No me imagino lo duro que fue para Anna Frank vivir lo que le ocurría. Obviamente lo mío no le llega ni a la suela de sus zapatos pero no deja de doler esta situación venezolana que sinceramente no le veo fin.
No me estoy levantando muy temprano porque escribo, programo y publico de madrugada cuando hay señal para hacerlo.
De día, si hay agua, me baño y/o lavo ropa... si no hay, pues se usa el agua del tanque para lo básico, que si lavar los platos, por ejemplo.
Comemos una o dos veces al día porque no hay para más. Entonces hacemos una buena comida principal que no siempre es al mediodía sino a mitad de tarde para que no nos vuelva a dar hambre tan temprano. Si me da mucha hambre, me tomo un litro de agua, pero entonces está el dilema del papel higiénico que se acaba rápido.
Mi hijo ya no va a la universidad, son casi 4 millones el trimestre y con lo de su diagnóstico decidimos que vamos a descansar del agite por un tiempo para recapitular a ver que carajo vamos a hacer con nuestras vidas.
Tengo momentos de llanto, momentos de rabia, momentos de tristeza, pero intento resistir lo más que pueda a pesar de la falta de comunicación, lo cual es una muerte lenta para un periodista, pues, busco los espacios para no callarme... Asisto a los eventos que me inviten, participo en lo que puedo y quiero, si no quiero, no asisto... en estos días nos regalamos ir al cine mi hijo y yo, la pasamos muy bien y eso reconforta.
Confieso que pasé meses queriendo morirme porque no le veía sentido a nada, pero gracias a la intervención profesional de psicólogos sin fronteras y la atención de 3 psicólogas (finalmente me quedé con una sola) pude comprender que no me quería morir, yo solamente quería dejar de sufrir, entonces al repensar las cosas, me ha traído un poco (bastante) de tranquilidad a pesar de mi realidad, la realidad del país y la interacción con lo poco que me rodea...
La urbanización... y me atrevo a extenderlo a gran parte de la ciudad, es tierra hostil. Por eso no me agrada mucho salir a perder tiempo. Si salgo es para hacer mis diligencias o a cosas puntuales. En la cuadra se han mudado gente rara, muy rara diría yo, otros huyen y los otros siguen con los escándalos de siempre que ahora incluyen violencia de género y sexo salvaje con amplificador para que todos los enteremos.
En cuanto a las personas, muchas se han alejado, pero muchas, y no se trata que se han ido del país, esas que están fuera de Venezuela es como si estuvieran muertas o más bien, como si yo hubiera muerto para ellas/ellos; yo me refiero a las que viven aún aquí pero están alejadas, es una especie de abstracción generalizada, nadie quiere estar con nadie, cada quien lleva una cruz.
Y si hablamos de los grupos, se han hecho tribus urbanas de los grupos de coach que no hacen coaching, los grupos de emprendedores que te cobran hasta por respirar, los grupos religiosos que satanizan a los que no están con ellos, los grupos de agencias de viaje virtuales que forman mafias de cupos para volar, los que van a los hospitales a tomar fotografías a niños que están casi muriendo para seguir con el comercio de la lástima... lo tragi-cómico es que casi todos resultan extremistas y no dan cabida al discernimiento racional, más bien buscan personas sumisas para sacarle los pocos reales que tienen, solamente para vivir de eso... Y por favor, no se ofenda si esa no es su práctica, yo no me refiero a todos, me refiero a algunos que proliferan por ahí... si detallan, verán que hay un gentío haciendo lo mismo y puedo comprender que posiblemente sea para evadir la realidad, para no sufrir... es posible que sea un mecanismo de defensa.
En cuando a mi salud, pues, no sé... hay días buenos y otros no tanto, tengo muchas alergias, volvieron mis dolores muy fuertes de la fibromialgia, me empezó la presbicia, no veo bien. Desde hace un mes tengo entumecimiento de mis manos, pero sobre todo la derecha, esta última semana no podía mover el dedo índice, de noche (cuando logro dormir) me levanto con los dedos de las manos y pies dormidos, también me pasó con el paladar. Lo atribuyo a la falta de oxigenación porque de noche no puedo respirar bien, mis cornetes están muy grandes y la operación en Caracas es muy costosa.
A todas estas, muchas personas creen que yo soy algo así como Malula Concejal, que soy una luchadora social que vivirá los próximos 50 años haciendo voluntariado las 24 horas del día, ayudando sin recibir ni las gracias y trabajando gratis. Pues no, están confundidos, si bien es cierto que amo servir, que quiero aportar a mi país, también es cierto que yo necesito dinero para vivir, por lo que no puedo seguir ayudando sin límites. Si no pongo coto, si no pongo pautas, las personas no me respetarán ni como persona, ni como profesional. De hecho, hay unas mujeres que por ponerles ese límite (dejar de hacerles favores), se han dado la tarea de desprestigiarme en el pueblo. Sin embargo, eso no me preocupa ni me detiene, al contrario, será mi labor profesional la que hablará por mí.
Para finalizar debo decir que la vida ha dado un giro fuerte, muy violento... Y en ese giro me he topado con desconocidos que al brindarme su humanidad se han hecho amigos, por supuesto, también personas que me han visto crecer...
Me he conseguido con una profesora fabulosa, aquella que yo le sacaba mala nota, pues ahora me dona medicinas para que mi corazón funcione mejor; me he topado con una hermana compañera de derechos humanos que desde fuera del país, me ha brindado su mano para seguir adelante en medio del caos venezolano; también una hermana de vida que hace un esfuerzo grande por contribuir en algo para Gabo; otra amiga que cuando viaja, hace el favor de convertirse en puente para que las cosas me lleguen.
Encontré que a través de lo que escribo hay personas que se identifican conmigo, desde la madre patria o desde Perú, en la medida de sus posibilidades, me ayudan con mis hormonas para que mis ovarios funcionen mejor. Es conmovedor contar con unos pocos amigos...
La primera vez que me llegó la cajita de medicinas lloré como loca, no lo podía creer, primero que llegara todo sano y salvo, segundo, que se tomaran la tarea de ayudarme y finalmente que estemos pasando por esta situación tan bochornosa.
Atrás quedaron las faltas de respeto de personas por quien yo metía mis manos en el fuego, que pidiéndome fotos de mi refrigerador para ver si de verdad no teníamos comida en casa, se burlaban de nuestra situación. De ese tipo de personas no quise saber más, y no se trata de hacer una lista negra de personas, se trata de respeto por mí misma, no lo merezco. Igualmente aquellas que me escribieron voluntariamente para ofrecerme ayuda y aún la sigo esperando... simplemente me alejé, ya sufre uno con lo de aquí como para estar de masoquista con sufrimiento adicional por la actitud de alguien que no comprende la situación venezolana. ¡Qué va!, que vayan a otro lado a burlarse o chismear con la desgracia ajena. Conmigo no cuenten para alimentar su ego.
A continuación mi artículo sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), en esta oportunidad destacando la situación de Servicios Básicos en el estado Bolívar, Venezuela.
Dicho artículo forma parte de la más reciente publicación de Amnistía Internacional en Venezuela, organización fundada en 1961, presente en más de 150 países y territorios, donde trabajan con independencia política, económica y religiosa.
La publicación de la revista en digital completa (41 páginas), la pueden descargar en el siguiente link: Publicación completa
Les invito a compartir, no solamente mi artículo sino también el trabajo de investigación de Amnistía Internacional, el cual refleja la gravedad de la crisis humanitaria compleja al sur del país.
Vista panorámica desde Alta Vista - Ciudad Guayana (2019). FOTO: Karla Avila M.
Contexto
sureño
El estado Bolívar vive una situación extraordinaria
que produce daños y pérdidas ambientales, económicas, sociales, materiales y
humanas. Las necesidades han sobrepasado las capacidades de una región que
antiguamente fue próspera.
Bladimiro Morillo (+), fundador y forjador de Ciudad
Guayana, siempre comentaba sobre su llegada, hace más de cincuenta años atrás, a
lo que hoy es Puerto Ordaz, la describía como un “gran monte” que gracias a la planificación de mano extranjera y
criolla surgió de una selva lejana a la capital venezolana, llegando a ser
referencia de desarrollo, productividad, planificación y urbanismo.
Inauguración del Muelle de la Orinoco Mining Company en 1954
San Félix, aquel puerto que floreció gracias a las importaciones y
exportaciones, a orillas de la confluencia de los ríos Caroní y Orinoco
(Caronoco), fue la principal base económica entre 1865 y 1909, movimiento
portuario que dio pie a un gran eje de producción minera y la llegada de Iron
Mines of Venezuela y la Orinoco Mining Company.
En esta zona del sur del país se alcanzaron sueños a través de metas de producción
logradas por las empresas básicas, fue la Corporación Venezolana de Guayana
(CVG) pilar que construyó una historia de toneladas métricas de minerales que
colocaron a la nación a la vanguardia de la economía mundial.
Actualmente, en el año 2019, el cambio es abismal, verdaderamente lo que
ahora existe es una región deprimida, con corrupción redundante y carencia en
los servicios básicos.
Es allí donde apunta el foco, en la carencia de los servicios públicos mínimos
que necesitan los individuos para vivir dignamente, situación que viola los
derechos humanos de los ciudadanos y motivo por el cual se han registrado más
de nueve mil protestas en todo el territorio nacional, de las cuales un poco
más de cuatro mil han sido por servicios básicos; en el estado Bolívar quinientas
cuarenta y seis protestas hasta el mes de mayo del año en curso, según cifras
del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.
Prostesta Redoma Chilemex (2019). FOTO: Karla Avila M.
Servicios invisibles
En encuesta realizada a 114 habitantes del estado Bolívar, de los cuales
98 personas se ubican en Puerto Ordaz (86% de los preguntados) se pudo
constatar, según sus valoraciones, que 97,4% de los encuestados manifestaron
fallas en el suministro de gasolina, un 93% en mal servicio del aseo urbano y
89,5% ha presentado problemas con el acceso a internet.
En otros servicios hay que destacar que reportaron fallas en 87,7% del
servicio de agua potable; 82,5% de los encuestados manifiestan que tienen
deficiencias en alumbrado público de sus zonas residenciales; al 76,3% de esas
personas, le ha fallado el servicio eléctrico residencial; un 75,4% detecta problemas
graves en el asfaltado de las vías públicas.
Basura en el centro de Puerto Ordaz (2019). FOTO: Karla Avila M.
Este es el agua que sale por las tuberías de las casas en el centro de Puerto Ordaz (2019). FOTO: Karla Avila M.
Un notable 70,2% califica negativamente el transporte público; un 68,4%
tiene dificultades para obtener gas doméstico; al 68,4% le falla con alta
frecuencia el servicio de telefonía celular de distintas operadoras, al igual
queuna representación del 67,5% no
cuenta con telefonía fija de la estatal Compañía Anónima Nacional Teléfonos de
Venezuela (CANTV) o le ha fallado el servicio en sus hogares; el 36% de
los ciudadanos también reportan botes de aguas negras o servidas en la vía
pública.
“La carencia de los servicios
públicos en la región ha afectado el modo de vida de sus ciudadanos; por
ejemplo, el servicio de atención a emergencias 911 no funciona correctamente,
el servicio policial igualmente, el de salud, el de gas doméstico, todos se han
visto desmejorados. Los servicios públicos son determinantes en la vida diaria
de las personas, es por ello que un grupo de mujeres hemos creado este
observatorio para monitorear esta problemática, porque requerimos del apoyo del
ciudadano, que denuncie sus necesidades y podamos levantar información para
atender dichas carestías”, indicó Aliana Estrada, coordinadora del
Observatorio de Servicios Públicos en Guayana.
No vemos luz
Existe la falsa creencia que en Ciudad Guayana nunca se va la luz porque
aquí están las centrales hidroeléctricas que surten de electricidad a
Venezuela, pero lo cierto es que en sectores como Nueva Chirica en San Félix,
denuncian que desde hace más de veinte días no tienen energía eléctrica. Diario
Primicia: 20 días sin luz en Nueva
Chirica[en línea] 20.06.2019. https://primicia.com.ve/guayana/ciudad/20-dias-sin-luz-en-nueva-chirica/Consulta del 16.06 al 22.06.19
En la encuesta anteriormente
mencionada, tenemos que un 62,8% (71 personas) dicen contar parcialmente
con alumbrado público en su urbanización; mientras que el 100% de los
consultados manifestó haber presentado bajones de luz en sus viviendas, de los
cuales, el 76,1% dicen haber sufrido algún daño a sus artefactos eléctricos, causado
por las fallas del sistema los últimos 3 meses; finalmente le quitan el
suministro de servicio eléctrico en sus casas al 38.9% por lo menos una vez a
la semana.
Entren que caben cien
En las calles de Guayana se ve la anarquía en el servicio de transporte,
se observan pocas unidades por las calles, todas ellas abarrotadas de personas,
quienes antes de poder subirse a algún autobús, pasan hasta tres horas
esperando para llegar a sus destinos.
A esto se le suman los atracos, tanto en las paradas como dentro de los
vehículos, los altos costos de los pasajes, la interrupción de algunas rutas y
la peligrosa improvisación ante el uso de las llamadas “perreras”, una suerte
de cabinas en forma de jaulas andantes y los camiones de carga tipo volteo cuya
función verdadera es transportar materiales de construcción, que en el pasado
han causado la muerte de pasajeros. Transparencia Venezuela: En Ciudad Guayana el transporte es poco, caro
y peligroso[en línea] 11.12.2017
https://transparencia.org.ve/project/ciudad-guayana-transporte-poco-caro-peligroso/Consulta del 16.06 al 22.06.19
Yoel Navarro trabaja en Puerto Ordaz pero vive en San Félix, en varias
oportunidades le ha tocado caminar más de 10 kilómetros para poder llegar a su
hogar: “Mientras camino, voy rogando tener
algo de suerte y que alguien compasivo se detenga para que me lleve hasta mi
casa, a veces ocurren esos milagros, pero no siempre. Ese recorrido que normalmente
hago en 15 minutos si voy en transporte, cuando lo hago a pie, puedo tardar
hasta tres horas si le doy rápido”.
Guillotina que cercena la
educación
El contexto educativo, muy poco mencionado ante la opinión pública,
también se ve afectado en el ejercicio del derecho a la educación de niñas,
niños y adolescentes, como consecuencia del funcionamiento deficiente del
mismo, ante la complejidad de la realidad actual donde podemos encontrar
escuelas con servicios básicos parciales o completamente ausentes.
Hay ausentismo escolar, lo que genera que el profesorado tenga que
plantear nuevas estrategias para poder culminar el año escolar con una conquista
medianamente aceptable. Doris Guzmán, presidenta del Colegio Nacional de
Profesores, seccional Caroní señala que existe un 50% de abandono en todos los
niveles escolares. Diario Primicia: 50% de ausencia en aulas por problemas de
traslado [en línea] 16.06.2019 https://primicia.com.ve/guayana/ciudad/50-de-ausencia-en-aulas-por-problemas-de-traslado/Consulta del 16.06 al 22.06.19
Además, padres, madres y representantes comentan sobre la insuficiencia
de personal docente calificado, debido a que se han visto en la necesidad de
migrar forzosamente fuera del país como consecuencia de la Emergencia
Humanitaria Compleja que se vive en la nación, lo que genera baja calidad
académica que a mediano plazo influye en alumnos con serias dificultades en sus
nociones básicas al ingresar a niveles de educación superior, ya que no logran
acabar el pensum completo que les permitirá avanzar correctamente en su
aprendizaje, lo que a futuro será obstáculo en sus estudios universitarios.
Calidad de vida o muerte
El sur de Venezuela se divide entre los que aman la región y apuestan a
no dejar morir esta zona a punta de emprendimientos que nada tienen que ver con
la minería; esas personas valientes ponen en práctica la solidaridad,
organización, perseverancia, disciplina y la tan aclamada resiliencia como
valores para mejorar una sociedad que ha sufrido efectos demoledores de sus
capacidades esenciales; por otro lado, radicalmente opuesto, están los que
crean conflictos de poder por el control de los recursos naturales y territoriales
estratégicos, la violencia generalizada, corrupción, restricción de libertades
e instauración de diversas mafias.
Alí Daniels, de la Organización No Gubernamental “Acceso a la Justicia”
asevera: “Lo de los servicios públicos en
Guayana, lo que demuestra es el apartheid económico y social en que se
encuentra la provincia venezolana para convertir a Caracas en una escenografía
donde no pasa nada, donde todo está bien. Lo de Guayana no solamente es discriminatorio,
como en el resto del interior del país, sino que pone en evidencia lo perverso
de este régimen que sacrifica a la mayoría del país porque Caracas mantenga su
idea de fachada de un gobierno que viola constantemente los derechos humanos”.
La dinámica de vida en el interior del país no es fácil, es tan compleja
como en otras zonas fronterizas de Venezuela, el nivel de impacto regional ante
las restricciones de los derechos económicos, sociales y culturales debilitan a
todos los ciudadanos en distintos niveles de intensidad, pero los impacta por
igual.
Se ha abierto una gran brecha entre los que tienen y los que no tienen,
lo cual encumbra ambos extremos. En una misma calle se puede observar la
discoteca de moda de la ciudad abarrotada de carros y a menos de cinco metros
la existencia de una larga fila de más de trescientos vehículos que pasan hasta
tres días para poder surtirse de combustible, ese es el contraste que se vive
en Guayana.
Daniels: “En Guayana se violan
masiva y sistemáticamente los derechos humanos poniendo en riesgo la vida de
los venezolanos, por ejemplo, ya tenemos denuncias visibilizadas por la Coalición
de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la vida “Codevida” de personas
con alguna condición renal a los cuales no solo se les pide que lleven los
insumos para hacerse la diálisis sino que además lleven combustible para que
las plantas que les dan electricidad a esos centros de salud puedan trabajar.
La salud se ha privatizado, porque se ha puesto en los bolsillos de los usuarios
la carga de su propia salud”:
Al sur del estado, lugar donde se ubican los municipios El Callao y Gran
Sabana, cercanos a Brasil, la historia es igual o peor en cuanto a los
servicios básicos, pero el tema del combustible, es lo que más afecta a los
ciudadanos, ya que han llegado a pasar hasta siete días sin poder surtir a los
vehículos en zonas como Tumeremo y Santa Elena de Uairén.
El abogado Alí Daniels concluye: “En Bolívar, adicionalmente está la economía
de la minería que ha convertido al resto de la población en rehén económico de esta,
en el sentido que esa actividad ha trastocado los precios y valores de los
productos en ese estado, lo que hace que la carestía de la vida en la región,
sea mayor al resto del país porque el oro puede más que el Bolívar Soberano”.
El mayor anhelo de los habitantes del estado Bolívar es que los servicios
básicos del estado mejoren, constantemente denuncian el mal estado de sus
calles, avenidas, el exceso de basura acumulada, zonas en penumbras, hogares
sin gas ni internet, pero también trabajan por dar soluciones desde la
ciudadanía para mejorar la situación actual.
Es así como
nació un movimiento de empresarios llamado Asociación de Comerciantes y
Empresarios del Centro de Puerto Ordaz, quienes sumaron esfuerzos para recuperar el centro de
la ciudad, comenzando con el encendido de las luces navideñas de la carrera El
Palmar en diciembre de 2018.
Gabriela Mazzeriolli expresa: “En
medio de tantas dificultades es importante unirnos para sacar el país adelante.
Esta iniciativa no busca discusiones ni políticas, ni ideológicas, simplemente
queremos unirnos para rescatar nuestras calles. Tenemos muchos proyectos por
hacer”. Correo del Caroní: Empresarios se unen para
recuperar y revivir el centro de Puerto Ordaz [en línea] 9.11.2018http://www.correodelcaroni.com/index.php/ciudad/337-empresarios-se-unen-para-recuperar-y-revivir-el-centro-de-puerto-ordazConsulta del 16.06 al
22.06.19
Existe también otra propuesta
ciudadana, es la asociación civil sin fines de lucro “Frente de IntegraciónVilla Asia”, conformada por un grupo de vecinos que viven en esa urbanización,
los cuales se organizaron para rescatar la Plaza Gandhi y de allí se derivaron
diversas jornadas de limpieza, recuperación de la zona, actividades deportivas,
donación de medicinas, jornadas médicas y diversas actividades culturales que
fomentan la cultura de paz y ciudadanía.
Pedro del Moral, presidente del FIVA: “Hacemos autogestión debido a la deficiente atención de los organismos gubernamentales a quien les competen los servicios básicos de la comunidad. Aglutinamos esfuerzos para la limpieza de nuestra plaza, iluminación, corrección de fugas de agua, colaboración con graduandos de las escuelas y muchas otras. Las actividades se planifican en reuniones semanales y luego se asignan coordinadores”.
Igualmente existe un grupo de medioambientalistas llamado “Ecovoluntarios”,
quienes fomentan la ecología, el reciclaje y la siembra de árboles que además
de embellecer la ciudad, generan oxígeno y brindan sombra ante el calor propio
de la región.
Fundación Mefri, entidad privada sin fines de lucro, sin afinidad con
partidos políticos, formada por un equipo multidisciplinario, del mismo modo, busca
gestionar acciones en pro del bienestar y la calidad de vida, a través de la
ciudadanía, convivencia, identidad, cultura, memoria, hábitat, urbanismo, ambiente
y la seguridad ciudadana.
Al final, podemos encontrar un grupo de personas que no solo desean mejor
calidad de vida sino que trabajan por lograr esa meta ante las adversidades de
una región que se niega a morir en la desidia de sus gobernantes.
Waldo Negrón,
ingeniero y conferencista: “Vale la pena
siempre seguir adelante, mi idea de Guayana para el futuro, es que tenemos que
ser optimistas, lo urgente es vivir, todos conocemos los números que nos
destacan como una de las regiones con mayor riquezas naturales del mundo,
deberíamos ser la envidia del mundo porque somos un país agraciado por Dios,
pero paralelo a eso, tenemos mucho que mejorar, hay que corregir conductas para
ser mejores ciudadanos; a veces somos simplemente habitantes, gente que vive en
Puerto Ordaz pero no nos comportamos como ciudadanos, solemos tener mucha
improvisación, planificamos poco, nos cansamos rápido, somos impacientes, nos
encanta el personalismo, el individualismo, nos falta manejo emocional, nos
resistimos al cambio, todo esto hace que los recursos naturales sirvan de poco,
¿de qué sirve tener riquezas si la gente no se prepara?, ¿Es que acaso no nos
merecemos un país mejor?”.
Negrón aspira
ver una ciudad distinta, que crezca en amor propio, en formación y capacitación,
una urbe que dé servicio a los demás, una localidad que se llene de vergüenza y
salga adelante con desarrollo, recalca: “Muchos
organismos no funcionan pero nos falta conducta ciudadana, hacer las cosas con
calidad y desarrollar el concepto de excelencia. Si seguimos haciendo las cosas
del mismo modo, tendremos resultados iguales, es predecible, tenemos una magnífica
oportunidad para retarnos a nosotros mismos y exigir al gobierno pero también
trabajar, comprometernos por una mejor Puerto Ordaz. Conformar equipos sólidos,
promotores, seguimiento a proyectos, aliados de la sociedad civil, gente decidida,
personal calificado, pensamientos de grandeza. No podemos entregarnos a la
mediocridad. No solamente es un cambio de gobierno lo que nos salvará, no
necesitamos petróleo sino gente de primera. Lo que hacemos hoy nos está
llevando a la Puerto Ordaz que deseamos? No basta con recordar a Leopoldo Sucre
Figarella, ya él no está aquí, vamos a comprometernos a ser cada uno de
nosotros un Leopoldo Sucre que da lo mejor por una sobresaliente ciudad”.
¿Vale la pena? Sin duda alguna que sí; tener calidad de vida y sentirse a plenitud, libre, alcanzar autorrealización con las necesidades básicas cubiertas, vale la pena. Ningún ser humano sometido a tantas carencias puede estar psicológicamente equilibrado para subsistir como debe ser.
Alta Vista - Ciudad Guayana (2019). FOTO: Karla Avila M.
¡Mujerón!, es
una palabra de uso común, con la cual, mi abuela Lucelia se refería a una mujer
con eme mayúscula, esa que representa poder en la sociedad, una dama que
potencia sus virtudes y minimiza sus defectos a través de la perseverancia,
independencia, asertividad, valentía, confianza en sí misma, aceptándose tal
como es, sin miedo al qué dirán; concepto muy lejano a la etimología que le dan
los machos machotes a la palabra mujerón: “mujer excesivamente bella y sexualmente
apetecible”, aunque cabe decirlo, no por adular ni faltar el respeto sino más
bien por reconocerlo, Evan, como le decía de cariño, era elegantemente hermosa
y eso no se puede negar.
Y bueno,
aunque este escrito lo lean muchas personas, es algo entre Evangelina y yo, es
conversar sobre una persona que admiro y quiero mucho por todo lo que
representa para las mujeres latinoamericanas, una persona que sabía lo que
quería, trabajó y generó cambios al dar a conocer la realidad de de las mujeres,
logrando transformar esas realidades sombrías en un futuro prometedor pero que
aún debemos encaminar para que no existan retrocesos.
Ella nos
enseñó que las mujeres estaban vinculadas a un complejo proceso histórico,
derivado de factores políticos, culturales, económicos y sociales que
determinaron un proceso acumulativo de discriminaciones contra las ellas, en
todas las esferas sociales, políticas, culturales y religiosas.
Trabajó
incansable y disciplinadamente por proporcionar garantías constitucionales, por
promulgar leyes apropiadas para prohibir la discriminación por razones de sexo
de todas las mujeres y las niñas de todas las edades y garantizar a las
mujeres, sea cual fuere su edad, la igualdad de derechos y el pleno disfrute de
ellos.
Nos hizo plantearnos
la construcción de una agenda legislativa de las mujeres como un hecho político
organizado y claramente intencionado, creó esa conciencia política sobre las
posibilidades de participación femenina, la sensibilización sobre igualdad y
criterios de género. Optimizó los procesos de exploración y recepción de
demandas de la sociedad sobre determinados temas.
Si bien es
cierto que no todo lo planteado funciona espléndidamente, también es verdad que,
gracias a ella, se abrió una gran brecha para que todas y todos caminemos con
marcha firme hacia la optimización de las leyes, ya que de ahí deriva la
efectividad de la aplicación de las mismas. Es importante una agenda legislativa
al respecto pero también la obediencia y la debida ejecución de esas leyes al
entrar en vigencia.
Inteligentemente
puso el foco en las culturas androcéntricas, esas que hacen referencia a la
práctica de otorgar a los varones una posición central y única en los
parlamentos, esas que refuerzan el acento patriarcal del trabajo legislativo,
porque excluyen, sectorizan, desvalorizan o tienden a minimizar o postergar el
tratamiento legislativo de asuntos vinculados con necesidades prácticas y
estratégicas del género femenino.
A las mujeres
que sabemos lo que queremos, nos llaman súper poderosas, pero en realidad el
único poder que tenemos es el de la palabra, es por ello que Evangelina decía:
“Tu palabra es tu poder”, lo que se traduce en dar un paso adelante por el
principio de igualdad de derechos y la no discriminación de las mujeres.
Esta mujer que
por fortuna conocí, se esmeraba con gran ahínco en observar, estudiar y dar a
conocer las tendencias existentes en latinoamérica en relación con los avances
constitucionales, legales e institucionales de los derechos de las mujeres y
los soportes internacionales que han contribuido a dichos avances.
Por esta razón
y mucho más, es que despedimos con melancolía a la profesora Evangelina García
Prince, notable antropóloga, socióloga, maestra de muchas personas dentro y
fuera de Venezuela, presencial, virtual y cercanamente a cada quien que se le aproximaba
con curiosidad de saber sobre el feminismo y lo que ello implica, ella
compartía todo su conocimiento con gran alegría, la mejor disposición, sin egoísmos
de brindarnos su sabiduría.
Por ello, como
herederas que somos de dicha labor, tenemos el deber de garantizar la
sostenibilidad del trabajo realizado previamente por mujeres como Evangelina,
esa faena no puede morir con el final de su vida, más bien, debe renacer como
continuidad de su existencia física.
Equidad y sororidad como aporte al progreso de Venezuela.
POR: Karla Ávila Morillo para la REDAC
La profesora Quiteria
Josefina Franco Coronado, nació y vivió en Maracaibo, estado Zulia, hasta el
año 1999, cuando decidió mudarse a la capital venezolana. Sus estudios
comprenden la carrera de educación, mención Idiomas Modernos (inglés y francés)
en la Universidad del Zulia. Luego prosiguió con un diplomado en traducción
(inglés-español) en la Universidad Metropolitana de Caracas y finalmente
culminó una maestría en Lingüística Aplicada en la Universidad Simón Bolívar,
también en Caracas. Sin embargo, nunca se ha detenido en el crecimiento
personal, ya que ha tomado diversos cursos y talleres en materia de derechos
humanos, feminismo, desarrollo humano, redes sociales, liderazgo, entre otros
ámbitos, que le han permitido crecer en aprendizaje para luego propagar ese
conocimiento.
Ella piensa,
desde lo más profundo de su reflexión, que no fue una disposición muy madurada,
el querer hacer una carrera en Derechos Humanos, simplemente todo se fue dando
hacia ese camino: “Yo creo que ha sido la
vida, no fue una decisión al principio, muchos sucesos me llevaron hasta que,
finalmente, sí tome la decisión de dedicarme a la defensa de derechos humanos.
Descubrí que más que un trabajo era una labor que me enriquecía como ser
humano, me formaba como ciudadana y me da mucha satisfacción personal y
profesional”.
FOTO: Cortesía
Quiteria es
abierta y orgullosamente lesbiana, es pionera del movimiento que defiende los
derechos de esta comunidad en Venezuela, trabaja en ello desde hace unos 17
años. Su historia está compuesta de eventos diferentes. En el año 2002 entró en
contacto con la organización llamada “Amazonas de Venezuela”, la primera ONG
venezolana de mujeres lesbianas y con ellas comenzó a escribir algunos textos
para la web. Asevera Quiteria: “Textos
que hoy en día yo los criticaría mucho, pero eran mis inicios. Entre 2004 y
2008 me dediqué a mi entorno personal. En 2009, llegaron a mi vida unos perros
hermosos y regresé al activismo de protección animal, a perros en particular.
En 2012, dentro de la Universidad Simón Bolívar había un grupo de diversidad
sexual cuyo profesor asesor se jubiló y los chicos y chicas quedaron solos,
entonces yo me ofrecí a ayudarlos.De
ahí entré en contacto de nuevo con las organizaciones LGBTI que ya había
conocido en 2003. Después me acerqué con ACCSI, organización que trabaja con
personas que viven con VIH y de ahí en he interactuado con otras ONG de Derechos
Humanos”.
Durante el
2013, comenzó a trabajar con “Unión Afirmativa” como
voluntaria, llevaba las redes sociales. En el año 2014, quien era el
coordinador de esta organización se casó en Argentina y se fue a vivir a
España. Quiteria sintió tristeza porque la ONG iba a morir debido a que el
coordinador se había ido del país, y nadie más dentro de la organización quería
o podía asumir aquella coordinación, entonces se ofreció a tomar las riendas,
cumplieron con todo el proceso formal y desde ese entonces pasó a estar al
frente de la organización desde el 2014.
Para 2015, ya
estaba colaborando en la redacción de un informe especial sobre la situación de
personas LGBTI que se presentó en audiencia formal ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH), la primera
audiencia de una hora, exclusivamente para ese tema. Expresa que de ahí en
adelante, no se ha detenido y siente que ha sido un gran descubrimiento para ella,
un gran cambio en su vida, que le llena internamente y la hace sentir útil como
ser humano.
Desde hace
varios años ha estado realizando actividades exclusivamente para mujeres
lesbianas, foros, talleres, charlas, etc. Eso le ha permitido conocer las
realidades de diferentes mujeres. Lo que ha recogido hasta ahora es que hay
mucho temor. Algunas de ellas han renunciado a sus trabajos debido a la
discriminación. Otras no se atreven a decir nada sobre su vida personal por
temor a la reacción, el riesgo de perder sus empleos. Todo esto con base en los
comentarios y chistes que escuchan de sus compañeros de trabajo sobre la
homosexualidad. Otras mujeres lesbianas comentan sobre las dificultades dentro
de sus familias. Muchas veces se abstienen de contarle a sus familias por temor
a ser echadas del hogar. “Hoy en día eso
de hacerse independiente es muy cuesta arriba para los jóvenes, también los es
para muchos adultos. Pero definitivamente, no puede ser agradable tener que
vivir ocultando una parte esencial de nosotras mismas. La sexualidad, los
amores, el noviazgo, el enamoramiento, son etapas muy bonitas de la vida. Nadie
debería tener que ocultar esa etapa tan bonita de la vida por temor a ser
rechazada”.
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Quiteria
encuentra en la REDAC una red de personas
muy variada. Gente que trabaja en las comunidades, personas más cercanas a las
necesidades, dice: “Me gusta que podemos
ser activistas ciudadanos, es decir, sin ser parte de una organización pero si
trabajas con la gente eres bienvenido. Nos une el interés por los derechos
humanos pero desde un lado más fresco.Cada
espacio donde pueda compartir con otros activistas y hablar sobre los derechos
de las personas LGBTI ahí estaré”.
Asevera
tajantemente queel trabajo en equipo
siempre es importante. Sin embargo, cuando no hay un equipo hay que seguir
trabajando. “No podemos detenernos a
llorar o lamentarnos si no hay un equipo o grupo de personas con quien
trabajar. Con esta crisis en el país, se ha ido mucha gente”. En Unión
Afirmativa, por ejemplo, el año pasado, 2018, se fueron tres personas. Y no por
eso se detuvieron. En la organización se reinventaron, llegaron nuevas
personas, nuevos colaboradores, y siguieron adelante.
Ella vincula sus
proyectos personales con los derechos humanos. Se ha convertido en su proyecto
personal la creación de una comunidad de mujeres lesbianas. Está segura que es
necesaria crearla, considera que no ha existido nunca una comunidad lésbica
sólida que se una para actuar por sus derechos humanos. Afirma que la realidad
es que las mujeres lesbianas de cierta edad han descubierto su “lesbiandad” a
una edad muy tardía y no existen grupos a donde poder ir y conseguir apoyo,
además, hay aún mucho temor a mostrarse como mujer lesbiana, asunto que le llena
de mucha tristeza porque no se trata de mostrar tu orientación sexual, se trata
de que se oculta una parte importante de sus vidas, que es el vínculo amoroso
hacia otra persona, el vínculo familiar, y nadie puede ser feliz teniendo que
ocultar una parte tan esencial y bonita de la vida. Expresa con emotividad: “Deberíamos poder vivir nuestra vida en
total libertad. Deberíamos poder mostrar y expresar libremente la felicidad que
se encuentra en el ser amado sin temor a ser señalados, rechazados o acusadas
de ser raras.Y además, hace falta una
comunidad lésbica que exija sus derechos. No ha sido fácil, pero confío en que
se puede lograr, para eso hay que tener paciencia y avanzar sin parar, sin
apuros”.
Tal como se
menciona antes, Franco trabajó con el grupo de diversidad sexual
de la Universidad Simón Bolívar como profesora asesora. Luego fue coordinadora
de la Red LGBTI de Venezuela, ahí se atareaban cinco organizaciones por un
mismo fin. También ha participado en proyectos muy puntuales con otras
organizaciones, con PROVEA por ejemplo, se ocupó de la documentación sobre la experiencia
del trabajo en red, instrumento que se encuentra en varias páginas web y es de
libre consulta. Con ACCSI participó en
la redacción de diversos informes y actividades. En 2017, realizaron un mural
en la calle, junto a la estación del Metro en Chacao junto a “Acción Ciudadana Contra El Sida”
y el portal de noticias “Crónica Uno”. Hace
un par de años hizo alianza con “Equivalencia
en Acción” organizaron un foro para presentar los informes relacionados con
el Examen
Periódico Universal (EPU) a Venezuela en las Naciones Unidas. Junto a FREYA, Efecto Cocuyo y AVESA estuvo en talleres de
empoderamiento a mujeres. “He trabajado
con muchas organizaciones en muchas actividades, con CODHEZ del estado Zulia en
dos oportunidades los he acompañado para la feria de DDHH que organizan
anualmente. En Lara con FUNPAZ
participamos con ellos en un foro en Barquisimeto. En Amazonas tuve un proyecto
con mujeres indígenas. Al estado Bolívar fui para participar en un foro con
estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello. Por ser profesora
universitaria participo en muchas actividades estudiantiles”. Adicional a
todo lo descrito, tiene participación en ONU Mujeres a título personal y ad
honoren. Esa labor le ha dado la oportunidad de aprender mucho sobre los foros
internacionales y conocer desde adentro cómo funciona la Organización de Naciones
Unidas.
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Comenta que en
el área de los derechos humanos ha aprendido que hay que lograr alianzas, hay
que tener apoyo, y eso se logra con trabajo serio. Hace hincapié en que se debe
actuar dentro del marco de lo correcto, con honestidad, sinceridad y mucha
seriedad en el trabajo. “Eso es lo que logra que las personas confíen en ti y
en el trabajo que haces. Esa ha sido mi política desde siempre, hacer un
trabajo honesto sin perder de vista el objetivo, lograr que las personas LGBTI
tengamos los mismos derechos que el resto de la población”.
Cuando la
comunidad a la cual representa es atacada, Quiteria se llena de mucha
impotencia, frustración y al mismo tiempo de ganas de seguir trabajando. Seguir
denunciando, continuar insistiendo en que las victimas denuncien. La denuncia
tiene un poder muy importante, que busca justicia para la víctima y previene
futuros actos de violencia. Por eso insiste en hacerle ver a la gente que
denuncie en las instituciones, en la fiscalía, en la defensoría del pueblo. La
denuncia por las redes sociales solo sirve para visibilizar el suceso, posiblemente
en alertar a otros de un problema, pero no ayuda a lograr justicia por completo.
Las personas
LGBTI hemos sido señalados y discriminados durante muchos siglos y en los
últimos 50 años hemos sido protagonistas de luchas y grandes logros, hemos
conquistado espacios que nunca antes hubiésemos pensado. Sin duda estamos
cambiando el mundo. Creo que reconocer esa capacidad de lucha, la fortaleza que
hay en cada una de nosotras es lo que nos llena de esperanza. Hay momentos
duros, pero también hay momentos de alegría y triunfos.
Quiteria
Franco no se ha sentido discriminada pero sí ha sido discriminada. Precisamente
por eso, lo denunció en la universidad donde trabajaba. Presentó sus argumentos
por escrito, habló con todas las autoridades. Le tocó demostrar que en efecto
hubo discriminación en su contra por ser mujer, por ser lesbiana, por su edad,
por todo aquello que pudieron decir para impedir su ascenso durante varios años.
Pero ella no se dio por vencida. Finalmente, logró la justicia que tanto
buscaba. Pudo ascender, ganar un concurso, por lo cual se quedó durante un año
y luego renunció. Dice: “La universidad
dejó de ser para mí un lugar que me ofreciera beneficios, ni económicos, ni
sociales, ni personales. Además, había logrado encontrar en los derechos
humanos mi razón de ser, lo que ya no encontraba en la universidad.
Definitivamente, retirarme de la universidad fue una buena decisión”.
Entre los
aspectos más vulnerables de la comunidad LGBTI en Venezuela, ella opina que el
principal problema es la falta de protección legal. Es decir, que las personas
trans e intersex no puedan realizar el cambio de nombre y su género o sexo es
el punto de partida para la negación de otros derechos como la educación, la
alimentación, la salud: que no tengan acceso a un sistema de salud que les
proporcione el tratamiento de transición de género, es otra falta del Estado
para con sus ciudadanos.
En cuanto a
las parejas homosexuales, el hecho de no poder acceder al matrimonio civil
redunda en la violación de muchos otros derechos como el de fundar una familia,
protección mutua a través de servicios de salud, planificación familiar social
y económica al no poder acceder de manera conjunta a préstamos bancarios para
adquisición de viviendas, el poder de decidir sobre la salud y el bienestar de
la pareja, la imposibilidad de heredar, en fin. Pero además, los daños
adicionales a terceros. Por ejemplo, la desprotección legal a niños concebidos
en esas familias, o niños de relaciones anteriores. ¿Quién protege a esos niños
de los vacíos legales en los que crecen, de la discriminación y acoso escolar
por ser hijos de parejas del mismo sexo cuando en las escuelas no se está
abordando esta realidad?. Porque las familias homoparentales son una realidad
existente en el país y cualquier otro lugar del mundo.
La comunidad
LGBTI no tiene una protección real y efectiva contra la discriminación a causa
de la orientación sexual o por la identidad de género.En Venezuela está prohibida la discriminación
en el empleo pero no existen los mecanismos prácticos que garanticen ese
derecho. En cuanto al derecho la salud, ¿cómo se puede garantizar que las
personas no sean discriminadas en los centros de salud? y de existir ¿dónde se
denuncia?. No existen protocolos para atender y procesar esas denuncias por
discriminación debido a la orientación sexual, identidad o expresión de género
de las personas LGBTI. Por todo esta realidad sobre la protección legal,
considera que también debe ir acompañada de formación a la sociedad a
profesionales claves y a formar a los futuros profesionales. En las escuelas y
universidades hay que iniciar formación con enfoque de derechos humanos y
perspectiva de género.
Es Importante
y necesario.
Enfatiza: “Creo
que debemos comenzar a vernos a nosotros mismos como ciudadanos, con derechos.
Y para conocer nuestros derechos debemos formarnos. Aprender a identificar
cuando nuestros derechos están siendo violados, cuando estamos violando un
derecho y como defendernos o defender a otros. Pero, creo que el enfoque debe
ser mucho más pragmático. Traducir los derechos humanos al día a día para que
el ciudadano pueda entenderlos fácilmente”.
Parte del
rechazo hacia las personas LGBTI proviene de la ignorancia, el desconocimiento,
la falta de información sobre la sexualidad, y sobre los derechos sexuales. Afirma
que ese desconocimiento se alimentó de prejuicios y creencias posteriormente
transformadas en estigmas. Invita a que todos desaprendamos y volvamos a
aprender lo correcto para fomentar el respeto hacia el prójimo. Es necesario
derrumbar, destruir esas creencias con información real, científica, con hechos,
no con creencias o fe ciega o ideologías de ningún tipo.
Está
convencida que hay que hacer un trabajo para lograr un cambio cultural. Las
personas cambian, los tiempos cambian y, por ende, las culturas cambian. Éstas
no son estáticas. Los avances se dan cuando los ciudadanos deciden actuar y
modificar aquello que no les satisface, que les resulta insuficiente a sus
necesidades. “No podemos sentarnos
esperar que quienes somos activistas los llamemos a marchar a protestar. Cada
persona debe actuar en el lugar que se encuentre por ese cambio que desea. En
el trabajo, en la escuela, en la universidad, el hospital, en el ministerio, en
un banco, en un centro comercial, en la iglesia a la que acude. En cualquier
espacio en el que este y presencie una injusticia. Cada injusticia es una
oportunidad para alzar la voz, no para callar, mirar a un lado o decir, esto no
es conmigo. No, cada injusticia es una oportunidad para propiciar un cambio”.
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En cuanto a la
sociedad venezolana, los conceptos asociados a temas LGBTI y los DDHH de esa
comunidad, comenta lo que percibe de las personas con las que interactúa. Cree que
lo que nos hicieron creer sobre la homosexualidad permanece en la mente de las
personas. Por ende, quienes siguen anclados en sus dogmas encuentran mucha
dificultad para dar vuelta a la página. Mientras que, otras personas luego de
conversar y aclarar sus dudas pueden cambiar de una posición de desconfianza a
entendimiento y apertura a nuevos conocimientos y, por ende, a una posición de
respeto a otras orientaciones sexuales y a las diferencias individuales.
Rememora: “Siempre
cuento una anécdota bien bonita que viví cuando participé en la recolección de
firmas para la solicitud de matrimonio igualitario. Viví muchas y todas las
recuerdo. En el parque del Oeste estábamos recogiendo firmas, me acerco a una
señora que andaba con dos niños. Le pregunté si quería firmar para apoyar el
matrimonio igualitario, le expliqué que era para que dos personas del mismo
sexo pudieran casarse. Me dijo que no, que ella no estaba de acuerdo con eso.
Le dije, señora, ¿usted ha pensado que quizás dentro de 10 años si sus hijos se
enamoran de otro hombre y desean casarse no podrán hacerlo acá en el país porque
no está permitido? Ella miró a sus hijos, y con una nueva expresión en su
rostro, me dijo, -es verdad, dame para firmar- ”.
La profesora discute
que el prejuicio y estigma social hacia las personas LGBTI ha permeado todas las
instituciones, ya que el sistema de justicia en Venezuela está muy deteriorado
y débil.Señala que se maneja y se actúa
según las voluntades de quienes están al frente del sistema por lo que hay que recuperar
la institucionalidad y hacer entender a los funcionarios públicos que se deben
a sus ciudadanos, que su función es cumplir y que se hagan cumplir las leyes,
en concordancia con la Constitución, las normas, pactos y acuerdos
internacionales. “La posición individual
de los funcionarios es irrelevante, es la ley lo que debe guiar las actuaciones
de los funcionarios, el cumplimiento de su deber”.
La realidad es
que a las personas LGBTI, el sistema de justicia venezolano no les responde.
Por ejemplo, el caso que la ONG Unión Afirmativa introdujo en el Tribunal Supremo
de Justicia en el año 2003, tomó cinco años para conseguir una respuesta,
solamente sobre su admisión. La respuesta definitiva tomó tres años más. Finalmente,
dieron una respuesta que no reconoció las necesidades de las parejas del mismo
sexo. La sentencia 190-2008, estuvo dominada por las posiciones religiosas de
quienes deben legislar de acuerdo a las leyes y no sus creencias personales. Otro
caso emblemático es el de Tamara Adrián, el cual lleva más de 15 años sin ser
respondido. “De los cientos de crímenes
de odio reportados en nuestros informes tan solo dos han sido resueltos”,
comenta con desagrado, ya que tampoco se ocupan de iniciar procesos de
reparación a las víctimas, a los familiares de las víctimas y lo más
importante, tomar las acciones para evitar nuevos crímenes contra personas
LGBTI.
Ante la
presencia de la comunidad LGBTI en el ámbito político venezolano, dice que es
absolutamente necesario, debido a que ellos están en todas partes. En los
partidos políticos hay personas LGBTI. Expresa: “El problema es que no son visibles y, si los son, no alzan su voz para
exigir cambios. No es nada útil para la conquista de derechos humanos un
político homosexual invisible o callado. Así como tampoco lo es en ningún
lugar. Hay muchas instancias de la sociedad en donde se cometen injusticias
hacia las personas de esta comunidad. Donde haya una injusticia hay que
levantar la voz. Y eso también hay que hacerlo dentro de los partidos políticos.
No ha habido una manifestación pública de preocupación permanente sobre como la
crisis ha afectado a las personas LGBTI en Venezuela. No sucedió acá dentro del
país, ni en escenarios internacionales a donde tanto asisten. No hubo iniciativa de formar un grupo de
trabajo con la sociedad para impulsar medidas a nivel local, es decir, si la AN
ha estado bloqueada, hay muchas otras cosas que se han podido hacer. Por ahí,
hay una propuesta de plan país. Yo he asistido a varios foros para saber,
enterarme de que va esa propuesta. Yo no he visto nada que refleje las necesidades
de las personas LGBTI allí. ¿Dónde están las propuestas de esa diputada trans y
del diputado gay para el plan país? No basta con decir soy diputada o diputado,
hay que mostrar acciones realizadas o por lo menos las propuestas. Para ganar
elecciones y popularidad solo basta tener un buen discurso pero para ganar
respeto y reconocimiento hay que hacer cosas, hay que mostrar resultados. Pase
años haciendo críticas a quienes estaban frente a la AN en gestiones
anteriores.Con esta gestión desde 2016
comencé haciendo propuestas. Es tiempo de hacer críticas y exigir repuestas.
Seguiré haciendo propuestas, siempre, pero si hay cosas que mejorar, hare las
criticas correspondientes”.
Para ganar más
espacios en el ámbito político venezolano, Quiteria recomienda a los jóvenes que
son homosexuales y hacen vida dentro de los partidos políticos que se preparen,
no solo como políticos sino que se formen en materia de derechos humanos, ya
que parte de lo que se ha visto en estos últimos años es cómo los diputados han
tenido un manejo deficiente de los derechos humanos, los procedimientos, las
normas, las leyes y se han dedicado a hablar sobre derechos humanos sin saber
sobre los mismos.
Es la falsa
creencia de la gente de que las necesidades de las personas LGBTI no son
prioritarias. Que hablar de la discriminación hacia esta comunidad y la falta
de protección legal no tiene importancia ante la gravedad de las personas que
mueren por falta de medicamentos o de alimentos. La discriminación no se
detiene, y por el contario, estas dos circunstancias se suman a los problemas
que ya existían en Venezuela, porque las personas LGBTI también sufren la
situación del país.
Está
convencida que un cambio de paradigmas está cada vez más cercano, que hay ahora
un entendimiento de lo que son las violaciones de derechos humanos. La
situación que se ha vivido en el país, ha hecho a las personas más conscientes
que hay que aprender a convivir y a respetar las individualidades, la manera de
ser, de vivir, de expresarse, de pensar. Y también hay que aprender a respetar
a los que amamos, de aquellos que nos enamoramos y con quien deseamos formar
familia. Comprender que hay muchos tipos de familias.
En referencia
a la equidad de género opina que debemos comenzar por hablar sobre lo que es en
realidad la equidad de género. Explicar a la sociedad que lo que se busca
conseguir es la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Hacer ver a
la sociedad con ejemplos claros y cotidianos en donde radica la desigualdad
entre hombres y mujeres y cómo esas desigualdades han permitido que la sociedad
obedezca y se maneje bajo un sistema de privilegios hacia una parte de la
sociedad que la representan los hombres y la otra mitad las mujeres que son
sometidas a situaciones de discriminación que les ponen límites en su desarrollo individual, personal, profesional y
social. Esos límites son los que hay que derrumbar y para eso Quiteria propone una
sociedad con equidad de género. Igualdad de condiciones para el desarrollo
pleno de hombres y mujeres.
Quiteria se
guía por principios y valores como el respeto, la pluralidad de pensamiento, la
sororidad, la confianza y la honestidad. Defiende la libertad de ser, de vivir
y amar a quien quiera. “A quienes
desconocen sus deberes y derechos, les hablaría de mi experiencia personal. Creo
que la mejor manera de enseñar es a través del ejemplo. Yo fui discriminada y
no fue hasta que aprendí sobre mis derechos que pude defenderme y lograr
justicia. Y siempre, siempre he tratado de actuar apegada a las normas, a las
leyes, yo cumplo con mis deberes ciudadanos”.
Dice que
recibe muchas palabras de aliento y de agradecimiento por parte de estudiantes,
de personas que asisten a algún taller o que leyeron algo que escribió, o
alguien a quien le fue útil alguno de los informes que ha redactado y entregado
en instancias internacionales. Sin duda alguna, le hace sentir que el trabajo
que ha hecho hasta ahora ha sido de ayuda para alguien más. “Me siento feliz haciendo lo que hago, todos
los días pienso en maneras de cómo llegar a más personas, de cómo llevar el
mensaje de respeto a la libertad individual. De cómo llegar a más mujeres
lesbianas y hacerles ver que mi vida cambió de buena a mejor cuando me descubrí
como mujer lesbiana, cómo crecí como ser humano, cómo aprendí sobre mis
derechos y cómo me siento más segura ahora que sé cómo defenderme con el
recurso más poderoso que existe, con los derechos humanos. Yo soy optimista.
Creo que la sociedad está cambiando. La nueva Venezuela que nacerá, que ya está
naciendo, será muy distinta. Debe ser distinta. No podemos aspirar a regresar
al pasado, y el presente que tenemos ya sabemos que no nos gusta. Así que en
ese nuevo país debe haber inclusión social para todos. No debe haber más
personas discriminadas en sus escuelas, en sus trabajos, en la política, en las
fuerzas armadas, en los hospitales, en los hogares por ser una persona
homosexual o por ser una persona trans. Porque si hemos rechazado la
discriminación de este gobierno contra políticos, contra periodistas, contra
ciudadanos por pensar diferente, también debemos rechazar la discriminación
contra las personas debido a su orientación sexual. Los derechos humanos son
para todos sin importar cómo eres o a quién amas”.
Adicional a este escrito, dejo entrevista que realicé a Quiteria Franco en Unión Radio Noticias.