Entre Dos Mundos Radioshow

Programa radial conducido por la licenciada Karla Ávila.

Demos

Distintos trabajos de locución realizados por la licenciada Karla Ávila.

Activismo Ciudadano

Poner en práctica el valor de la solidaridad es #CuestiónDeHumanidad

Centro de Justicia y Paz

Valores democráticos y Derechos Humanos que promuevan la cultura de paz, el respeto y el entendimiento.

#HeteroAliada que brinda una #MiradaDeRespeto

Orientación que ayuda a promover la igualdad de los Derechos Humanos para la comunidad sexodiversa.

Red Naranja Venezuela

Por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

lunes, 6 de mayo de 2019

Entrevista a Quiteria Franco


Quiteria Franco

Equidad y sororidad como aporte al progreso de Venezuela.

POR: Karla Ávila Morillo para la REDAC

La profesora Quiteria Josefina Franco Coronado, nació y vivió en Maracaibo, estado Zulia, hasta el año 1999, cuando decidió mudarse a la capital venezolana. Sus estudios comprenden la carrera de educación, mención Idiomas Modernos (inglés y francés) en la Universidad del Zulia. Luego prosiguió con un diplomado en traducción (inglés-español) en la Universidad Metropolitana de Caracas y finalmente culminó una maestría en Lingüística Aplicada en la Universidad Simón Bolívar, también en Caracas. Sin embargo, nunca se ha detenido en el crecimiento personal, ya que ha tomado diversos cursos y talleres en materia de derechos humanos, feminismo, desarrollo humano, redes sociales, liderazgo, entre otros ámbitos, que le han permitido crecer en aprendizaje para luego propagar ese conocimiento.
Ella piensa, desde lo más profundo de su reflexión, que no fue una disposición muy madurada, el querer hacer una carrera en Derechos Humanos, simplemente todo se fue dando hacia ese camino: “Yo creo que ha sido la vida, no fue una decisión al principio, muchos sucesos me llevaron hasta que, finalmente, sí tome la decisión de dedicarme a la defensa de derechos humanos. Descubrí que más que un trabajo era una labor que me enriquecía como ser humano, me formaba como ciudadana y me da mucha satisfacción personal y profesional”.
FOTO: Cortesía

Quiteria es abierta y orgullosamente lesbiana, es pionera del movimiento que defiende los derechos de esta comunidad en Venezuela, trabaja en ello desde hace unos 17 años. Su historia está compuesta de eventos diferentes. En el año 2002 entró en contacto con la organización llamada “Amazonas de Venezuela”, la primera ONG venezolana de mujeres lesbianas y con ellas comenzó a escribir algunos textos para la web. Asevera Quiteria: “Textos que hoy en día yo los criticaría mucho, pero eran mis inicios. Entre 2004 y 2008 me dediqué a mi entorno personal. En 2009, llegaron a mi vida unos perros hermosos y regresé al activismo de protección animal, a perros en particular. En 2012, dentro de la Universidad Simón Bolívar había un grupo de diversidad sexual cuyo profesor asesor se jubiló y los chicos y chicas quedaron solos, entonces yo me ofrecí a ayudarlos.  De ahí entré en contacto de nuevo con las organizaciones LGBTI que ya había conocido en 2003. Después me acerqué con ACCSI, organización que trabaja con personas que viven con VIH y de ahí en he interactuado con otras ONG de Derechos Humanos”.
Durante el 2013, comenzó a trabajar con “Unión Afirmativa” como voluntaria, llevaba las redes sociales. En el año 2014, quien era el coordinador de esta organización se casó en Argentina y se fue a vivir a España. Quiteria sintió tristeza porque la ONG iba a morir debido a que el coordinador se había ido del país, y nadie más dentro de la organización quería o podía asumir aquella coordinación, entonces se ofreció a tomar las riendas, cumplieron con todo el proceso formal y desde ese entonces pasó a estar al frente de la organización desde el  2014.
Para 2015, ya estaba colaborando en la redacción de un informe especial sobre la situación de personas LGBTI que se presentó en audiencia formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la primera audiencia de una hora, exclusivamente para ese tema. Expresa que de ahí en adelante, no se ha detenido y siente que ha sido un gran descubrimiento para ella, un gran cambio en su vida, que le llena internamente y la hace sentir útil como ser humano.
Desde hace varios años ha estado realizando actividades exclusivamente para mujeres lesbianas, foros, talleres, charlas, etc. Eso le ha permitido conocer las realidades de diferentes mujeres. Lo que ha recogido hasta ahora es que hay mucho temor. Algunas de ellas han renunciado a sus trabajos debido a la discriminación. Otras no se atreven a decir nada sobre su vida personal por temor a la reacción, el riesgo de perder sus empleos. Todo esto con base en los comentarios y chistes que escuchan de sus compañeros de trabajo sobre la homosexualidad. Otras mujeres lesbianas comentan sobre las dificultades dentro de sus familias. Muchas veces se abstienen de contarle a sus familias por temor a ser echadas del hogar. “Hoy en día eso de hacerse independiente es muy cuesta arriba para los jóvenes, también los es para muchos adultos. Pero definitivamente, no puede ser agradable tener que vivir ocultando una parte esencial de nosotras mismas. La sexualidad, los amores, el noviazgo, el enamoramiento, son etapas muy bonitas de la vida. Nadie debería tener que ocultar esa etapa tan bonita de la vida por temor a ser rechazada”.
FOTO: Cortesía

Quiteria encuentra en la REDAC una red de personas muy variada. Gente que trabaja en las comunidades, personas más cercanas a las necesidades, dice: “Me gusta que podemos ser activistas ciudadanos, es decir, sin ser parte de una organización pero si trabajas con la gente eres bienvenido. Nos une el interés por los derechos humanos pero desde un lado más fresco. Cada espacio donde pueda compartir con otros activistas y hablar sobre los derechos de las personas LGBTI ahí estaré”.
Asevera tajantemente que el trabajo en equipo siempre es importante. Sin embargo, cuando no hay un equipo hay que seguir trabajando. “No podemos detenernos a llorar o lamentarnos si no hay un equipo o grupo de personas con quien trabajar. Con esta crisis en el país, se ha ido mucha gente”. En Unión Afirmativa, por ejemplo, el año pasado, 2018, se fueron tres personas. Y no por eso se detuvieron. En la organización se reinventaron, llegaron nuevas personas, nuevos colaboradores, y siguieron adelante.
Ella vincula sus proyectos personales con los derechos humanos. Se ha convertido en su proyecto personal la creación de una comunidad de mujeres lesbianas. Está segura que es necesaria crearla, considera que no ha existido nunca una comunidad lésbica sólida que se una para actuar por sus derechos humanos. Afirma que la realidad es que las mujeres lesbianas de cierta edad han descubierto su “lesbiandad” a una edad muy tardía y no existen grupos a donde poder ir y conseguir apoyo, además, hay aún mucho temor a mostrarse como mujer lesbiana, asunto que le llena de mucha tristeza porque no se trata de mostrar tu orientación sexual, se trata de que se oculta una parte importante de sus vidas, que es el vínculo amoroso hacia otra persona, el vínculo familiar, y nadie puede ser feliz teniendo que ocultar una parte tan esencial y bonita de la vida. Expresa con emotividad: “Deberíamos poder vivir nuestra vida en total libertad. Deberíamos poder mostrar y expresar libremente la felicidad que se encuentra en el ser amado sin temor a ser señalados, rechazados o acusadas de ser raras.  Y además, hace falta una comunidad lésbica que exija sus derechos. No ha sido fácil, pero confío en que se puede lograr, para eso hay que tener paciencia y avanzar sin parar, sin apuros”.
Tal como se menciona antes, Franco trabajó con el grupo de diversidad sexual de la Universidad Simón Bolívar como profesora asesora. Luego fue coordinadora de la Red LGBTI de Venezuela, ahí se atareaban cinco organizaciones por un mismo fin. También ha participado en proyectos muy puntuales con otras organizaciones, con PROVEA por ejemplo, se ocupó de la documentación sobre la experiencia del trabajo en red, instrumento que se encuentra en varias páginas web y es de libre consulta. Con ACCSI participó en la redacción de diversos informes y actividades. En 2017, realizaron un mural en la calle, junto a la estación del Metro en Chacao junto a “Acción Ciudadana Contra El Sida” y el portal de noticias “Crónica Uno”. Hace un par de años hizo alianza con “Equivalencia en Acción” organizaron un foro para presentar los informes relacionados con el Examen Periódico Universal (EPU) a Venezuela en las Naciones Unidas. Junto a FREYA, Efecto Cocuyo y AVESA estuvo en talleres de empoderamiento a mujeres. “He trabajado con muchas organizaciones en muchas actividades, con CODHEZ del estado Zulia en dos oportunidades los he acompañado para la feria de DDHH que organizan anualmente. En Lara con FUNPAZ participamos con ellos en un foro en Barquisimeto. En Amazonas tuve un proyecto con mujeres indígenas. Al estado Bolívar fui para participar en un foro con estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello. Por ser profesora universitaria participo en muchas actividades estudiantiles”. Adicional a todo lo descrito, tiene participación en ONU Mujeres a título personal y ad honoren. Esa labor le ha dado la oportunidad de aprender mucho sobre los foros internacionales y conocer desde adentro cómo funciona la Organización de Naciones Unidas.
FOTO: Cortesía

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Comenta que en el área de los derechos humanos ha aprendido que hay que lograr alianzas, hay que tener apoyo, y eso se logra con trabajo serio. Hace hincapié en que se debe actuar dentro del marco de lo correcto, con honestidad, sinceridad y mucha seriedad en el trabajo. “Eso es lo que logra que las personas confíen en ti y en el trabajo que haces. Esa ha sido mi política desde siempre, hacer un trabajo honesto sin perder de vista el objetivo, lograr que las personas LGBTI tengamos los mismos derechos que el resto de la población”.
Cuando la comunidad a la cual representa es atacada, Quiteria se llena de mucha impotencia, frustración y al mismo tiempo de ganas de seguir trabajando. Seguir denunciando, continuar insistiendo en que las victimas denuncien. La denuncia tiene un poder muy importante, que busca justicia para la víctima y previene futuros actos de violencia. Por eso insiste en hacerle ver a la gente que denuncie en las instituciones, en la fiscalía, en la defensoría del pueblo. La denuncia por las redes sociales solo sirve para visibilizar el suceso, posiblemente en alertar a otros de un problema, pero no ayuda a lograr justicia por completo.
Las personas LGBTI hemos sido señalados y discriminados durante muchos siglos y en los últimos 50 años hemos sido protagonistas de luchas y grandes logros, hemos conquistado espacios que nunca antes hubiésemos pensado. Sin duda estamos cambiando el mundo. Creo que reconocer esa capacidad de lucha, la fortaleza que hay en cada una de nosotras es lo que nos llena de esperanza. Hay momentos duros, pero también hay momentos de alegría y triunfos.
Quiteria Franco no se ha sentido discriminada pero sí ha sido discriminada. Precisamente por eso, lo denunció en la universidad donde trabajaba. Presentó sus argumentos por escrito, habló con todas las autoridades. Le tocó demostrar que en efecto hubo discriminación en su contra por ser mujer, por ser lesbiana, por su edad, por todo aquello que pudieron decir para impedir su ascenso durante varios años. Pero ella no se dio por vencida. Finalmente, logró la justicia que tanto buscaba. Pudo ascender, ganar un concurso, por lo cual se quedó durante un año y luego renunció. Dice: “La universidad dejó de ser para mí un lugar que me ofreciera beneficios, ni económicos, ni sociales, ni personales. Además, había logrado encontrar en los derechos humanos mi razón de ser, lo que ya no encontraba en la universidad. Definitivamente, retirarme de la universidad fue una buena decisión”.
Entre los aspectos más vulnerables de la comunidad LGBTI en Venezuela, ella opina que el principal problema es la falta de protección legal. Es decir, que las personas trans e intersex no puedan realizar el cambio de nombre y su género o sexo es el punto de partida para la negación de otros derechos como la educación, la alimentación, la salud: que no tengan acceso a un sistema de salud que les proporcione el tratamiento de transición de género, es otra falta del Estado para con sus ciudadanos.
En cuanto a las parejas homosexuales, el hecho de no poder acceder al matrimonio civil redunda en la violación de muchos otros derechos como el de fundar una familia, protección mutua a través de servicios de salud, planificación familiar social y económica al no poder acceder de manera conjunta a préstamos bancarios para adquisición de viviendas, el poder de decidir sobre la salud y el bienestar de la pareja, la imposibilidad de heredar, en fin. Pero además, los daños adicionales a terceros. Por ejemplo, la desprotección legal a niños concebidos en esas familias, o niños de relaciones anteriores. ¿Quién protege a esos niños de los vacíos legales en los que crecen, de la discriminación y acoso escolar por ser hijos de parejas del mismo sexo cuando en las escuelas no se está abordando esta realidad?. Porque las familias homoparentales son una realidad existente en el país y cualquier otro lugar del mundo.
La comunidad LGBTI no tiene una protección real y efectiva contra la discriminación a causa de la orientación sexual o por la identidad de género.  En Venezuela está prohibida la discriminación en el empleo pero no existen los mecanismos prácticos que garanticen ese derecho. En cuanto al derecho la salud, ¿cómo se puede garantizar que las personas no sean discriminadas en los centros de salud? y de existir ¿dónde se denuncia?. No existen protocolos para atender y procesar esas denuncias por discriminación debido a la orientación sexual, identidad o expresión de género de las personas LGBTI. Por todo esta realidad sobre la protección legal, considera que también debe ir acompañada de formación a la sociedad a profesionales claves y a formar a los futuros profesionales. En las escuelas y universidades hay que iniciar formación con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.

Es Importante y necesario.

Enfatiza: “Creo que debemos comenzar a vernos a nosotros mismos como ciudadanos, con derechos. Y para conocer nuestros derechos debemos formarnos. Aprender a identificar cuando nuestros derechos están siendo violados, cuando estamos violando un derecho y como defendernos o defender a otros. Pero, creo que el enfoque debe ser mucho más pragmático. Traducir los derechos humanos al día a día para que el ciudadano pueda entenderlos fácilmente”. 
Parte del rechazo hacia las personas LGBTI proviene de la ignorancia, el desconocimiento, la falta de información sobre la sexualidad, y sobre los derechos sexuales. Afirma que ese desconocimiento se alimentó de prejuicios y creencias posteriormente transformadas en estigmas. Invita a que todos desaprendamos y volvamos a aprender lo correcto para fomentar el respeto hacia el prójimo. Es necesario derrumbar, destruir esas creencias con información real, científica, con hechos, no con creencias o fe ciega o ideologías de ningún tipo.
Está convencida que hay que hacer un trabajo para lograr un cambio cultural. Las personas cambian, los tiempos cambian y, por ende, las culturas cambian. Éstas no son estáticas. Los avances se dan cuando los ciudadanos deciden actuar y modificar aquello que no les satisface, que les resulta insuficiente a sus necesidades. “No podemos sentarnos esperar que quienes somos activistas los llamemos a marchar a protestar. Cada persona debe actuar en el lugar que se encuentre por ese cambio que desea. En el trabajo, en la escuela, en la universidad, el hospital, en el ministerio, en un banco, en un centro comercial, en la iglesia a la que acude. En cualquier espacio en el que este y presencie una injusticia. Cada injusticia es una oportunidad para alzar la voz, no para callar, mirar a un lado o decir, esto no es conmigo. No, cada injusticia es una oportunidad para propiciar un cambio”. 

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En cuanto a la sociedad venezolana, los conceptos asociados a temas LGBTI y los DDHH de esa comunidad, comenta lo que percibe de las personas con las que interactúa. Cree que lo que nos hicieron creer sobre la homosexualidad permanece en la mente de las personas. Por ende, quienes siguen anclados en sus dogmas encuentran mucha dificultad para dar vuelta a la página. Mientras que, otras personas luego de conversar y aclarar sus dudas pueden cambiar de una posición de desconfianza a entendimiento y apertura a nuevos conocimientos y, por ende, a una posición de respeto a otras orientaciones sexuales y a las diferencias individuales.
Rememora: “Siempre cuento una anécdota bien bonita que viví cuando participé en la recolección de firmas para la solicitud de matrimonio igualitario. Viví muchas y todas las recuerdo. En el parque del Oeste estábamos recogiendo firmas, me acerco a una señora que andaba con dos niños. Le pregunté si quería firmar para apoyar el matrimonio igualitario, le expliqué que era para que dos personas del mismo sexo pudieran casarse. Me dijo que no, que ella no estaba de acuerdo con eso. Le dije, señora, ¿usted ha pensado que quizás dentro de 10 años si sus hijos se enamoran de otro hombre y desean casarse no podrán hacerlo acá en el país porque no está permitido? Ella miró a sus hijos, y con una nueva expresión en su rostro, me dijo, -es verdad, dame para firmar- ”.
La profesora discute que el prejuicio y estigma social hacia las personas LGBTI ha permeado todas las instituciones, ya que el sistema de justicia en Venezuela está muy deteriorado y débil.  Señala que se maneja y se actúa según las voluntades de quienes están al frente del sistema por lo que hay que recuperar la institucionalidad y hacer entender a los funcionarios públicos que se deben a sus ciudadanos, que su función es cumplir y que se hagan cumplir las leyes, en concordancia con la Constitución, las normas, pactos y acuerdos internacionales. “La posición individual de los funcionarios es irrelevante, es la ley lo que debe guiar las actuaciones de los funcionarios, el cumplimiento de su deber”.
La realidad es que a las personas LGBTI, el sistema de justicia venezolano no les responde. Por ejemplo, el caso que la ONG Unión Afirmativa introdujo en el Tribunal Supremo de Justicia en el año 2003, tomó cinco años para conseguir una respuesta, solamente sobre su admisión. La respuesta definitiva tomó tres años más. Finalmente, dieron una respuesta que no reconoció las necesidades de las parejas del mismo sexo. La sentencia 190-2008, estuvo dominada por las posiciones religiosas de quienes deben legislar de acuerdo a las leyes y no sus creencias personales. Otro caso emblemático es el de Tamara Adrián, el cual lleva más de 15 años sin ser respondido. “De los cientos de crímenes de odio reportados en nuestros informes tan solo dos han sido resueltos”, comenta con desagrado, ya que tampoco se ocupan de iniciar procesos de reparación a las víctimas, a los familiares de las víctimas y lo más importante, tomar las acciones para evitar nuevos crímenes contra personas LGBTI.  
Ante la presencia de la comunidad LGBTI en el ámbito político venezolano, dice que es absolutamente necesario, debido a que ellos están en todas partes. En los partidos políticos hay personas LGBTI. Expresa: “El problema es que no son visibles y, si los son, no alzan su voz para exigir cambios. No es nada útil para la conquista de derechos humanos un político homosexual invisible o callado. Así como tampoco lo es en ningún lugar. Hay muchas instancias de la sociedad en donde se cometen injusticias hacia las personas de esta comunidad. Donde haya una injusticia hay que levantar la voz. Y eso también hay que hacerlo dentro de los partidos políticos. No ha habido una manifestación pública de preocupación permanente sobre como la crisis ha afectado a las personas LGBTI en Venezuela. No sucedió acá dentro del país, ni en escenarios internacionales a donde tanto asisten.  No hubo iniciativa de formar un grupo de trabajo con la sociedad para impulsar medidas a nivel local, es decir, si la AN ha estado bloqueada, hay muchas otras cosas que se han podido hacer. Por ahí, hay una propuesta de plan país. Yo he asistido a varios foros para saber, enterarme de que va esa propuesta. Yo no he visto nada que refleje las necesidades de las personas LGBTI allí. ¿Dónde están las propuestas de esa diputada trans y del diputado gay para el plan país? No basta con decir soy diputada o diputado, hay que mostrar acciones realizadas o por lo menos las propuestas. Para ganar elecciones y popularidad solo basta tener un buen discurso pero para ganar respeto y reconocimiento hay que hacer cosas, hay que mostrar resultados. Pase años haciendo críticas a quienes estaban frente a la AN en gestiones anteriores.  Con esta gestión desde 2016 comencé haciendo propuestas. Es tiempo de hacer críticas y exigir repuestas. Seguiré haciendo propuestas, siempre, pero si hay cosas que mejorar, hare las criticas correspondientes”.
Para ganar más espacios en el ámbito político venezolano, Quiteria recomienda a los jóvenes que son homosexuales y hacen vida dentro de los partidos políticos que se preparen, no solo como políticos sino que se formen en materia de derechos humanos, ya que parte de lo que se ha visto en estos últimos años es cómo los diputados han tenido un manejo deficiente de los derechos humanos, los procedimientos, las normas, las leyes y se han dedicado a hablar sobre derechos humanos sin saber sobre los mismos.
Es la falsa creencia de la gente de que las necesidades de las personas LGBTI no son prioritarias. Que hablar de la discriminación hacia esta comunidad y la falta de protección legal no tiene importancia ante la gravedad de las personas que mueren por falta de medicamentos o de alimentos. La discriminación no se detiene, y por el contario, estas dos circunstancias se suman a los problemas que ya existían en Venezuela, porque las personas LGBTI también sufren la situación del país.
Está convencida que un cambio de paradigmas está cada vez más cercano, que hay ahora un entendimiento de lo que son las violaciones de derechos humanos. La situación que se ha vivido en el país, ha hecho a las personas más conscientes que hay que aprender a convivir y a respetar las individualidades, la manera de ser, de vivir, de expresarse, de pensar. Y también hay que aprender a respetar a los que amamos, de aquellos que nos enamoramos y con quien deseamos formar familia. Comprender que hay muchos tipos de familias.
En referencia a la equidad de género opina que debemos comenzar por hablar sobre lo que es en realidad la equidad de género. Explicar a la sociedad que lo que se busca conseguir es la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Hacer ver a la sociedad con ejemplos claros y cotidianos en donde radica la desigualdad entre hombres y mujeres y cómo esas desigualdades han permitido que la sociedad obedezca y se maneje bajo un sistema de privilegios hacia una parte de la sociedad que la representan los hombres y la otra mitad las mujeres que son sometidas a situaciones de discriminación que les ponen límites en su  desarrollo individual, personal, profesional y social. Esos límites son los que hay que  derrumbar y para eso Quiteria propone una sociedad con equidad de género. Igualdad de condiciones para el desarrollo pleno de hombres y mujeres.
Quiteria se guía por principios y valores como el respeto, la pluralidad de pensamiento, la sororidad, la confianza y la honestidad. Defiende la libertad de ser, de vivir y amar a quien quiera. “A quienes desconocen sus deberes y derechos, les hablaría de mi experiencia personal. Creo que la mejor manera de enseñar es a través del ejemplo. Yo fui discriminada y no fue hasta que aprendí sobre mis derechos que pude defenderme y lograr justicia. Y siempre, siempre he tratado de actuar apegada a las normas, a las leyes, yo cumplo con mis deberes ciudadanos”.
Dice que recibe muchas palabras de aliento y de agradecimiento por parte de estudiantes, de personas que asisten a algún taller o que leyeron algo que escribió, o alguien a quien le fue útil alguno de los informes que ha redactado y entregado en instancias internacionales. Sin duda alguna, le hace sentir que el trabajo que ha hecho hasta ahora ha sido de ayuda para alguien más. “Me siento feliz haciendo lo que hago, todos los días pienso en maneras de cómo llegar a más personas, de cómo llevar el mensaje de respeto a la libertad individual. De cómo llegar a más mujeres lesbianas y hacerles ver que mi vida cambió de buena a mejor cuando me descubrí como mujer lesbiana, cómo crecí como ser humano, cómo aprendí sobre mis derechos y cómo me siento más segura ahora que sé cómo defenderme con el recurso más poderoso que existe, con los derechos humanos. Yo soy optimista. Creo que la sociedad está cambiando. La nueva Venezuela que nacerá, que ya está naciendo, será muy distinta. Debe ser distinta. No podemos aspirar a regresar al pasado, y el presente que tenemos ya sabemos que no nos gusta. Así que en ese nuevo país debe haber inclusión social para todos. No debe haber más personas discriminadas en sus escuelas, en sus trabajos, en la política, en las fuerzas armadas, en los hospitales, en los hogares por ser una persona homosexual o por ser una persona trans. Porque si hemos rechazado la discriminación de este gobierno contra políticos, contra periodistas, contra ciudadanos por pensar diferente, también debemos rechazar la discriminación contra las personas debido a su orientación sexual. Los derechos humanos son para todos sin importar cómo eres o a quién amas”.

Adicional a este escrito, dejo entrevista que realicé a Quiteria Franco en Unión Radio Noticias.



miércoles, 20 de febrero de 2019

La Pela Bola


Dicen algunos que el término “pela bola” proviene del mundo beisbolístico, ya que remonta a una época antigua donde los jugadores de béisbol que no lograban batear y “pelaban la bola” (no le pegaban a la bola) al batear, motivo por el cual se los dejaban en la banca y eran vistos ante todos como jugadores de poco valor.

Sin embargo, hoy en día tiene varios significados, en este escrito mío “pela bola” significa no tener dinero, es una manera muy vulgar de decirlo aquí en Venezuela. Pero como somos adultos, podemos entendernos sin ofendernos o por lo menos espero que no les ofenda que yo sea una mujer que el dinero no le alcanza ni para un café.

Tener un empleo, no siempre es garantía de tener estabilidad económica, mucho menos en la Venezuela actual, donde la hiperinflación galopa como caballo en la recta final de la carrera más importante de su vida.

Lo que nunca me imaginé era que eso iba a pesar tanto en las relaciones interpersonales. No me había detenido a pensarlo.

Aquello de ver los demás como cifras, índices de productividad o mejor dicho, en criollo, “tanto tienes, tanto vales”, no me había hecho tanto ruido en la cabeza y en el bolsillo como ahora, año 2019.

Una vez, una vieja amiga, o amiga vieja, como quieran llamarle… me explicaba sobre las relaciones de parejas, ella recordaba la charla prematrimonial que había tomado en Valencia hace más de 50 años atrás, justo antes de casarse con su amado. Allí hablaban sobre una frase que me enseñó mi abuela: “Cada oveja con su pareja”, que para mí, cuando era niña, era una frase lapidaria y discriminatoria. Claro, es que yo siempre fui emotiva en exceso y para mí todos los seres humanos tenían que tener su oportunidad de amar a quienes quisieran.

Entonces vino la larga explicación de lo que significaba teóricamente “cada oveja con su pareja”, según la excelente ilustración de mi querida amiga esto tenía que ver con las dimensiones de las parejas, no son otras que: la identidad, el vínculo y el deseo.

En cuanto a la identidad se refiere a ser nosotros mismos, a desarrollarnos individualmente, aun cuando esto facilite el desarrollo personal en pareja. Es decir, respetar las individualidades pero valorando lo que es cada quien.

El vínculo tiene que ver con las emociones que generan las acciones y reacciones dentro de la pareja. Esta dimensión es considerada la principal porque de ella depende el alejamiento o acercamiento de las personas.

El deseo es parte de la alianza de una pareja, sin embargo no sustituye las otras dimensiones que mencioné antes. Cuando no existe atracción física, verbal o sexual, es difícil que suceda la magia de poder continuar una unión. Y cuando hay mucho deseo pero no están presentes las otras dimensiones tampoco durará a menos que trabajen esos otros aspectos.

Entonces, ahondaba en ejemplos, decía: “Si la mujer es trabajadora, gana su sueldo, es independiente, esto a la larga le va a molestar al marido, se va a sentir menos que ella; y si es al revés, que es el esposo el único que lleva dinero a la casa, entonces la va a querer dominar a ella. Por eso deben tener ingresos similares o ser de la misma clase social porque si no habrán problemas que tal vez no se puedan resolver si no hay disposición para ello”. Lo mismo explicaba para el tema sexual y los gustos particulares. Sin dudarlo, debo decirlo, los pilares de una pareja deben trabajarse desde el principio de la relación, si no es así, será un fracaso garantizado.

Volviendo al tema económico, ¿Qué tenemos? ¿Cuál es nuestra realidad nacional? Empleos con condiciones laborales deplorables, mediocridad en algunos cargos gerenciales, entre otros menesteres. ¿Y qué sucede cuando alguna persona se atreve a levantar la voz al respecto? La tildan de irracional porque pareciera que ya es normal ser mediocre, algunos dicen: “Acepta lo que sea porque no estamos en condiciones de elegir qué empleo nos gusta o no”, cuando sencillamente los ambientes hostiles tienen como consecuencia la afectación de la producción de toda empresa, es decir, esa organización no será ni sostenible ni sustentable en el tiempo.

¿Qué nos queda? ¿Será que nos vamos todos a “trabajar” en las minas ilegales del sur venezolano donde se vive al estilo Mad Max? Hacia allá se van muchos y muchas también, con la falsa alegría de hacerse millonarios en una semana, cuando la realidad es que tal vez regresen muertos, si es que consiguen sus cuerpos. Mala decisión de quienes tienen la fiebre del oro en un país donde la delincuencia organizada tiene el control de casi todo, menos de mi dignidad, gracias a Dios.

Ah! Pero no crean que esto es exclusivo de Venezuela, no, realmente el panorama no pinta bueno para toda latinoamérica, sin embargo, a mí me agobia lo pertinente a mi país, porque es aquí donde sufro la mala vida que llevo aunque procuro lo más posible no inquietar mi alma.

Es aquí cuando me voy a mi propia realidad, soy una pela bola, sí, me duele decirlo, pero es la realidad. No gano lo suficiente para poder vivir con dignidad. ¿Y quién vive dignamente donde la inflación ronda el 23.000.000% para el año 2019? No me respondan, ya sé a quienes me van a nombrar y en esa lista no estoy yo ni mi familia.

Si la situación sigue así, pronto colocaran pantallas en los supermercados donde los precios de los productos cambien cada hora, entonces sería como una casa de cambio… “bajó el tomate, corre a comprarlo”, “subió la cebolla, devuélvela porque no alcanza ni para comprar una”. Ojalá este párrafo no lo lea nadie para no dar ideas a los vivos.

En fin, yo puedo entender que existan personas extremistas, bien saben que la mucha luz es como la mucha sombra. Pero no puedo entender cómo hay gente que no siente nada por los demás, personas tan frías como un tempano de hielo que creen que burlándose de la desgracia ajena son más que los demás.

Tampoco entiendo la analogía de quienes ven a uno como un enfermo mental, es decir, aquello de “no te alcanza porque no te da la gana”, o quieren ponerlo a uno como un flojo y en el peor de los casos, los que le piden a uno la foto de la nevera para ver si es verdad que no hay comida ahí, de verdad me parece exagerado y el colmo de lo arrogantemente desagradable. No podía dejar de mencionar aquellos que ven a uno como un trampolín para lograr sus metas personales porque no son capaces de lograrlas por sí solos sin aprovecharse de los demás. Da dolor el comportamiento de los “amigos” ante una situación tan compleja que no es propiciada por mí ni tampoco está únicamente en mis manos resolverla.

Es muy feo que lo tilden a uno de improductivo, de irresponsable por aceptar una invitación a cenar mientras no hay dinero para pagar la universidad de mi hijo o por tener tres trabajos para apenas comer una o dos veces al día. Creo que debo cambiar de amistades, unas que sean más cuerdas o que por lo menos respeten lo que soy, una mujer valiente, trabajadora, apasionada de mi profesión pero colapsada por el cansancio físico, mental, emocional y espiritual. Los daños colaterales de lo que hemos vivido en Venezuela son reales, tenemos estrés postraumático, eso no es invento mío para dar lástima ni estar quejándome porque me da la gana.

¿Será que algunos por ahí quieren mujeres sumisas? Hembras que no discutan las órdenes de los machos, damas que mantengan las cocinas impecables, sonrisas ultra blancas prefabricadas, cinturitas de avispas y pechos grandes en serie para la venta, expertas maquinitas sexuales, además de tener muchos hijitos para asegurar la existencia del apellido, las esposas perfectas que no se quejen y sean serviles ante toda presencia masculina tal y como se plantea en la satírica película “Las mujeres perfectas”, en inglés The Stepford Wives (2004) de Frank Oz. Aparte de todas estas características, pues que tengan su propio dinero para que no estorben al presupuesto familiar (del macho). Bastante irónico ¿Cierto? Si producen no es suficiente, si no producen dinero entonces mucho menos. Por supuesto, como siempre, hablo desde mi sarcasmo.

Para cerrar este escrito, estoy segura en decir que debemos reprogramarnos, desaprender y reaprender sobre los roles en la sociedad, obviamente esa idea de la mujer ama de casa presa en la jaula de oro ya no va, nunca debió suceder, ahora es distinto en muchos casos, ahora las mujeres trabajan, aportan tanto como los hombres tanto en productividad laboral como en bonanza en el hogar, pero eso no significa que deba ser servil a nadie.

Sería bueno buscar hacia la equidad sin llegar a extremos que invaliden a aquellos seres humanos a los que no les va tan bien, que no son tan productivos como otros. Somos muchas las mujeres que día a día intentamos sobrevivir en esta Venezuela, muy distinta a la de los años 90, contra viento y marea haciendo todo lo posible para seguir adelante, así por lo menos, si no lo comprenden, pues no molesten ni pongan más trabas emocionales a quienes estamos luchando por sobrevivir.

La capacidad de resiliencia se puede aprender, desarrollar la capacidad de encontrar soluciones también se puede aprender, no es ser mediocre, es poder adaptarnos a la actualidad que vivimos. Y muy importante, aprender a decir las cosas desde el corazón, decir las cosas con lógica pero desde el amor, la simpatía para no abrir más heridas entre los venezolanos.


Estamos heridos, dolidos, aunque no lo reconozcamos, desperdigados por el mundo, algunos con nortes claros pero otros sin rumbo fijo. Las pocas parejas que hay constituidas tambalean por no reforzar el reconocimiento de cada uno, el respeto, la comunicación asertiva, positiva, honesta, directa, la empatía, los ideales, los gustos. ¿Y si en vez de criticarnos y sacarnos los ojos hasta quedar en el mundo de los ciegos, nos cuidamos entre todos, nos brindamos afecto proyectando a futuro amor y manteniendo relaciones sanas? No es cursilería, es ser mejores con nosotros mismos, así seremos más productivos, cada quien desde lo que le gusta hacer. Encontrarnos en las diferencias para tener relaciones fructíferas también nos hará un país próspero.

Seguiré bateando desde este campo hostil hasta que le pegue a la bola y la saque de homerun. No me rindo, pero tampoco me ataré a personas que me siembren desesperanza a través de sus críticas destructivas.



domingo, 8 de julio de 2018

Minería ilegal: Cultura de la violencia y la ambición de poder

Por: Lcda. Karla Avila Morillo

La violencia y la minería ilegal están íntimamente relacionadas, así se evidencia al sur del estado Bolívar antes y después de las denuncias hechas por el diputado Américo De Grazia, destacando, entre muchas otros sucesos, la masacre de 28 mineros en Tumeremo el mes de marzo del año 2016. Asimismo, la abogada María Virginia Alarcón, coordinadora del Observatorio De Violencia en el estado Bolívar, indica que "los crímenes cada día van ganando más terreno, no solo en cantidad de víctimas sino también en la crueldad y saña de los delitos, registrando casos de cadáveres quemados, desmembrados, fuertemente abaleados y degollamientos".

Para ratificar su afirmación, según las cifras recopiladas por el OVV, el estado Bolívar posee tres de los diez municipios más violentos del país con las mayores tasas: El Callao con 816 víctimas por cada 100 mil/hab; Roscio (capital Guasipati) con 306 por cada 100 mil/hab; Sifontes (capital Tumeremo) con 274 por cada 100 mil/hab. Aquí se observa que Sifontes ocupa el cuarto lugar, siendo su capital Tumeremo, lugar donde se han conocido durante 2016, 2017 y 2018 diversos casos asociados a mineros y enfrentamientos entre grupos armados en su lucha por el control en la zona.

En un detallado análisis de inSight Crime, explica como las “Masacres de mineros en Venezuela son resultado de la guerra por el oro”, allí exponen cómo se organizan estas mafias, la jerarquía y su nivel de poder.

Camino a Las Claritas, El Dorado. Foto: Karla Avila M.

 
Desde el punto de vista jurídico, acota el abogado Alí Daniels, director de la ONG Acceso a la Justicia, que “la Constitución Bolivariana de Venezuela (Art. 120) establece que cualquier proyecto que vaya a generar impacto ambiental debe tener un estudio que garantice su viabilidad, además de una consulta previa y eso no ha ocurrido con ninguno de los proyectos del Arco Minero, ni en general ni en particular, ese solo hecho ha violado la Constitución, bien vale la pena señalar el hecho de que los contratos de interés nacional deben ser aprobados por la Asamblea Nacional, cosa que no ha ocurrido tampoco. Por lo tanto queda en evidencia dos vicios de inconstitucionalidad gravísimos, adicionalmente hay que decir que la cultura minera genera toda una serie de movimientos o consecuencias sociales, de cambios de estructura en la zona donde se instala, en el caso venezolano no es solo el tema de la explotación que ya en sí misma es grave, no existe minería que no contamine, toda minería contamina, bien sea legal o ilegal, si a eso se agrega que dicha actividad justamente por ser ilícita utiliza los mecanismos más burdos y baratos para ejercer su labor, eso hace que la misma sea de un alto costo, no solo para el medio ambiente sino para los propios obreros”. Dicho argumento se confirma con los datos proporcionados por ONU Medio Ambiente: “La minería de oro artesanal causa 35% de todas las emisiones de mercurio. Casi 15 millones de trabajadores están expuestos a este peligroso metal”. Vale la pena darle un vistazo también al sitio de internet ejatlas.org para ver cómo afecta, por ejemplo, en el estado Amazonas, específicamente la cabecera del río Ocamo en el parque nacional Parima-Tapirapeco, donde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana impulsó varios planes para la erradicación de la minería ilegal en el año 2004 pero luego comenzaron a ir en declive y desatención según lo manifiestan organizaciones de los pueblos indígenas de esa región, quienes también revelan agresiones físicas contra las comunidades, con énfasis en la violencia contra las mujeres, lo cual ha llegado a la muerte de varios de estos pobladores originarios. 
Foto referencial de anuncio del Ministerio del Poder Popular para la industria básica y minería (2010) en la zona de El Callao, estado Bolívar. Venezuela. Foto: Karla Avila M.

Foto referencial de cartel de bienvenida en la entrada de El Callao (2010). Foto: Karla Avila M.


Dichas organizaciones indígenas han denunciado la sobre-explotación laboral de los aborígenes, quienes terminan realizando trabajos forzados para los mineros a cambio de una prenda de ropa, comida, algo de oro, mujeres, entre otros. Han denunciado también la violación de las hijas de las comunidades, agresiones y conflictos permanentes de los mineros hacia los indígenas. Esta situación ha mermado la capacidad de movilización de las comunidades por lo que La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha expresado su preocupación ante estos acontecimientos. Así lo documenta Environmental Justice Atlas.

Por otro lado, la Organización de Mujeres Indígenas Amazónicas Wanaaleru explicó en el informe para el Examen Periódico Universal (EPU) ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas (ONU) del año 2016, disponible en su sitio web, que “no cuentan con garantías específicas de protección y atención transversalizadas por la variable étnica, a pesar de la existencia de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, considerada un logro del movimiento feminista aunado a la voluntad política gubernamental, no obstante dicha Ley clasifica a las indígenas como un grupo especialmente vulnerable en su Art. 4, pero entre las circunstancias agravantes (Art. 65) no incluye la procedencia étnica, ni las acciones sexistas motivadas por la discriminación étnica y racial”.

Característica geográfica de zonas cercanas a las minas, estado Bolívar. Venezuela. Foto: Karla Avila M.
Característica geográfica de zonas cercanas a las minas, estado Bolívar. Venezuela. Foto: Karla Avila M.


Las ONG indígenas amazónicas, agrupadas bajo la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA) y la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de Amazonas (COIAM) han denunciado desde el año 2012 a través de los medios de comunicación la presencia de actores armados no estatales que se auto-identifican como integrantes de las guerrillas de Colombia. La primera denuncia con cobertura mediática fue la relacionada con la presunta masacre de la comunidad de Irotatheri, acaecida en el territorio yanomami, publicado el 29 de Agosto de 2012 en la página web de Aporrea. Luego fue desestimada por el gobierno venezolano, en reportaje de la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) el 10 de Septiembre de 2012, en dicho escrito se señala que: Fueron encontrados viviendas con más de seis meses de construcción, vastos cultivos de plátano, sembradíos de yuca, caminos trazados hacía el río y la amabilidad pintada en el rostro de 19 mujeres y 23 hombres, quienes tranquilos respondían: “Estamos finos. Todos estamos comiendo bien, nadie pasó por acá, no pasó nada. Nadie molesta a nadie aquí.”, sin embargo y en contraste con este escrito, La COIAM, junto a ORPIA y todas sus organizaciones afiliadas, elaboraron múltiples comunicados desde el año 2012 y consumaron varias reuniones de alto nivel, del año 2013 al 2015, para denunciar y contribuir junto con el gobierno nacional a erradicar el problema. Trayendo como resultado que salvo algunas acciones puntuales contra la minería ilegal, la mayoría no perduraron en el tiempo.

Desde las organizaciones de mujeres indígenas amazónicas se ha denunciado la manera cómo afecta a las mujeres, niñas y adolescentes. A propósito de la Segunda Asamblea de Mujeres Indígenas de Autana, disponible para lectura en el blog de la ONG Wanaaleru, pudieron identificar que la presencia de actores armados no estatales en los territorios indígenas ha incidido en el aumento de la vulnerabilidad de las indígenas antes situaciones de violencia física, sexual y psicológica. “Estos grupos armados, auto-identificados como integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional (ELN), generan malestar entre las mujeres por ser una presencia que no consulta su tránsito por los territorios indígenas y penetra en las comunidades para tratar de realizar pactos y alianzas con las autoridades tradicionales”.


Foto referencial de Pobladores de Las Claritas, estado Bolívar. Venezuela. Foto: Karla Avila M.
Foto referencial de comercio en la vía principal de Las Claritas, estado Bolívar. Venezuela. Foto: Karla Avila M.

Diversos medios internacionales publican sus perspectivas en relación a la minería ilegal en Venezuela y todos llegan a la misma conclusión: Esta actividad genera problemas sociales y medioambientales, lo que empeora la situación en el sur del país. Así lo señala reportaje de José Gayarre para Deutsche Welle "Venezuela: Minería ilegal bajo el control del sindicato".

Igualmente varios audiovisuales que han puesto en riesgo la vida de periodistas que dan el todo por informar. Uno de ellos, La mafia del oro en el estado Bolívar, del programa "Clandestino" para Discovery Latinoamérica, conducido por David Beriain, donde queda en evidencia la pugna entre bandas, sindicatos, mineros, entre otros actores involucrados.


 
Por otro lado, al sur del estado Bolívar, según argumentos de una testigo, la cual no desea ser identificada, quien trabajó por un tiempo en zona minera de esa región, manifestó que se escuchan casos de prostitución forzada bajo distintos tipos de coacciones psicológicas o abuso de poder de ciertos grupos armados que obligan a algunas mujeres a cometer actos de naturaleza sexual, del mismo modo la esclavitud sexual con fines de explotación mediante privación ilegítima de su libertad. “De eso no se habla mucho pero sí está pasando, hay mujeres que llegan a las minas a cocinar para quienes trabajan allá, pero también se les llama cocineras a las mujeres que se prostituyen. Por ahí traen engañada a más de una que por desesperación, buscan una entrada de dinero, llegan creyendo que van a cocinar y terminan en la prostitución, hasta le pagan con oro a algunas. Estas son otras mafias” indica la declarante. 

Oro cochano (en bruto). Foto: Cortesía


Increíblemente, algunas de las mujeres que viven en zonas mineras alegan que aquello es un paraíso, que se vive tranquilamente y mejor que en otros lugares, a la mayoría de ellas, les pagan sus servicios con gramas de oro, cada grama equivale 64,79891 miligramos o como dicen en su ámbito laboral: 1 grama es igual a 10 puntos de oro. Es muy ilustrativo mencionar que a la fecha de hoy, julio de 2018, cada grama vale unos 95.000.000 BsF. por transferencia bancaria, en efectivo tiene un costo de 30.000.000 BsF. aproximadamente, estos precios son de áreas cercanas a las minas, mientras que en Ciudad Guayana es más costosa.
Si llevamos estas cifras a la nueva reconversión monetaria venezolana, serían unos 950 Bs Soberanos por transferencia electrónica y en el caso de efectivo unos 300 Bs soberanos, sin embargo, dada la hiperinflación, el aumento para el 30 de octubre de 2018 es de 4.500 Bs soberanos por grama de oro.

viernes, 23 de marzo de 2018

La violencia contra la mujer en Ciudad Guayana es una realidad


Desde el año 2015 comencé a recibir capacitación en Derechos Humanos, gracias a la invitación que me hicieron Félix Fernández y Danny Rousseau, activistas ciudadanos de la Organización No Gubernamental "Orgullo Guayana", quienes con dedicación y ahínco luchan en contra de la discriminación por sexo, orientación sexual, expresión de género o condición de salud en el estadoBolívar.

A través de ellos comprendí que para ser solidaria con la comunidad LGBTI no es necesario ser lesbiana, entendí también que no hay que tener miedo ante los tabúes de la sociedad. Así que realicé introspectiva y me di cuenta que hay mucho que aprender, que lo seres humanos debemos tejer redes de ayuda, apoyarnos y visibilizar las injusticias que siempre están íntimamente relacionadas con los Deberes y Derechos, esos que repetimos al caletre en la escuela pero que no muchos entienden a fondo.

Desde ese momento comenzó mi contacto con el Centro de Justicia y Paz (CEPAZ) con la Red de Activistas Ciudadanos (REDAC), con la Red Naranja Venezuela, empecé a conocer a valiosos profesionales de los cuales he aprendido muchísimo, entre ellos Oswaldo Cali de la ONG Espacio Público, a quien despido hoy mientras escribo esto, mi apreciado amigo acaba de perder la batalla contra el cáncer.

De pronto y sin aviso, ya estaba recibiendo testimonios reales de personas conocidas, de gente cercana y allí comprendí que el asunto es más serio de lo que parece.

¿Por qué es tan serio? Porque cuando te toca vivir en carne propia lo que es el acoso sexual y laboral al mismo tiempo por una personalidad a quien la sociedad ama porque habla bonito en público o sale en una entrevista de CNNE y luego los demás te dicen: "Bájale dos", "No es tan grave", "No vas a cambiar el mundo", "Hazte la loca", "No le digas nada a nadie porque te vas a rayar", "Tal vez es culpa tuya", "Es que eres muy extrovertida", aun cuando eres fuerte, aun cuando muchas veces pensaste que eso no te iba a pasar a ti, pues la vida te sorprende.

Allí te das cuenta lo vulnerable que puedes ser como mujer, es cuando abres los ojos y ves quienes son tus amigos de verdad, te das cuenta de la verdadera opinión de algunos familiares, comprendes cómo funciona el sistema de justicia venezolano y lo mal que te atienden al contarles tus intimidades, porque es algo muy íntimo que un baboso se te venga encima para besarte a la fuerza, entonces descubres el chip machista que tiene incrustado casi todo ciudadano venezolano, incluyendo algunas mujeres lamentablemente.

¿Saben qué causa frustración? Ver a funcionarios públicos recibir capacitación en protocolo de atención a víctimas de violencia y que luego solo les quede para un archivo personal el certificado de asistencia. 

Por todo lo antes dicho, dirigí mi atención hacia la violencia de género, me dediqué a desmenuzar el tema, aunque todavía me falta desmenuzarlo más, tomé detalle de la ley venezolana, porque aunque algunos no lo sepan, existe la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, la cual contempla 21 tipos de violencia contra la mujer, donde por cierto, en su sumario dice que desean "crear las condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, para favorecer la construcción de una sociedad justa democrática, participativa, paritaria y protagónica". 

¡Wow! Suena tan hermoso, pero qué lejano está de la realidad, en fin, no es la ley en lo que me quiero enfilar en esta oportunidad.


Entonces, la violencia contra la mujer sucede...

Y ocurre en Ciudad Guayana aunque se hagan los ciegos, sordos y mudos.

Así se percibe la violencia de género


El caso que les relataré a continuación sucedió aquí entre nosotros, mientras discutimos sobre la inmortalidad del cangrejo, no es una historia de Discovery ID ni de algún país en guerra, es en el estado Bolívar, Venezuela.

Casos de violencia contra la mujer en el estado Bolívar, Venezuela. Durante el período 2013 - 2016.


CASO: Margarita

El caso no se hizo público en los medios, más allá de la denuncia de sus familiares por la desaparición de la víctima. Por este motivo nos reservaremos el nombre de ella. 

La víctima a la que llamaremos Margarita, para proteger su identidad, es una mujer mayor de edad pero muy joven, soltera, sin hijos en aquel momento, ella es manicurista.

Un día, en una reunión en la zona donde vive, conoció un hombre mucho mayor que ella, lo llamaremos ficticiamente Freddy. Fue un encuentro normal, era muy educado, culto, no dio indicios de ser violento u obsesivo, era un caballero. Continuaron viéndose ocasionalmente en reuniones, salieron en varias oportunidades. Un día, los padres de Margarita necesitaban medicamentos porque estaban muy enfermos, entonces Freddy se los regaló, estas ayudas continuaron, lo que hizo ganar la confianza de tal manera que ella se mudó con él, a la casa de Freddy.

Este individuo siempre la apoyaba en su labor, le compraba materiales para que ella trabajara como manicurista sin ningún inconveniente, es decir, ¿Por qué tendría que existir contrariedad con eso?. Así duraron muchos meses. De pronto, un día comenzaron los celos. Él preguntaba con exagerada frecuencia a dónde iba, con quién salía, qué hacía, la monitoreaba de manera que no era normal, llamándola a cada rato por teléfono. Freddy viajaba perenemente por motivos laborales. La dejaba a ella con su hijo mayor (de Freddy) para que la vigilara, Margarita ya no podía salir de la casa sin permiso y luego, cuando el hijo de Freddy tenía que salir, la dejaba encerrada colocando un candado en la puerta principal de la casa para que no saliera.

Cada vez que la madre de Margarita llamaba a casa de Freddy para saber de su hija, le tenía alguna excusa: “Ella está dormida; ella salió; se está bañando”.

Un día, como pudo, ya cansada de la situación y asustada por aquel aislamiento, se escapó saltando por un muro, la vecina la ayudó a fugarse de aquella pesadilla. Se trasladó a la casa de su madre y pudo contar a su familia lo que le había ocurrido. Pasó un buen tiempo con la tranquilidad de saberse libre, sin embargo, vecinas ponzoñosas, de esas que tienen el chip machista incrustado en el alma, le decían con desprecio: “Eso te pasa por ser manicurista”, a pesar de las críticas destructivas y burlas, decidió volver a trabajar.

Un día se dispuso a tomar un taxi, pero como le cobraba muy caro, lo dejó ir con la esperanza de encontrar otro más económico. El automóvil se devolvió y el taxista le dijo que le cobraría menos. Ella confiada se subió en el puesto trasero. Sin sospecharlo, se montaron otros hombres, la sorprendieron colocándole un trapo en la cara, la durmieron y de allí no recuerda nada hasta que despertó en un cuarto oscuro sin ventanas, se sentían las paredes rusticas como si fueran de bloques sin friso. Cuando gritaba desesperada alguien entraba y le inyectaba algo en los brazos y piernas, con eso la dormían. Por momentos sentía que la sacaban de ese cuarto y la llevaban aparte a otros cuartos más pequeños donde varios hombres la violaban no solamente con sus genitales sino también con palos de escoba, bombillos y otros objetos. Hirieron sus piernas, pechos y otras partes del cuerpo.

Con frecuencia escuchaba los gritos de otras féminas. En una oportunidad metieron en su cuarto a otra muchacha, esta nueva chica decía que era de Mérida y que no sabía dónde estaba metida, desconocía por qué estaba allí. Margarita no preguntó mucho, casi siempre estaba desorientada por las drogas que le suministraban.

Hubo una ocasión en que varias de las mujeres que estaban allí junto a Margarita intentaron marcharse, se escucharon gritos y tiros. A una de ellas no la vieron más, por lo que Margarita presume que la mataron. Mientras huían, ella se dio cuenta que había un largo pasillo con distintas habitaciones de construcción rústica, cada una con un candado. Ya fuera de allí se dio cuenta que estaba en una zona boscosa.

Durante ese escape, los malhechores a cargo, volvieron a capturar a Margarita. Le pegaron, la amenazaron y le dijeron que debía llamar a su familia para que retirara la denuncia sobre su desaparición. Tomaron un celular y la obligaron a llamar pero ella estaba tan aturdida que no podía recordar el número de su madre, se obligaba a sí misma a recordarlo pero no podía, su mente estaba congelada. El hombre le ponía el arma en la cabeza y le decía: “más te vale que recuerdes el número porque si no lo haces, te mato”. Así lo hizo, tanto se esforzó que pudo recordar el número y darle el recado a su familia, pero luego hubo otra llamada de vuelta donde le daban la orden al delincuente de soltarla. Y así fue, la subieron a un carro, la drogaron y la dejaron en un sitio donde su familia pudo ubicar y tenerla en resguardo.

Continuaron las investigaciones, las cuales determinaron que Freddy, su antigua pareja, estaba involucrado en este secuestro y otros más, no solo eso, también se supo que había estado casado y su esposa estaba desaparecida, tiempo después encontraron el cadáver de esa mujer. Gracias a la presión de la familia de Margarita fue capturado, hoy se encuentra preso. 

Margarita, luego de un año de terapia psiquiátrica y luchar contra las ganas de suicidarse, ha podido volver a vivir con normalidad junto a su nueva familia pero jamás olvidará los dos meses que pasó secuestrada, violada y torturada, de eso no se curará nunca.

Ahora que leyeron esta historia de la vida real, ¿Qué tal si la comparten en familia?. Tal vez podamos salvar vidas y logremos entender que no es normal el machismo, que no tiene que dar risa que una mujer se dedique a ser manicurista.

Posiblemente consigamos razonar que la violencia contra la mujer está más cerca de nosotros de lo que creemos, muy posiblemente está a la vuelta de la esquina dentro de algún taxi o en una inocente reunión familiar llena de damas y caballeros o detrás de la sonrisa manipuladora de un autodenominado terapeuta familiar que entrevistan en CNNE y que por salir desde un canal informativo internacional se gana la ingenua confianza de los espectadores, quienes llenos de sed de conseguir un lider mesiánico, creen sin análisis alguno en perfectos manipuladores.

Bien vale la pena recordar que no siempre los acosadores tienen el estereotipo que venden las películas o las novelas, casi siempre se espera que los depredadores sexuales sean feos, con cara cortada, tatuajes, cabello grasoso, con defectos físicos, pero lo cierto es que ninguno de estos fenotipos representan por sí solos a personas malas o negativas, no tiene nada que ver. En la vida real, los acosadores pueden ser de aspecto pulcro, con alto poder adquisitivo y vocabulario educado.

Debido a esto, porque las intenciones de una persona no se ven a simple vista, es que debemos abrir bien los ojos, analizar un poco más las situaciones que se nos presentan y sobre todo, aprender a hacerle caso a las señales que se van apareciendo en las relaciones interpersonales. En esta oportunidad la víctima pudo escapar de toda esa pesadilla, pudo avanzar mediante un gran esfuerzo y ayuda psiquiátrica, pero ¿Cuántas no pudieron?, ¿Cúantas mujeres han muerto?... Son voces que ya no existen, como dice la canción: "Si no lo recuerdo, no pasó". Si no lo comentamos, no existirá.

#OrangeTheWorld


#MeToo #YoTambién #TimesUp #NiUnaMenos