En la unión por el canto está la fuerza para amar al prójimo
Por: Karla Ávila M. / @LaTuristaKAM
12/05/2020
Con el fin de
dar tributo musical al personal que labora en los sistemas de salud a nivel
mundial y que hacen frente en la primera línea de atención a las personas que
padecen Covid19, varios artistas venezolanos en su mayoría pero también de
otras nacionalidades, se unieron para realizar una versión de la canción “Rise
up” (2015) de la artista Andra Day con la traducción de Mayré Martínez, quien
en el año 2006 fuera triunfadora de Latin American Idol.
De esta manera,
de la cantautora y activista venezolana Nerymar Sanó, surgió la iniciativa de rendir
homenaje hacia la comunidad y personal sanitario que lucha día a día por salvar
miles de vidas. Desde los hogares de cada colaborador con mucho esfuerzo y
compromiso fueron concretando el trabajo colaborativo que se requirió para dar
los toques técnicos al producto musical final.
Nerymar Sanó
Nerymar, nació
en Ciudad Bolívar al sur de Venezuela, cuenta con una larga trayectoria profesional
en el mundo de la música; comenzó a cantar cuando era adolescente, a los 14
años formaba parte de la banda Rosa Negra, agrupación que se dio a conocer en
el programa de radio “megamanía” y que con frecuencia abría las presentaciones
de los conciertos en el Centro Italo Venezolano de Guayana durante la época de
oro del rock regional. Tiempo más tarde pasó a lucirse vocalmente a nivel
nacional en programas como “Cuánto vale el show” con Guillermo Fantástico
González, luego se alzó como ganadora en “Fama y Aplausos” transmitido en el
canal RCTV.
En la producción
musical del cover que presenta Nerymar junto a sus amigos está a cargo el
famoso Eduardo Stanbury; en la masterización y mezclas se encuentra el
ingeniero de grabación Jesús Leonides de Estudios 24bits; en cuanto a los músicos
de todas partes del mundo, se unieron Eliezer López desde Brasil para tocar el
bajo la edición del video; en el piano y teclados está David Blanco desde España; en las guitarras
se encuentra a Benjamín Amaru de Argentina.
Entre los artistas que participan
están Aldrey, Paris Aguilar, Keyen López, Linda Rakell, Alejandro Viscalla, Jennifer
Stanbury, Nerymar Sanó, Sharon Sanó y Sury Faría.
La invitación
es a que se unan al nuevo canal de YouTube “Nerymar Sanó Music” el día viernes 15
de mayo de 2020 a las 5:00 p.m. (GMT-5) hora de Ciudad de México para que
disfruten del lanzamiento del cover “Rise Up” y ayuden a que dicho homenaje
llegue a los héroes de la salud.
Cover "Rise Up" en el canal de YouTube "Nerimar Sanó Music" en homenaje al personal de salud
Quisiera comenzar
rescatando palabras de Pablo Villoch, máster en liderazgo estratégico para la
sostenibilidad: “Aprendizaje sostenible
es transformarse uno mismo con el propósito de modificar a la sociedad para que
emprenda satisfaciendo las necesidades del presente dentro de los ciclos de la
naturaleza sin menoscabar las capacidades de las generaciones futuras de
cumplir sus propias obligaciones".
Que interesante es
ver el mismo mundo en que vivimos con una distinta óptica a lo que ven nuestros
ojos en la actualidad.
Tengo buen rato, yo
diría que algunos años, pensando en esas preguntas que hoy nos hace la
profesora Sofía Omaña Montes: ¿Qué nos produce la idea que el mundo está acabándose?,
¿Qué sentimos ante la destrucción del medio ambiente y empeoramiento del cambio
climático? Algo muy grave sucede a nuestro alrededor pero no sabemos cómo
afrontarlo, ¿Se puede evitar? ¿Es suficiente con el análisis y existencia de la
Agenda XXI de aquella cumbre de la tierra del año 1992?
El cambio es ahora,
debe ser de inmediato, análisis hay muchos y ya tenemos el diagnostico general
que es: “El ser humano está acabando con el planeta tierra mediante el efecto
que produce la actividad humana sobre el medio ambiente”. Es una cadena
de consecuencias que se derivan en lo social, económico, tecnológico y la
salud de todos los seres vivos.
Lo primero que debemos
hacer como activistas ciudadanos es presionar a las autoridades (concejales,
diputados, asistentes parlamentarios, consejos comunales, alcaldes y
gobernadores) desde nuestras comunidades para generar el cambio en políticas
que ayuden a preservar el medio ambiente, desde nuestras urbanizaciones,
barrios, pueblos y ciudades hasta abarcar el país entero. Esto se logra no
solamente reclamando sino llevando propuestas concretas, aportando ideas que
bien pudieran ser tomadas de otros países donde tengan óptimos resultados, es
decir, replicar actividades o programas ambientales que se han puesto en marcha
afuera para aplicarlos en nuestro país.
Aquí es indispensable
incluir el desarrollo local sustentable del que habla Pablo Villoch, que indica
“desarrollo de los seres humanos,
satisfaciendo necesidades presentes sin comprometer generaciones futuras y
respetando los ciclos de la naturaleza”.
¿Qué necesitamos para avanzar en este modelo mental con el
que podamos entender mejor mundo?
Sencillo, precisamos
de educación y como dice Villoch: “Comprendiendo
que el mundo y el ser humano no funcionan como máquinas”.
¿En qué debe basarse la educación ambiental?
En actitudes, aptitudes,
conciencia, conocimientos, medición, evaluación y participación a través del
emprendimiento sostenible.
Dentro de mi
inocencia, quiero pensar que si los hippies de los años 60 y 70 no hubieran
comenzado a hablar para aquella época de la preservación del ambiente, hoy en
día el mundo estuviera peor de lo que está. Muchos de ellos empujaron a que la
educación ambiental fuera incluida en los sistemas de educación del mundo.
Ahora bien, según
comenta Pablo, la fundación “The Natural
Step” creada por el doctor Karl-Henrik Robèrt, que agrupa a científicos,
expertos ambientales y empresas comprometidas con la investigación, la
educación y el asesoramiento para el desarrollo sostenible, desarrollaron cuatro
principios socio-ecológicos sobre cómo conseguir un desarrollo sostenible
basado en las leyes de la termodinámica. Ellos creen que ni los humanos ni la
naturaleza, aguantan un crecimiento sistemático de la concentración de
sustancias en la ecósfera por lo cual aseveran que una sociedad sostenible debe
tener en cuenta estos lineamientos:
1. Las sustancias
extraídas de la litosfera no deben acumularse de forma sistemática en la ecósfera.
2.
Las sustancias producidas por nuestra sociedad no deben acumularse de forma
sistemática en la ecosfera.
3.
Las condiciones físicas de producción y de diversidad de la ecosfera no deben
ser deterioradas de forma sistemática.
4.
La utilización de los recursos debe ser eficaz y correcta con respecto a las
necesidades humanas.
Sin querer caer en fanatismos debo decir que este tema
debemos tomarlo como algo personal, solo así, tomando conciencia,
involucrándonos y participando, es que vamos a obtener el cambio que el planeta
tierra necesita para poder seguir vivo y nosotros con él.
Recordar esta idea del periodista y escritor, Eduardo
Galeano: “La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos
más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”
¿Cuáles
son los principales problemas, en materia ambiental, a los que hace frente la
población de la frontera venezolana?
Existen varios problemas en materia ambiental en la zona fronteriza
entre Colombia y Venezuela. La geografía limítrofe con Brasil tampoco escapa de
dichas dificultades que deterioran la flora, fauna y calidad de vida de los
venezolanos y extranjeros.
·Minería ilegal
En este ámbito podemos volver a temas que ya tocamos en
módulos pasados, como la interculturalidad, ya que no solamente daña los
ecosistemas sino que arrasa con culturas para imponer violencia, caos y disputas
entre mafias por el control de las minas, como lo reseña este artículo
de la AFP.
El problema es tan grave que los indígenas de esas zonas
están dejando sus costumbres ancestrales por dedicarse a la minería, algunos
son obligados, pero otros por iniciativa propia y querer mejorar sus
condiciones económicas, toman la decisión de explotar las tierras para obtener
oro.
Al mismo tiempo ciudadanos, de distintos ámbitos políticos,
sociales y ambientales han propuesto recolectar
firmas para evitar activar el proyecto del Arco Minero que impactará negativamente
en el cambio climático del planeta y en la vida de indígenas venezolanos. El Correo
del Caroní reseña la lucha por la defensa del arco de vida del Orinoco.
·Extracción de flora y
fauna de Parques Nacionales para ventas ilegales
Orquídeas, musgo, bromelias, loros, guacamayas, tucanes,
cunaguaros, monos, culebras. Es un delito comercializar con ellos, no por nada
esta es la mayor práctica ilegal a nivel mundial, da dinero a quienes la
practican pero dañan los ecosistemas. Me pregunto ¿A qué se van a dedicar estos
inescrupulosos el día que el planeta tierra esté desolado?
La venta
ilegal de animales en Venezuela se ubica en el tercer puesto, luego del
tráfico de armas y tráfico de personas. Un problema que desequilibra el
ambiente, rompiendo con los ecosistemas y la biodiversidad del país. Es decir,
que si usted viajaba a Canaima para ver a los tucanes en su habitad natural,
cuando vuelva en los próximos años, ya no los encontrará allí.
·Desarrollo del
ecoturismo para consumo masivo
Las bellezas naturales venezolanas de esta tierra milenaria,
parque naturales nacionales, están en peligro debido a la masificación del
turismo. Lo mismo sucede en otros sitios del mundo, como pasa con el desgaste
de las piedras en Machu Picchu, las pirámides de Egipto, entre otros. Se
pierde la conciencia colectiva por una inadecuada educación ambiental.
Otro grupo de cuidado son los Rustiqueros
citadinos abren caminos no autorizados con sus camionetas 4x4 ignorando que
además de correr peligro, dañan los suelos de zonas tan frágiles que pasarán
miles de años para que se puedan regenerar. Sin embargo, hay que decirlo, no
todos los dueños de vehículos de alta tracción cometen estas faltas contra el
ambiente, por lo cual han agrupado a compañeros con conciencia ambiental para
hacer un llamado al respeto por los paisajes naturales.
Por otro lado, están también los comerciantes que al descubrir
tales maravillas geográficas ven la oportunidad de llenarse los bolsillos de
mucho dinero haciendo construcciones sin permisos o con ellos, en zonas
protegidas bajo el régimen de administración especial con ecosistemas delicados
para practicar negativamente el turismo ecológico. ¿Qué pasa aquí?, ¿Quién vela
por el cumplimiento de las leyes en estas zonas?
La última vez que visité el campamento base frente al Tepuy
Roraima, pude constatar con mis propios ojos la cantidad de desechos dejados
por turistas en esa zona. Cabe destacar y bien vale la pena que lo diga, que la
mayoría eran desechos humanos, es decir, heces de personas. Es que claro, ¿quién
quiere cargar con su materia fecal como si fuera un souvenir? Nadie, pero lo
cierto es que si se va a visitar este lugar tan delicado y hasta sagrado, lo
mejor es cumplir las reglas. Lo demás que vi tirado en el suelo eran botellas,
bolsas plásticas y empaques de comidas tipo snack.
Aquí se viola la norma principal que dice: “Llévate de vuelta a casa la basura que
generes”
·Desechos sólidos y
líquidos
Se genera mucha basura, no hay políticas de reciclaje ni recolección
adecuada de los desechos.
Aplicaría muy bien la recomendación de Pablo Villoch sobre la
idea de cambiar modelos mentales a gran escala, esa metamorfosis sólo se logra
con educación, en este caso con educación ambiental, familiar y ciudadana, esa
materia que por conveniencia política e ideológica, sacaron del currículo académico
escolar venezolano.
En Guayana hemos tenido una experiencia (2016) con la Plaza
El Agua, ubicada en Macagua. Todos pasábamos por allí refunfuñando sobre lo
feo que estaba el lugar, sucio, desolado y atacado por la inseguridad ¿Será que alguien recibe un presupuesto para mantenerlo en
óptimas condiciones? Es decir, todos juzgábamos con razón, sobre la decadencia
del sitio, hasta que un día pasó por allí Valentina Quintero y asombrada con el
panorama, posteó en sus redes sociales la denuncia de abandono de la plaza.
Esto motivó conmoción en la región, por lo cual el grupo “Guayaneses por el
mundo” junto a varias personas nos reunimos con ambientalistas, grupos,
fundaciones y organizaciones no gubernamentales, forjando una fuerte motivación
por la recuperación del espacio, lo cual fue reseñado a nivel nacional. Le
llamamos “Jornada Ciudadana: Recuperando Nuestra Plaza El Agua”, aquí pueden ver el video que realicé
para dejar constancia de esta valiosa actividad.
Los que organizamos la actividad, no
pensamos que tendría un impacto tan grande, pero así fue, llegaron cientos
de personas con sus implementos para ayudar a limpiar la extensa plaza. Gratis,
con alegría, optimismo y unidos sin distingo político o social trabajando por
un mismo objetivo.
Revivió el lugar, Valentina aplaudió la jornada y todos nos
fuimos con la satisfacción de ejercer ciudadanía de verdad, pero con los días
llegó la decepción de ver como los responsables gubernamentales de mantener esa
zona decidieron dejarlo morir de nuevo, esperando vivamente que quienes
rescatamos el sitio con tanto amor, vayamos regularmente bajo aquel inclemente
sol a hacer el trabajo gratis de quienes posiblemente les pagan y no lo hacen.
Bien vale la pena aplaudir, apoyar y participar en
iniciativas como la de “Tapas
Por Vida” o “Tapas
Por Patas” que mediante el reciclaje obtienen dinero para ayudar a
pacientes con cáncer o animalitos en situación de calle. Es ganar – ganar, es
aportar a la sociedad, medio ambiente y la economía nacional. Igualmente otras empresas y organizaciones se suman a al reciclaje como es el caso de Fundapet en Ciudad Guayana.
·Comercio informal
No solo genera impacto ambiental por el alto flujo de personas
que se movilizan a través de trochas y caminos no autorizados a las zonas de fronteras
para hacer negocios, que en muchos casos son ilegales, como por ejemplo, el
contrabando de combustible. Además de ser una actividad ilegal, ¿Trasladan
adecuadamente estas sustancias?, ¿Hay derrames?, etc.
Por otro lado, tan sólo en el año 2017, el
oleoducto Caño Limón-Coveñas ha sido atacado unas 28 veces por guerrilleros
del Ejército de Liberación Nacional (ELN), bajo el argumento de que se apoderan
de los recursos naturales sin dejar beneficios a la población ni a la economía
del país, lo que ha originado una pérdida de 893.000 barriles de petróleo este
año. No solamente preocupa la pérdida económica sino la contaminación que estos
ataques generan en nuestras fronteras, que si bien es cierto, ocurren de un
solo lado, impactan a ambos países por igual.
Existe la falsa sensación que en la frontera con Brasil el
contrabando de combustible no sucede o es menor, pero la verdad es que está tan
presente como en la frontera con Colombia. En esta zona también hay que meter
la lupa de la responsabilidad y de la acción por un país mejor.
·Contaminación sónica
Este es un tema del que se habla poco pero si vamos a la Gran
Sabana en temporada alta, como semana santa, agosto o enero, podemos percibir que
algunos citadinos no respetan el silencio de los ciudadanos que pueblan las
zonas selváticas, por lo cual en la mayoría de los campamentos hay carteles
donde se prohíbe el uso de grandes parlantes que con su sonido quiebren la paz
y la tranquilidad de estos lugares. Es curioso, aquí volvemos el tema de la
interculturalidad, lo que los
amantes del “tunning” hacen en la ciudad y han normalizado de tanto repetir
esta acción, pues creen que en la Gran Sabana pueden refrendar, por aquello de
que el espacio es amplio, no vive nadie según ellos y son libres de hacer lo
que les plazca.
En Santa Elena de Uairén, por ejemplo, zona venezolana limítrofe
con Brasil, comercios formales e informales intentan llamar la atención de
clientes con parlantes inmensos, generando incomodidad entre los habitantes de
esta zona que en otros tiempos fue muy tranquila.
Es un tema entonces de modelos mentales negativos que hay que
modificar, una vez más lo digo, con educación. Tal parece que debemos volver a
la frase: “Caca, eso no se hace” para
que los ciudadanos del futuro aprendan a respetar a los demás y al medio
ambiente. Me pregunto lo mismo que Villoch: “¿Con
qué lentes ve esta generación actual el mundo en que vivimos?”. Comencemos
desde ya a construir los cristales de esos lentes para nuestras generaciones
futuras, no dejemos en manos de nadie más la educación de nuestros pequeños.