchos siglos y en los últimos 50 años hemos sido protagonistas de luchas y grandes logros, hemos conquistado espacios que nunca antes hubiésemos pensado. Sin duda estamos cambiando el mundo. Creo que reconocer esa capacidad de lucha, la fortaleza que hay en cada una de nosotras es lo que nos llena de esperanza. Hay momentos duros, pero también hay momentos de alegría y triunfos.
Quiteria Franco no se ha sentido discriminada pero sí ha sido discriminada. Precisamente por eso, lo denunció en la universidad donde trabajaba. Presentó sus argumentos por escrito, habló con todas las autoridades. Le tocó demostrar que en efecto hubo discriminación en su contra por ser mujer, por ser lesbiana, por su edad, por todo aquello que pudieron decir para impedir su ascenso durante varios años. Pero ella no se dio por vencida. Finalmente, logró la justicia que tanto buscaba. Pudo ascender, ganar un concurso, por lo cual se quedó durante un año y luego renunció. Dice: “La universidad dejó de ser para mí un lugar que me ofreciera beneficios, ni económicos, ni sociales, ni personales. Además, había logrado encontrar en los derechos humanos mi razón de ser, lo que ya no encontraba en la universidad. Definitivamente, retirarme de la universidad fue una buena decisión”.
Entre los aspectos más vulnerables de la comunidad LGBTI en Venezuela, ella opina que el principal problema es la falta de protección legal. Es decir, que las personas trans e intersex no puedan realizar el cambio de nombre y su género o sexo es el punto de partida para la negación de otros derechos como la educación, la alimentación, la salud: que no tengan acceso a un sistema de salud que les proporcione el tratamiento de transición de género, es otra falta del Estado para con sus ciudadanos.
En cuanto a las parejas homosexuales, el hecho de no poder acceder al matrimonio civil redunda en la violación de muchos otros derechos como el de fundar una familia, protección mutua a través de servicios de salud, planificación familiar social y económica al no poder acceder de manera conjunta a préstamos bancarios para adquisición de viviendas, el poder de decidir sobre la salud y el bienestar de la pareja, la imposibilidad de heredar, en fin. Pero además, los daños adicionales a terceros. Por ejemplo, la desprotección legal a niños concebidos en esas familias, o niños de relaciones anteriores. ¿Quién protege a esos niños de los vacíos legales en los que crecen, de la discriminación y acoso escolar por ser hijos de parejas del mismo sexo cuando en las escuelas no se está abordando esta realidad?. Porque las familias homoparentales son una realidad existente en el país y cualquier otro lugar del mundo.
La comunidad LGBTI no tiene una protección real y efectiva contra la discriminación a causa de la orientación sexual o por la identidad de género.  En Venezuela está prohibida la discriminación en el empleo pero no existen los mecanismos prácticos que garanticen ese derecho. En cuanto al derecho la salud, ¿cómo se puede garantizar que las personas no sean discriminadas en los centros de salud? y de existir ¿dónde se denuncia?. No existen protocolos para atender y procesar esas denuncias por discriminación debido a la orientación sexual, identidad o expresión de género de las personas LGBTI. Por todo esta realidad sobre la protección legal, considera que también debe ir acompañada de formación a la sociedad a profesionales claves y a formar a los futuros profesionales. En las escuelas y universidades hay que iniciar formación con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.

Es Importante y necesario.

Enfatiza: “Creo que debemos comenzar a vernos a nosotros mismos como ciudadanos, con derechos. Y para conocer nuestros derechos debemos formarnos. Aprender a identificar cuando nuestros derechos están siendo violados, cuando estamos violando un derecho y como defendernos o defender a otros. Pero, creo que el enfoque debe ser mucho más pragmático. Traducir los derechos humanos al día a día para que el ciudadano pueda entenderlos fácilmente”. 
Parte del rechazo hacia las personas LGBTI proviene de la ignorancia, el desconocimiento, la falta de información sobre la sexualidad, y sobre los derechos sexuales. Afirma que ese desconocimiento se alimentó de prejuicios y creencias posteriormente transformadas en estigmas. Invita a que todos desaprendamos y volvamos a aprender lo correcto para fomentar el respeto hacia el prójimo. Es necesario derrumbar, destruir esas creencias con información real, científica, con hechos, no con creencias o fe ciega o ideologías de ningún tipo.
Está convencida que hay que hacer un trabajo para lograr un cambio cultural. Las personas cambian, los tiempos cambian y, por ende, las culturas cambian. Éstas no son estáticas. Los avances se dan cuando los ciudadanos deciden actuar y modificar aquello que no les satisface, que les resulta insuficiente a sus necesidades. “No podemos sentarnos esperar que quienes somos activistas los llamemos a marchar a protestar. Cada persona debe actuar en el lugar que se encuentre por ese cambio que desea. En el trabajo, en la escuela, en la universidad, el hospital, en el ministerio, en un banco, en un centro comercial, en la iglesia a la que acude. En cualquier espacio en el que este y presencie una injusticia. Cada injusticia es una oportunidad para alzar la voz, no para callar, mirar a un lado o decir, esto no es conmigo. No, cada injusticia es una oportunidad para propiciar un cambio”. 

FOTO: Cortesía

En cuanto a la sociedad venezolana, los conceptos asociados a temas LGBTI y los DDHH de esa comunidad, comenta lo que percibe de las personas con las que interactúa. Cree que lo que nos hicieron creer sobre la homosexualidad permanece en la mente de las personas. Por ende, quienes siguen anclados en sus dogmas encuentran mucha dificultad para dar vuelta a la página. Mientras que, otras personas luego de conversar y aclarar sus dudas pueden cambiar de una posición de desconfianza a entendimiento y apertura a nuevos conocimientos y, por ende, a una posición de respeto a otras orientaciones sexuales y a las diferencias individuales.
Rememora: “Siempre cuento una anécdota bien bonita que viví cuando participé en la recolección de firmas para la solicitud de matrimonio igualitario. Viví muchas y todas las recuerdo. En el parque del Oeste estábamos recogiendo firmas, me acerco a una señora que andaba con dos niños. Le pregunté si quería firmar para apoyar el matrimonio igualitario, le expliqué que era para que dos personas del mismo sexo pudieran casarse. Me dijo que no, que ella no estaba de acuerdo con eso. Le dije, señora, ¿usted ha pensado que quizás dentro de 10 años si sus hijos se enamoran de otro hombre y desean casarse no podrán hacerlo acá en el país porque no está permitido? Ella miró a sus hijos, y con una nueva expresión en su rostro, me dijo, -es verdad, dame para firmar- ”.
La profesora discute que el prejuicio y estigma social hacia las personas LGBTI ha permeado todas las instituciones, ya que el sistema de justicia en Venezuela está muy deteriorado y débil.  Señala que se maneja y se actúa según las voluntades de quienes están al frente del sistema por lo que hay que recuperar la institucionalidad y hacer entender a los funcionarios públicos que se deben a sus ciudadanos, que su función es cumplir y que se hagan cumplir las leyes, en concordancia con la Constitución, las normas, pactos y acuerdos internacionales. “La posición individual de los funcionarios es irrelevante, es la ley lo que debe guiar las actuaciones de los funcionarios, el cumplimiento de su deber”.
La realidad es que a las personas LGBTI, el sistema de justicia venezolano no les responde. Por ejemplo, el caso que la ONG Unión Afirmativa introdujo en el Tribunal Supremo de Justicia en el año 2003, tomó cinco años para conseguir una respuesta, solamente sobre su admisión. La respuesta definitiva tomó tres años más. Finalmente, dieron una respuesta que no reconoció las necesidades de las parejas del mismo sexo. La sentencia 190-2008, estuvo dominada por las posiciones religiosas de quienes deben legislar de acuerdo a las leyes y no sus creencias personales. Otro caso emblemático es el de Tamara Adrián, el cual lleva más de 15 años sin ser respondido. “De los cientos de crímenes de odio reportados en nuestros informes tan solo dos han sido resueltos”, comenta con desagrado, ya que tampoco se ocupan de iniciar procesos de reparación a las víctimas, a los familiares de las víctimas y lo más importante, tomar las acciones para evitar nuevos crímenes contra personas LGBTI.  
Ante la presencia de la comunidad LGBTI en el ámbito político venezolano, dice que es absolutamente necesario, debido a que ellos están en todas partes. En los partidos políticos hay personas LGBTI. Expresa: “El problema es que no son visibles y, si los son, no alzan su voz para exigir cambios. No es nada útil para la conquista de derechos humanos un político homosexual invisible o callado. Así como tampoco lo es en ningún lugar. Hay muchas instancias de la sociedad en donde se cometen injusticias hacia las personas de esta comunidad. Donde haya una injusticia hay que levantar la voz. Y eso también hay que hacerlo dentro de los partidos políticos. No ha habido una manifestación pública de preocupación permanente sobre como la crisis ha afectado a las personas LGBTI en Venezuela. No sucedió acá dentro del país, ni en escenarios internacionales a donde tanto asisten.  No hubo iniciativa de formar un grupo de trabajo con la sociedad para impulsar medidas a nivel local, es decir, si la AN ha estado bloqueada, hay muchas otras cosas que se han podido hacer. Por ahí, hay una propuesta de plan país. Yo he asistido a varios foros para saber, enterarme de que va esa propuesta. Yo no he visto nada que refleje las necesidades de las personas LGBTI allí. ¿Dónde están las propuestas de esa diputada trans y del diputado gay para el plan país? No basta con decir soy diputada o diputado, hay que mostrar acciones realizadas o por lo menos las propuestas. Para ganar elecciones y popularidad solo basta tener un buen discurso pero para ganar respeto y reconocimiento hay que hacer cosas, hay que mostrar resultados. Pase años haciendo críticas a quienes estaban frente a la AN en gestiones anteriores.  Con esta gestión desde 2016 comencé haciendo propuestas. Es tiempo de hacer críticas y exigir repuestas. Seguiré haciendo propuestas, siempre, pero si hay cosas que mejorar, hare las criticas correspondientes”.
Para ganar más espacios en el ámbito político venezolano, Quiteria recomienda a los jóvenes que son homosexuales y hacen vida dentro de los partidos políticos que se preparen, no solo como políticos sino que se formen en materia de derechos humanos, ya que parte de lo que se ha visto en estos últimos años es cómo los diputados han tenido un manejo deficiente de los derechos humanos, los procedimientos, las normas, las leyes y se han dedicado a hablar sobre derechos humanos sin saber sobre los mismos.
Es la falsa creencia de la gente de que las necesidades de las personas LGBTI no son prioritarias. Que hablar de la discriminación hacia esta comunidad y la falta de protección legal no tiene importancia ante la gravedad de las personas que mueren por falta de medicamentos o de alimentos. La discriminación no se detiene, y por el contario, estas dos circunstancias se suman a los problemas que ya existían en Venezuela, porque las personas LGBTI también sufren la situación del país.
Está convencida que un cambio de paradigmas está cada vez más cercano, que hay ahora un entendimiento de lo que son las violaciones de derechos humanos. La situación que se ha vivido en el país, ha hecho a las personas más conscientes que hay que aprender a convivir y a respetar las individualidades, la manera de ser, de vivir, de expresarse, de pensar. Y también hay que aprender a respetar a los que amamos, de aquellos que nos enamoramos y con quien deseamos formar familia. Comprender que hay muchos tipos de familias.
En referencia a la equidad de género opina que debemos comenzar por hablar sobre lo que es en realidad la equidad de género. Explicar a la sociedad que lo que se busca conseguir es la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Hacer ver a la sociedad con ejemplos claros y cotidianos en donde radica la desigualdad entre hombres y mujeres y cómo esas desigualdades han permitido que la sociedad obedezca y se maneje bajo un sistema de privilegios hacia una parte de la sociedad que la representan los hombres y la otra mitad las mujeres que son sometidas a situaciones de discriminación que les ponen límites en su  desarrollo individual, personal, profesional y social. Esos límites son los que hay que  derrumbar y para eso Quiteria propone una sociedad con equidad de género. Igualdad de condiciones para el desarrollo pleno de hombres y mujeres.
Quiteria se guía por principios y valores como el respeto, la pluralidad de pensamiento, la sororidad, la confianza y la honestidad. Defiende la libertad de ser, de vivir y amar a quien quiera. “A quienes desconocen sus deberes y derechos, les hablaría de mi experiencia personal. Creo que la mejor manera de enseñar es a través del ejemplo. Yo fui discriminada y no fue hasta que aprendí sobre mis derechos que pude defenderme y lograr justicia. Y siempre, siempre he tratado de actuar apegada a las normas, a las leyes, yo cumplo con mis deberes ciudadanos”.
Dice que recibe muchas palabras de aliento y de agradecimiento por parte de estudiantes, de personas que asisten a algún taller o que leyeron algo que escribió, o alguien a quien le fue útil alguno de los informes que ha redactado y entregado en instancias internacionales. Sin duda alguna, le hace sentir que el trabajo que ha hecho hasta ahora ha sido de ayuda para alguien más. “Me siento feliz haciendo lo que hago, todos los días pienso en maneras de cómo llegar a más personas, de cómo llevar el mensaje de respeto a la libertad individual. De cómo llegar a más mujeres lesbianas y hacerles ver que mi vida cambió de buena a mejor cuando me descubrí como mujer lesbiana, cómo crecí como ser humano, cómo aprendí sobre mis derechos y cómo me siento más segura ahora que sé cómo defenderme con el recurso más poderoso que existe, con los derechos humanos. Yo soy optimista. Creo que la sociedad está cambiando. La nueva Venezuela que nacerá, que ya está naciendo, será muy distinta. Debe ser distinta. No podemos aspirar a regresar al pasado, y el presente que tenemos ya sabemos que no nos gusta. Así que en ese nuevo país debe haber inclusión social para todos. No debe haber más personas discriminadas en sus escuelas, en sus trabajos, en la política, en las fuerzas armadas, en los hospitales, en los hogares por ser una persona homosexual o por ser una persona trans. Porque si hemos rechazado la discriminación de este gobierno contra políticos, contra periodistas, contra ciudadanos por pensar diferente, también debemos rechazar la discriminación contra las personas debido a su orientación sexual. Los derechos humanos son para todos sin importar cómo eres o a quién amas”.

Adicional a este escrito, dejo entrevista que realicé a Quiteria Franco en Unión Radio Noticias.



viernes, 19 de agosto de 2016

RetroReto de Josben Torres: Objetos y memorias que existirán mientras se sigan recordando

POR: Karla Ávíla M.

Josben Torres, andino venezolano, nacido en San Cristóbal, estado Táchira, descubrió un día que estaba anclado en las décadas de 1970, 1980 y 1990. Él confiesa: “todo lo que pienso tiene que ver con el pasado, me enorgullece el cariño de la gente y pienso que la conexión que se establece a través de los recuerdos es lo que me identifica, como a la comunidad de seguidores de RetroReto”.
Josben Torres de niño

Para quienes no lo saben, Josben es el Director Ejecutivo de “RetroReto”, la comunidad virtual de la nostalgia con mayor alcance en Latinoamérica, logrando excelentes recuerdos para las generaciones de aquellas épocas, que aunque pasaron hace más de 30 años todavía siguen emocionando a muchos, “Los mejores recuerdos son aquellos que te hacen sonreír, si además de hacerte feliz a ti mismo, puedes compartir alegrías es una gran satisfacción personal”, de ese modo nació su proyecto, hoy una marca reconocida a nivel mundial.

¿Cómo materializaste esta idea? ¿Qué te inspiró?

“Todos los viernes a media tarde les enviaba trivias por mensajes de texto a mis allegados y si respondían correctamente les enviaba otra. ¿Cuál era el apellido de los vecinos de ALF? ¿Cómo se llamaban los hermanos de Meteoro? Con esto descubrí que a la gente le gusta recordar con nostalgia el pasado, partiendo de esto comencé a conceptualizar la idea, hasta que abrí una cuenta de Twitter con el objetivo de tener solo 100 seguidores que bastarían para entretenernos. En una semana ya tenía miles de seguidores y fue un crecimiento vertiginoso en todas las redes sociales”. 
A sus 37 años recuerda que no tenía WiFi en su casa cuando era niño, pero nunca faltó la imaginación para divertirse junto a sus seis hermanos mayores, comenta: “siempre lográbamos estar entretenidos. Mi madre es de las mujeres que usaron “suecos” como calzado y como método para inculcar principios, de hecho lo hacía con una puntería envidiable”; observación que invita a mi curiosidad a preguntarle sobre su niñez. 


¿Cuál es el primer recuerdo de tu infancia que se te viene a la mente?

“Son muchos, pero el recuerdo recurrente y con más agrado era llegar de la escuela a ver televisión comiendo a escondidas azúcar con leche”.

¿A qué jugabas cuando eras niño?

“Jugar trompo y metras era lo máximo, así como también recrear los mundiales de fútbol, la emoción de anotar un gol es increíble”.

¿Cuál fue tu primer juguete que recuerdes?

“Honestamente no recuerdo mi primer juguete, pero los más significativos en mi infancia fueron el Atari y el Cubo Rubik’s, al punto que actualmente todavía juego con ellos”.

¿Qué es lo que más añoras de tu infancia?

“Sin duda el Rockolate, mi reloj calculadora y no tener responsabilidades… Risas”

¿Qué canción recuerdas de tu infancia?

“En el presente sigo escuchando la música de los años 80, pero de mi infancia el ídolo era Popy…” indica Josben “Él me pidió que le hiciera una canción…”.

Guarda un Atari, varios discos de acetato, un teléfono de disco con su candado, el cual colocaban los adultos en aquella época para prohibirnos a los niños y adolescentes marcar algún número y quedarnos pegados por horas hablando con los amigos, pero de todos modos la mayoría sabíamos hacer la trampa para realizar las llamadas, también conserva una taza de peltre, varios cubos mágicos, entre otros objetos muy apreciados por él. 

Coleccionaba latas de refresco, tarjetas telefónicas y cajas de fósforos, Explica: “no recuerdo en que mudanza se perdieron o deben estar en casa de mi madre”. Manifiesta que fue travieso como todo niño, luego en su adolescencia, como la mayoría, comienza a pensar en el primer beso y tener novia. “Mi adolescencia, como la de muchos supongo, era una eterna competencia por ser el mejor de tu liceo en todo, no siempre se lograba, pero era muy entretenido competir”. 
Josben con su cubo Rubik


La Venezuela que evoca en su mente es una muy parecida a aquellos mensajes navideños del extinto canal nacional RCTV, una Venezuela unida en un solo canto… “Estamos contentos contigo con todos…”

 

A este emprendedor venezolano le hace muy feliz ver que las personas se conectan con sus propios recuerdos y emociones; señala: “al ver la imagen de un teléfono de disco gris, no recuerdan mis experiencias sino las propias como cuando por ejemplo llamaban por teléfono así tuviera candado”. Sus familiares se sienten muy orgullosos de sus logros, se emocionan con cada meta alcanzada por Josben, “cada día RetroReto multiplica el alcance como marca; comenzó por ser un juego de trivias, actualmente es la mayor comunidad Retro de Venezuela con más de trescientos mil seguidores, somos tienda virtual, una radio web con 24 horas de música y además el “Retro Comedy Show” stand-up comedy donde se divierten a varias generaciones”. Un show en el que se hace un recorrido por los años 70, 80 y 90; el público presente ríe a carcajadas, canta, baila y lo mejor es que recuerdan su pasado. En el estado Vargas llegó a presentarse ante 1500 personas y fue una experiencia inolvidable para él, ver tantas personas que se divertían con su trabajo. “Con el show hemos recorrido las principales ciudades del país con más de 100 funciones, y gracias a Dios ya tenemos muchas fechas confirmadas para seguir llevando recuerdos a todos, para seguir viajando por todo el país y hacer buenos amigos”. 




A pesar de que la respuesta de cientos de seguidores son comentarios positivos y divertidos acerca de lo que RetroReto les hace recordar, él se caracteriza por su humildad y le llena de orgullo cuando escriben por privado o lo hacen público, “el cariño que sienten por RetroReto y miles de bendiciones por el trabajo que hacemos a diario”.

¿Qué mensaje tienes para las nuevas generaciones?

“Bien lo decía mi abuela: “Después de la tormenta siempre viene la calma”, soy una persona muy positiva, a diario quiero contagiar a los que me rodean de buena vibra y que sigamos trabajando por nuestra casa más grande que es Venezuela”.

¿Qué diferencias o similitudes ves entre la generación de los años 80 y la generación actual?

“Nuestra generación era la desconectada, solo vivíamos para ser felices sin preocuparnos; la generación actual es la conectada (al cargador del celular) pero lo que mejor veo de la juventud actual es que se preocupan más por lo que les rodea, en cualquier ámbito quieren saber y aprender más cada día”.

¿Para qué sirve RetroReto en la actual situación que vive Venezuela?

“Hace 20 años la política en Venezuela era como una Caracas-Magallanes, no importaba quién ganara siempre celebrábamos, por lo que mi deseo es que volvamos a ser un solo país. RetroReto es un punto de encuentro en el que sin distinción de ningún tipo sirve para recordar un tiempo pasado en el que todos podemos sonreír”.

 

Para finalizar, dedica un mensaje a todos sus seguidores RetroReto y a los jóvenes de esta nueva generación venezolana: “Como diría el gran Miguelangel Landa: “Hagan bien, sin mirar a quién”. Respetar a los que nos rodean, ayudar sin esperar nada a cambio y simplemente construir nuestra propia felicidad”.

Para todos aquellos que deseen unirse a esta comunidad pueden ubicarla en Instagram, Twitter y Facebook como: RetroReto y su página Web: www.RetroReto.com.ve El E-mail es: RetroReto@gmail.com donde podrán contactar directamente con Josben Torres, quien muy amablemente les atenderá. 

www.RetroReto.com.ve

KAM

martes, 16 de agosto de 2016

Domingo Malaguera, guardián verde del Loyola

Publicado en el año 2005
“Allá hay chance para ti, tú sabes bastante de jardinería…” Así comienza la transición hacia un mejor porvenir. Domingo Malaguera no lo dudó, simplemente tomó la decisión de trabajar junto a los jesuitas en Caracas, luego que el Hermano Querena s.j. le hiciera unas pruebas sobre electricidad para ver que tanto sabía. De este modo, quedó en el puesto de mantenimiento, fueron 5 años de incansable labor junto a ellos.

José Domingo era del pueblo de Tovar en el estado Mérida, nació en junio de 1937. Muchos dicen que de allí heredó su responsabilidad y perseverancia, la mayoría de los andinos son así, muy dedicados a sus responsabilidades.

Un día todo cambió de nuevo, el Padre Andueza s.j. le contó que en Puerto Ordaz, estado Bolívar, iban a abrir un nuevo colegio, sería el Loyola Gumilla, por lo tanto iban a necesitar a un buen jardinero y personal de mantenimiento. De este modo comenzó a ejercer sus labores en las instalaciones de la CVG ubicadas en terrenos de la urbanización Chilemex. En este sitio funcionaba provisionalmente el plantel, ya que las aguas del Caroní habían crecido, ya no podían estar en el Parque Cachamay, lugar donde se impartieron las primeras clases a los alumnos.

Domingo se quedó por siempre en Guayana, en esta tierra se casó con la señora Luisa y tuvo sus tres hijos, de nombres Carlos, Oscar y Darilys, de los cuales hablaba siempre con mucho orgullo.

Cuenta que cuando vino por primera vez a lo que hoy es el plantel, aquello era puro monte, no había nada allí. Luego de la deforestación del terreno y la construcción del colegio lo primero que hizo fue sembrar matas, numerosas plantas alrededor de los salones, muchas de ellas las sembró junto al Padre Berecibar s.j., árboles inmensos de Jabillo que los niños llamaban “matas de cachitos” porque sus semillas parecen cachitos de madera. “Los muchachos los agarraban y con eso hacían llaveros, colgantes o cualquier adorno. También algunos hacían maldades con las conchas que caen de los árboles de Camoruco, ahí dentro tienen unas espinitas que si se entierran en los dedos, duelen mucho. Aquí habían hasta cayenas, las sencillas y las dobles, que por cierto, las cayenas dobles sirven para remedio, hasta para dormir es buena, por todos lados habían pero se acabaron, eso se sembró hace más de treinta años, imagínate tú…”, rememora José Domingo.

Recordaba como si fuera ayer a todos los sacerdotes y hermanos jesuitas que pasaron por el colegio, pero a quien mayor afecto le tenía era al Padre Izaguirre s.j., ya que según él, este sacerdote era más campechano, más amigo. “El Padre Izaguirre y yo íbamos en un carrito, un chevettico, con él iba a buscar naranjas, aguacates y mangos a Nekuima, luego al llegar él repartía todas esas frutas a los empleados del colegio. El Padre Juan era estricto pero era una persona muy consciente. Figúrate que cuando llegó nuevo aquí al colegio, se ponía arriba en el cerrito a verme, me vigilaba, hasta que un día me dijo: “Yo a usted no lo vigilo más, ya yo sé que usted es un hombre trabajador y responsable. Cuando le falte gasolina para las máquinas me avisa para dársela. Lo que necesite me avisa Domingo…” De verdad que ese cura era muy bueno, no le gustaban las mentiras, era muy correcto.”

Conocía el colegio como la palma de su mano, cada árbol de Apamate, Roble, Palmera, Camoruco, Jabillo o lo que fuese; él sabía exactamente donde estaba sembrado. En cuanto a los animales que había visto en el colegio, se encontraban venados, conejos, lapas, cachicamos, morrocoyes, monos, sapos, ciempiés, culebras; una vez hasta un caimán salió, pero eso era porque aún no había cercas que separaran el Parque Cachamay del Loyola.

De sus compañeros recordaba siempre con especial cariño a la maestra Carmen, Daniela Montico y Miriam, entre otros; lo que sucede es que son tantos años y tanta gente que ha pasado por el colegio que es difícil recordar a uno por uno con exactitud.

Es posible que a menudo no nos demos cuenta conscientemente que todo ese bosque que rodea los salones nos proporciona sombra y oxígeno, esa vegetación guarda el ecosistema de muchos animales que por el día a día pasan desapercibidos para muchos. Pero, sin duda alguna, todos los que estudiamos en el colegio Loyola, jamás olvidaremos a Domingo, con su paso cansado pero apurado, junto a al rastrillo, trabajando, recogiendo las hojas secas, regando las matas y pendiente que todo marchara bien, que todo luciera especialmente verde. Lo inmortalizaremos en cada planta que vive alrededor de los salones. Por siempre brillará en nuestra memoria escolar porque luego de tantos años de servicio continuo es imposible olvidarlo.

KAM

miércoles, 11 de mayo de 2016

La “Mujer Hermosa” de Gustavo Dobles interpretado por Elisa Rego


Ser una mujer hermosa tiene que ver con muchos aspectos, no solamente con ser físicamente bella. Es por ello que Gustavo Dobles, vuelve al mundo musical con el lanzamiento de su segunda producción discográfica “El milagro eres tú”.

El pasado 1 de mayo de 2016 el cantautor Gustavo Dobles, hijo de la reconocida periodista venezolana Isa Dobles, volvió al mundo musical para presentar a nivel mundial su segundo disco de rock en español, titulado “El milagro eres tú”. Gustavo cursó estudios en el Boston Conservatory of Music y en el New England Conservatory of Music de Boston, donde se graduó con maestría en composición.

En esta producción se encuentran los temas: “El amor es lo único que me cabe en el corazón”,  “Ayer te vi”, “Inspírame”, “Estoy o no estoy”, “Cuando percibo tu alma”, “No viviré del pasado”, “Sombras en su alma”,  “En una tarde en San José”, “El ácido que carcome” y el sencillo: “Mujer Hermosa”, este último interpretado por la muy querida y afamada Elisa Rego, quien vuelve a los escenarios. En este disco tocó  las guitarras acústicas y eléctricas, teclados, bajo y coro, en colaboración con su hijo Santiago, quien participa como coproductor e interprete de las guitarras principales. El CD ya está disponible en ITunes y Amazon, entre otros sitios de internet.

El video de “Mujer Hermosa”, grabado en Miami por Picante Films,  ha pasado de 400.000 visualizaciones en facebook desde que se publicó hace un par de semanas. Por lo cual, se invitan cordialmente a todas las mujeres del mundo a que se sumen a este mensaje de conciencia social y enfoque humanista, que busca reivindicar la autoestima de la mujer después que cumple  50 años, pero que a cualquier edad, ve mermado su papel dentro de una sociedad superficial.

El músico busca promover una interacción en las redes sociales utilizando la etiqueta #MujerHermosa para reflexionar sobre este tema tan importante y emocional en las mujeres, pero involucrando también a los hombres, de modo que no vean a las mujeres como si fueran objetos, enfatizando la belleza a toda edad e invitando a las damas a subir en twitter, instagram o facebook, mencionando a @GdoblesMusic, un video o una foto con su nombre, nacionalidad y explicar por qué se considera una #MujerHermosa.

“La idea con este tema es despertar conciencia dentro del género, ayudar a elevar su autoestima y presentar a la mujer como un ser humano” comenta Dobles en entrevista al diario El Universal de Venezuela.

Para mayor información, entrevistas y comentarios, comunicarse con Gustavo Dobles a través del correo electrónico: doblesprod@gmail.com

Sus redes sociales:






Atentamente,

Lcda. Karla Ávila Morillo
PERIODISTA – LOCUTORA

@LaTuristaKAM
Karla.avilamorillo@yahoo.com.ve
http://comunikame.blogspot.com/
https://www.facebook.com/laturistaKAM/ 

jueves, 10 de marzo de 2016

Larrys era PAZ

Hoy se nos desgarra el alma a muchos venezolanos. El hampa nos arrebata a un ser humano de oro. Tan valioso que brillaba siempre.
Para quienes no conocieron a Larrys Salinas debo decirles que era un hombre de Paz. Fue director de la Coral Infantil Integrada de Guayana, durante muchos años y con la mayor dedicación del mundo se entregaba a ayudar a niños y niñas de necesidades especiales.
Tenemos mucha rabia por este horrible suceso, lo sé, no entendemos tanta maldad, queremos acabar con la delincuencia de una vez por todas... pero a él no le gustaba la violencia. Larrys no quisiera vernos llenos de rabia sino llenos de amor.
Hace tiempo, otro triste día que asesinaron a un amigo en común, a Larrys se le ocurrió hacer una marcha en protesta por la muerte cruel de nuestro amigo, lo hicimos, marchamos, pero marchamos rezando. Caminamos todos de blanco con velas y linternas, por más de una hora por Alta Vista, rezando sin parar. Fue mágico, nos llenaba el alma de emoción al unísono... Todos unidos por un mismo fin, la paz para Venezuela.
Recuerdo a los padres de nuestro amigo asesinado aquel día, ellos habían dejado el cuerpo de su hijo en la funeraria y con inmenso pesar se unieron a caminar rezando junto a todos nosotros. Fue desgarrador mirar aquellos rostros de dolor, andando y rezando con la foto de su hijo.

Amigos... Larrys Salinas fue un hombre de FE y de noble corazón...

Murió sirviendo al prójimo.
Comparto con ustedes su participación junto a Franco De Vita con la canción "Tú de qué vas" para la Campaña sobre el Síndrome de Down.

"En todo amar y servir"
San Ignacio de Loyola

Karla Avila M.
KAM®

sábado, 13 de febrero de 2016

De Sumito para mi hijo Gabriel

Escrito redactado y publicado en el blog de Sumito Estévez dedicado a mi hijo Gabriel.


DOMINGO, SEPTIEMBRE 16, 2012


#300


Las efemérides poseen una magia que supera la lógica. Podemos argumentar, no sin razón, que fines de año, días de la madre o aniversarios, no son mas que convenciones que nos inventamos para darle un sentido, que va de lo comercial a lo nostálgico, a días que no son sino la sucesión de otros días iguales. Pero por mucho que traten de convencerme que el día de la madre “debería ser todos los días del mundo” o que el 31 de diciembre no es sino un día inventado por el papa Gregorio XIII para poder darle final al ciclo de 365 días, me emociona llamar a mi Mamá en su día y repartir abrazos a diestra y siniestra los fines de año. No es diferente con esta columna. La que leen en este momento es la número 300 que escribo (¡Casi seis años!), y aunque podría argumentarse que 300 es tan digno como 299 o 301, no niego que se trata de una cifra que me provocaba celebrar desde que me di cuenta que me iba acercando a ella. ¿La dedicaría para hacer un resumen? ¿Sería acaso una carta abierta que no termina de cuajar y que sigue en pendientes? No lo sabía. Solo sabía que quería que fuese especial para mi; y ya en deuda con la entrega a la redacción de El Nacional de estos caracteres que a veces se vuelven infinitos, me dieron un paquete. Adentro de él, un niño de 13 años llamado Gabriel me dejaba de regalo por escrito mi preciado artículo 300.


“Hola Sumito soy Gabriel, te fui a visitar a Mondeque en el mes de Abril, y me gustó mucho la atención que nos diste, no se si recuerdas que soy de Pto. Ordaz. Esa vez que vine solo comí una torta de chocolate porque soy alérgico a los productos de mar, me dijiste que cuando volviera te avisara para ver si era posible cocinarme otra cosa que no fuera del mar. Tengo 13 años y me siento orgulloso de tu trabajo. Te dejo este pequeño obsequio que representa varias zonas de Venezuela como agradecimiento por tu buen trato. Gracias por todo”. La nota manuscrita con letra de niño pero con la ortografía impecable que muchos desearíamos, venía acompañada de una franela con un “Yo ♥ Venezuela” y figuras de madera de frutas venezolanas para pegar en la nevera con imanes.

Más allá de lo increíblemente halagador que fue el regalo, de lo arrugadito que me quedó el corazón, con su nota Gabriel resumía lo que nos ha pasado en esta última década.

Esta es la década en la que la cocina, fundamentalmente gracias a la televisión, se convirtió en un fenómeno de masas que democratizó el espectro de quienes la entienden como fenómeno cultural y la ven como opción. Los cocineros salieron de sus mazmorras anónimas, en donde estaban encerrados a cal y canto por quienes consideran un delito las desviaciones de lo artesanal y del acervo imperturbable, para convertirse en parte de una sociedad que construye identidad evolucionando de manera orgánica. Hace diez años un Gabriel de 13 años probablemente no habría considerado al oficio de la cocina como opción existente, y el que un niño ahora vea con aprecio a los gestores de algo tan intangible como la cocina, vale el peso de esas letras en oro.

Más importante aun, Gabriel asocia la cocina a una forma de identidad de lo que somos como país. En tiempos en los que el nugget se impone en ese adefesio llamado “comida para niños”, que no es más que una forma de robarle a ellos su memoria gustativa, el que un niño decida dar como ofrenda figurillas de frutas tradicionales que, y vuelvo a citarlo, “representa varias zonas de Venezuela”, implica que estamos ante una generación que asocia su despensa y sus aromas de manera inequívoca a lo que somos. Pudo haberme dejado la nota. Pudo haberme inclusive dado los imanes. Pero también metió en la bolsa una franela que dice Yo amo a Venezuela. Una cosa es ofrendar por admiración, y una muy distinta es considerar el sentido de pertenencia como la ofrenda misma.

Muchos en este país están trabajando para que logremos una marca-país que, más allá de los necesarios logotipo y eslogan, permita apuntalar el mercadeo de Venezuela desde su cúmulo de valores inmateriales. Los países que lo han logrado han probado con creces (y con su ejemplo) lo positivo que ello ha sido para su crecimiento, tanto psicológico como económico, de sus habitantes. Creo firmemente que nuestros valores gastronómicos poseen la solidez suficiente como para ser elemento protagónico en la fórmula que busca esa meta. Para lograrlo se necesita trabajar duro y documentar sin parar, pero sobre todo se necesitan Gabrieles que, cándidamente y sin tapujos, sientan que somos el mejor país del mundo, con la mejor comida y las frutas más bellas.

A Gabriel de Bastos, con infinito agradecimiento le dedico esta columna 300. No por cosecha, sino por el futuro que nos prometen esos niños que en un quinquenio estarán tomando decisiones.

Sumito Estévez
El Nacional